‘Macromanifestación del mundo rural’, por Carlos Bueno

Desde hace años el tejido social que vive y desarrolla sus actividades empresariales y de recreo en el mundo rural, viene sufriendo un acoso sistemático por parte de diferentes organizaciones ecologistas y animalistas. Ello ha comprometido distintas acciones políticas y jurídicas en claro detrimento de los intereses de este colectivo, fomentando la desaparición de la precaria actividad económica del sector primario, así como de sectores adyacentes y de servicios, fomentando de forma ineludible el éxodo rural, que, sin duda, está transformando los pueblos de nuestro país en pueblos fantasma.

Son muchos y de diferente índole los agravios que sufren tanto agricultores, forestales, ganaderos, cazadores, pescadores, granjeros y un largo etc., de aficiones y labores. Derivados de una actitud conformista y tolerante que, a lo largo de los años, ha permitido que poco a poco fueran mermando las alternativas de viabilidad de los diferentes sectores de actividad y el desarrollo de las gentes del mundo rural.

Pobladores rústicos que a través de sus actividades son los baluartes de la sostenibilidad medioambiental de su entorno, sus grandes conocedores y defensores, al tiempo de convertirse también, en los grandes desconocidos de los despachos ministeriales donde se toman las decisiones que afectan a su vida y a la de toda su familia, abocándolos hasta el extremo de abandonar el legado de sus antepasados, perdiendo su esencia y carisma.

No cabe duda que ha llegado el momento de alzar la voz en un clamor general de gargantas gritando al unísono: ¡Basta ya de abusos! Es el momento de recobrar la dignidad robada y exigir el respeto perdido por las gentes del silencio.

Es el instante de la unión de todos y cada uno de los sectores afectados para lograr que la penuria y el trabajo de nuestros antepasados no sucumba y se pierda ante los intereses irrealizables de mentes vividoras de subvenciones y de planteamientos utópicos y poco, o nada sostenibles.

Por todo ello el día 3 de marzo todos los afectados del mundo rural estarán en Madrid, manifestándose de forma pacífica pero contundente, exigiendo un ¡Basta ya! Es hora de exigir el respeto robado y la dignidad perdida con el orgullo de ser los baluartes del sostenimiento de nuestro campo.

Cazadores, agricultores, pescadores, silvestritas, forestales, ganaderos, armeros, rehaleros, galgueros… tienen la oportunidad del cambio y éste pasa por exigir a todos nuestros políticos que incluyan esas demandas en sus programas electorales y se recojan en un documento oficial de intenciones, que manifiesten de forma fehaciente su voluntad de apoyo a los sectores y con ello promoviendo un cambio legislativo contemplando sus exigencias e intereses. ¡Porque el rural también vota!

 

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