La hora de… las soluciones

Juan CaballeroLas asociaciones de rehaleros de toda España, así como otros grupos y asociaciones, han pasado casi un año intentando buscar soluciones al empeño de ciertos y ciertas subinspectoras de Trabajo y Seguridad Social, para que todos los rehaleros causaran altas como autónomos.

En distintas comunidades autónomas se produjeron infinitas reuniones con políticos de los Gobiernos regionales y representantes del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Finalmente, hay una solución, hasta cierto punto aceptable, no sin muchas tensiones previas que realmente podían haberse evitado.

En principio, los esfuerzos de las distintas asociaciones llevaron buen camino, pues se consiguió que el Director General del Ministerio, responsable del asunto, redactara un documento similar a lo que finalmente se ha conseguido.

El problema engordó, a pesar del dictado del representante ministerial, cuando un alto cargo de Tesorería, ante la dejadez del Subdelegado del Gobierno de la Capital Imperial, puso en duda la validez del escrito del Director General.

Las cosas se torcieron más aún, cuando el Director dio marcha atrás, ¡para este personaje hasta las palabras escritas se las lleva el viento!

Hicieron falta muchas reuniones, comunicados de prensa, manifestaciones y desencuentros en todos las ámbitos, hasta que, finalmente, el Secretario de Estado de Seguridad Social terminó aclarando la situación de los rehaleros a efectos de su Ministerio.

El Ministerio reconoce la existencia de rehalas deportivas, cuando no existe beneficio alguno para ellas, mientras que el resto deben cumplir una serie de requisitos al entender que se lucran.

Los propietarios de estas últimas estarán a expensas de sus ingresos netos mensuales para ver si precisan el alta como trabajadores autónomos. En particular, deberán analizar sus cuentas mensuales, sumar ingresos y restar gastos, para conocer el resultado final de la operación mes a mes, mientras dura el período de caza.

Finalmente, si uno de estos meses ve que su contabilidad arroja un saldo positivo, superior al salario mínimo interprofesional, establecido mensualmente, tendrá que causar alta como autónomo.

La cantidad que marca la línea roja son 752,85 euros. La pelea final, realizada por todos los grupos a través de la Mesa de la Rehala, fue sobre la cantidad referida, si debía ser bruta o neta.

Finalmente, tras una espera, en mi opinión más que excesiva, el portavoz del Ministerio indicó que neta, como decía, el resultado de restar los gastos de la rehala a las compensaciones que reciben los rehaleros en las monterías. La verdad es que en ningún momento dudé que esto fuera así, tanto el sentido común como la ley amparaba la respuesta.

Ha sido realmente curioso ver, en todo este proceso, como muchos políticos de distintos partidos consideraban razonable la reclamación de los rehaleros.

Nos deben de llenar de esperanza estas reacciones, que incluso llevaron a muchos de ellos a intervenir, ante el Ministerio, a favor de la rehala. Por el contrario, hubo otros que se lavaron las manos, que incluso dieron la espalda perjudicando el avance de las soluciones.

No faltaron los patéticos y los chivatos. Igualmente, podemos decir de asociaciones y grupos de cazadores que no dieron su apoyo o bien de forma excesivamente tibia, olvidándose de asistir a las manifestaciones y con ello despreocupándose de la imagen que podría dar el sector cinegético. En todo caso, lo mejor de todo, es que tanto unos como otros se han retratado para los restos.

La Mesa de la Rehala ha demostrado que la unión es posible, siendo un ejemplo para el mundo de la caza. Les aseguro que no ha sido nada fácil, principalmente por los distintos intereses que se barajaron y siempre, como es habitual, por aquellos que sólo piensan en sus intereses personales y sólo les sobra un desmedido afán de protagonismo.

Quizá el anonimato de muchos fue bueno para el proceso.

En mi opinión, la Mesa de la Rehala debe seguir viva, ya no sólo por los problemas que puedan tener las asociaciones de rehaleros, sino por el ejemplo para todo un sector más que dividido por los intereses de unos pocos.

 

Por Juan Caballero de la Calle.

Deja un comentario