‘The answer, my friend, is blowin’in the wind’ por Patxi Andión

Hay que pensar en el futuro. Demasiadas veces echamos la vista atrás los cazadores para acordarnos de cómo trajimos la humanidad hasta aquí alimentándola con las piezas que cazábamos y como desde la edad antigua acatamos las órdenes de veda y desde luego como en la Edad Media solo cazaban los ricos y como en la primera mitad del siglo XX casi no existían cercas, etc., etc. Todo muy bonito, pero bastante inútil.

Decía en una colaboración de las primeras que cuando las cosas no van bien es cuando más hay que pensar, detenerse, plantar las posaderas donde quepan y poner el magín a trabajar. Las crisis precisan talento. Y lo hemos hecho. Puede que pocas actividades nucleares del hombre se hayan visto mas enriquecidas por el pensamiento de los que las usan o practican que la caza. Hemos emborronado millones de papeles con nuestra propuesta, unos como testigos de la propia acción, otros como narradores de lo que veían y otros teniendo la caza como fin de la especulación intelectual. Pensamiento destinado a discernir certezas y desechar miedos, encontrar caminos y fundamentar el pasado.

Este colectivo nuestro tan variopinto, transversal y heterogéneo tiene problemas graves. Problemas que muchos de ellos nos llegan heredados de tiempos irresolutos y otros que se asoman por el horizonte enseñando la patita como el lobo y que tenemos que afrontar ya, sin dilación. Con todos los medios que podamos reunir. Uno de esos graves problemas que no hemos logrado resolver es el de nuestra comunicación. Hace muchos años que venimos insistiendo en que es urgente construir un discurso general cinegético. Un catálogo de valores que puedan comunicarse y llegar al público no cazador. Público que no esta dispuesto a escuchar nuestro discurso y al que le llegan inputs comunicacionales contrarios que se le van quedando y se convierten en vigencias admitidas y asumidas que son dificilísimas de desmontar aún con razones de sobra. Siempre nos hemos comunicado deficientemente y puede que sea, entre otras razones, por la característica endogámica de nuestro colectivo. Hablando entre nosotros esta todo dicho y satisfecho parece ser. Pero sinceramente pienso que ni esa comunicación grupal o corporativa hemos solucionado con eficacia. Los medios de comunicación sectoriales siempre han estado pendientes de un hilo porque sencillamente siendo muchos, muchísimos, leemos muy poco. Ni siquiera de nuestras cosas. Las revistas de caza tienen un colectivo de lectores casi ridículo. Muchas han desaparecido y otras sobreviven nadie sabe cómo.

Esta antigua y venerable revista de Caza y Safaris donde empezamos a publicar hace tantos años huye de los kioskos en los que ha tenido una presencia muy escueta y se plantea el reto digital para poder seguir sirviendo de portavoz de los cazadores. Esta transformación es acorde con los tiempos. Yo mismo, hace bastante tiempo que estoy abonado a los periódicos digitales y raramente leo ya en papel, sino en el Ipad, pero la realidad es que el reto no ha hecho sino empezar y veremos si los cazadores se habitúan a la pantalla del ordenador y prescinden del olor del papel impreso. Solo queda ponerle trabajo y creer en la incorporación al mundo del futuro que abre otras posibilidades que el papel no da pero que muchos tendrán que aprender a usar. ¿Qué pasara? Ya lo dijo Bob Dylan. La respuesta amigo, esta soplando en el viento.

Nada de lo que parece que somos termina pareciéndose a nosotros. Marzo.

One Comment

  1. Personalmente no me agrada demasiado el contenido de los textos de este señor. Siempre me han parecido pedantes. El contexto en el que se mueve ahora la caza requiere, entiendo, algo más masticado. La literatura, entendida en su sensu estricto es para otro estadio. Es como aquello de que primero es el estómago y después la cultura. Pues me parece que estamos en la primera parte.

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