‘La caza’, un ensayo de un joven aficionado

La caza, es una de las actividades tradicionales más antiguas con la que prácticamente, el ser humano nació.

Este tema está siendo gravemente atacado en la actualidad, ya que la mayoría de gente que lo critica nunca ha tenido contacto con este sector, por lo que las críticas parten de un amplio desconocimiento.

La caza no es únicamente el abatimiento de un animal, la caza es remontarse a uno de los sentimientos más puros y tradicionales, ese momento en el que te encuentras en la naturaleza, estudias el comportamiento del animal para que con suerte puedan cruzarse vuestras miradas en milésimas de segundo y batirse en un duelo en el que vencerá en más rápido o el más astuto.

La caza es respeto por el animal, amor a la naturaleza y al campo, y la obligación de cuidarlo para que no se pierda el mayor tesoro de nuestro planeta. Pero además la caza forma una importante parte de la gastronomía española, es una fuente de turismo, genera alrededor de 200.000 empleos y mueve grandes cantidades de dinero en España.

Es una actividad totalmente legal, el cazador hace la mejor gestión posible del campo, sin ninguna ayuda en subvenciones, la actividad cinegética se encarga de regular las superpoblaciones de especies y cuida a las que están en disminución.

El propietario de la finca o el cazador son los que invierten en la tierra y en los animales, por lo que si se prohibiese la caza el primer perjudicado sería el campo y el animal, seguido de los desempleados y de los ganaderos ya que la superpoblación de animales destruiría parte de sus cosechas. Siendo también después del fútbol el deporte con mayor número de federados.

La caza es tradición, cultura, economía, gastronomía, turismo, gestión, respeto, amor a la naturaleza y pasión.

La caza es una forma de vida que a muchos españoles les motiva durante la semana para que llegue la silenciosa mañana del sábado soñada durante la semana.

La caza es necesaria para regular y cuidar el campo, no hay motivos para que se prohiba esta actividad y basta ya de hacer daño a esta noble actividad.

¡Viva la caza!

Un ensayo de Nicolás Ruiz Escribano, un joven cazador de 17 años

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