‘La Ministra de Transición’, por Juan Caballero

Transita la ministra Ribera Rodríguez de despacho en despacho, o mejor, de cargo en cargo. Los que ha tenido en los gobiernos de los dos mayores lumbreras que nos han traído desde la izquierda para el gobierno de España.

Personajes que han acabado con el centro izquierda, quedando sus restos recogidos en Ciudadanos o más huérfanos que Caín. Personas que eran y seguro serán socialdemócratas y aspiraban a que su formación política lo fuera, y que hoy en día pertenecen a las derechas, según otros ilustres: bastantes de los tertulianos de radio y televisión. La izquierda dura así los posiciona políticamente y los contertulios recogen sin rubor el testigo. A la izquierda esos dos geniales gobernantes la han echado al monte, pero no al monte que debía conocer y, por desgracia, desconoce la ministra, sino al que supone estar fuera de la realidad y les hace incapaces de enfrentarse a ella. Todo por gobernar, les da igual con independentistas o con cualquier otro, caso de Podemos, pura extrema izquierda. Están instalados en un me da igual pensar así o de forma contraria, un continuo decir hoy una cosa y mañana la opuesta, según convenga. Tocan todos los palos, el último la caza y los toros, en este caso por parte de la ministra de Transición, sí, la de un cargo a otro, pero siempre en despacho y en la capital. La enchufada de Narbona, la exministra de Zapatero que sufrió la mayor manifestación de cazadores jamás vista.

Narbona arremetió contra la caza y su sucesora, criada en sus propios pastos, hace lo propio. La primera es la presidenta actual del partido. Con estos mimbres se hacen productos de mimbre no de metal ni de otro material: una obviedad, ¿verdad? Pues ahí está la cosa, con ministras anticaza que llegan incluso a ser la cabeza del partido pues solo saldrá un producto anticaza. Ya pueden contar lo quieran en su locura del cambio de criterio continuado.

Es el caso de nuestro presidente Page, que salió en defensa de la caza reprochando a la ministra sus palabras, supongo que en su cabeza ronda la sangría de votantes que está teniendo su partido en muchos pueblos de Castilla-La Mancha. Pienso que desde el punto de vista del campo manchego, en general, y de la cinegética, en particular, hay que ser agradecido con nuestro presidente, aunque no le hemos creído ni cuatro, ¿cómo pueden creerle después de la modificación de la Ley de Caza de Castilla-La Mancha que ha hecho su gobierno? Y menos aún por las políticas extremas, que impiden el desarrollo rural y propician el abandono de los pueblos, las que interesan y llevan a la práctica muchos de esos ecoabandonistas que tiene colocados como máximos responsables en cada provincia. Pienso que no tardará en notar que no le creen ni tres (más irá perdiendo) y que dé las gracias a muchos magníficos alcaldes, de su partido, que mantienen el tipo a base de una imaginación fuera de lo común.

Si el Sr. Page quiere apostar por la caza y que la gente lo crea, lo tiene muy fácil: sólo debe derogar la lista de artículos que incluyó Podemos, a última hora, en la modificación de la Ley. Yo mismo le echaría una mano. Si el PSOE quiere apostar por la caza que lo demuestre, que se deje de palabras, ya sé que un ministro hoy en día por las circunstancias es intocable, pero, sin embargo, puede jubilar a Narbona lo que fácilmente se justifica por su edad.

Por Juan Caballero de la Calle

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