15 de abril en Madrid. Por José García Escorial

Era una mañana soleada ideal para dar un paseo por nuestra espectacular capital. Como suponía que sería difícil aparcar por la asistencia a la concentración de la caza, llegué con tiempo y sorprendido aparqué muy bien, hasta me pude tomar un café con churros en el café Gijón, será la última vez que pise este establecimiento es mucho más caro que el aeropuerto de Barajas, que ya es decir, y pensar que de jovencito frecuentaba este literario café, que ahora se ha convertido en un punto inalcanzable para mí por su desorbitado precio, solo asumible para turistas despistados o millonarios.

Había mucha animación en la calle cuando me dirigía a la Plaza de Cibeles, pero era producto de otras convocatorias simultaneas, nada que ver con la caza. Llegué a la fachada de Correos y me recordó cuando acudía los domingos de primavera a los corrillos de compraventa de sellos de la Plaza Mayor, fue antes de mi interés cultural del Gijón, era un adolescente. Unos grupitos aislados de personas reunidos el 15 de abril de 2018 charlando, embutidos entre unas obras y la calzada.

Eduardo Coca Vita me comenta que dirá unas palabras, y ante mi extrañeza por la pobre asistencia, me dice que la Federación no espera que acudan más de 1.500 personas, me quedo perplejo, yo esperaba a decenas de miles de cazadores concentrados en toda la Plaza de Cibeles reclamando a la sociedad el respeto debido a una actividad tan ancestral, como fundamental, en el sector rural y en la conservación de las especies como es la caza.

Samuel Flores, que entiende de números de ganado según me informa al afirmar, en el momento de mayor asistencia, me dice que seremos unas 2.000 personas. Ese momento es el de los discursos, pero unos muy pobres sistemas de megafonía no es que impidan oír algo, es que solo sabemos que están hablando porque vemos gesticular a los oradores a lo lejos. Unos vivas, no sé a qué coreamos, ponen fin al acto. La concentración apenas ha durado cuarenta y cinco minutos, y todos comentamos sorprendidos la falta de asistencia y de empaque del acto celebrado.

En los chat que a lo largo del día reviso, compruebo que en San Sebastián han acudido 10.000 personas, que en La Coruña la cifra ha subido a 12.000 asistentes, y alguno comenta que los cazadores de Madrid han preferido irse de corzos que acudir a Cibeles.

Vamos a puntualizar, por favor. La concentración era a nivel nacional, y la de Madrid estaba convocada por la Federación Madrileña de Caza, con la presencia del presidente de la Real Federación Española de Caza. Ambas entidades se me antojan que son las responsables del fracaso. A mí la convocatoria me llegó por varias redes sociales, también por el Real Club de Monteros y por Artemisan.

Cuantos cazadores salen de corzos de Madrid en un fin de semana, ¿quinientos, mil, acaso dos mil? Hasta muchos se me antojan. ¿Cuantos cazadores federados hay en la Comunidad de Madrid y alrededores, ciudades dormitorio de otras provincias? ¿Qué asistentes fallaron, los populares o alto consumo?

No sé todas las respuestas, pero para mí es evidente que si no asistió la masa de cazadores populares es porque nadie preparó la concentración en Cibeles como había de haberse hecho, para tener una asistencia que no fuera ridícula, como así sucedió.

Estuve con muchos conocidos a los que saludé, otros muchos los vi a lo lejos, eran cazadores internacionales, propietarios de fincas de caza en España y en el extranjero, organizadores y agentes. Como ejemplo, de APTCE, la Asociación de Cazadores Profesionales de España, estábamos más de la mitad de los miembros bien en Madrid o en sus lugares de residencia, y casi el resto estaba cazando en ese fin de semana con sus clientes.

Todo lo anterior me lleva a una reflexión, acaso solo estuvimos en Madrid de forma importante los que tenemos intereses económicos en la caza. A las decenas de miles de cazadores en Madrid no les parece afectar, a vista de lo ocurrido, que la caza tenga buena o mala imagen, tampoco a la Federación, tanto nacional como autonómica, dado el escaso empeño en la convocatoria, o puede ser que me equivoque y que los cazadores de Madrid, que han estado debidamente convocados, no se sientan alertados como los vascos, los gallegos o el resto de los españoles.

Un artículo de José García Escorial

garciaescorial@safariheadlands.com / http://www.safariheadlands.org

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