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Abandonar gatos en el campo no es proteger animales, es poner en peligro la fauna silvestre

gatos en Caza
Abandonar gatos en el campo no es proteger animales, es poner en peligro la fauna silvestre.

al furtivismo Guardas Rurales

Quienes trabajamos a diario en el campo vemos situaciones que rara vez llegan a la opinión pública.

Mientras unos disfrutan de un paseo por el monte, otros tenemos la responsabilidad de recorrerlo cada día, observando lo que ocurre realmente entre la vegetación, los cultivos y los montes. Y una de las escenas que más preocupa en los últimos años es el abandono de gatos en espacios naturales.

Un hecho cada vez más frecuente: el abandono de gatos domésticos en el medio natural

Hace unos días volvió a repetirse una imagen que, lejos de ser un hecho aislado, refleja un problema cada vez más frecuente: una persona abandonó más de media docena de gatos en un paraje natural.

Probablemente pensó que les estaba dando una oportunidad para vivir en libertad. La realidad, sin embargo, es muy distinta.

No solo condenó a esos animales a sobrevivir como pudieran, sino que introdujo en ese entorno a uno de los depredadores más eficaces que existen.

Un gato doméstico no necesita tener hambre para capturar una presa

El gato doméstico es un felino. Aunque lleve toda su vida conviviendo con personas y reciba alimento a diario, conserva intacto su instinto de caza. No necesita tener hambre para capturar una presa. Caza porque forma parte de su comportamiento natural.

Quienes conocemos el medio natural sabemos perfectamente cuáles serán las primeras víctimas. Pollos de perdiz, codornices, pequeñas aves insectívoras, lagartijas, salamanquesas, camaleones, culebras, musarañas, gazapos y conejos adultos y cualquier animal pequeño que se cruce en su camino.

Y no hablamos de un solo gato. Hablamos de siete u ocho gatos soltados en el mismo lugar, cazando cada día, durante meses o incluso años.

Los científicos llevan décadas advirtiendo de este problema

Los estudios científicos llevan décadas advirtiendo de este problema.

En países como Estados Unidos se estima que los gatos de vida libre matan cada año miles de millones de aves y pequeños mamíferos.

En Europa, diferentes investigaciones también han alertado de su impacto sobre reptiles, aves y pequeños vertebrados, especialmente en espacios protegidos y zonas donde viven especies amenazadas.

España es uno de los países con mayor biodiversidad de Europa. Tenemos especies únicas que no existen en ningún otro lugar del planeta y ecosistemas extraordinariamente frágiles. Sin embargo, muchas veces parece que olvidamos que proteger el medio ambiente también significa proteger esa fauna que apenas se ve, pero que resulta imprescindible para mantener el equilibrio de la naturaleza.

Los gatos asilvestrados tienen una enorme capacidad de reproducirse

Además de su enorme capacidad para cazar, existe otro problema que no puede ignorarse: su reproducción.

Una sola gata puede tener varias camadas al año y, si esos animales no son esterilizados, la población aumenta rápidamente. Así nacen muchas colonias felinas en entornos donde nunca deberían existir. Cuantos más gatos hay, mayor es la presión sobre la fauna silvestre.

No existen animales de primera y animales de segunda

El debate sobre las colonias felinas suele plantearse desde una perspectiva exclusivamente animalista, pero rara vez se escucha la opinión de quienes trabajamos sobre el terreno.

Nadie cuestiona que un gato merece protección y bienestar. Lo que también merece protección es una pareja de perdices sacando adelante su nidada, un camaleón tomando el sol sobre una retama, una lagartija que controla las poblaciones de insectos o un pequeño conejo que apenas acaba de salir de la madriguera.

No existen animales de primera y animales de segunda.

La conservación de la biodiversidad exige mirar el conjunto del ecosistema, no únicamente una especie concreta.

El problema continúa creciendo mientras las administraciones carecen, en muchas ocasiones, de medios suficientes para actuar con rapidez

Como Guarda Rural de Caza he comprobado muchas veces que los mayores daños aparecen durante la primavera y el verano, cuando la mayoría de especies están criando. Es precisamente entonces cuando un gato asilvestrado puede arrasar nidos completos o capturar animales incapaces aún de defenderse.

Lo más preocupante es que este problema continúa creciendo mientras las administraciones carecen, en muchas ocasiones, de medios suficientes para actuar con rapidez.

Los profesionales que trabajan en la conservación de la naturaleza necesitan herramientas legales, técnicas y materiales para capturar y gestionar animales asilvestrados cuando su presencia supone un riesgo para la fauna silvestre. No actuar también tiene consecuencias.

Abandonar un gato en el campo no es salvarlo

Conviene dejar algo muy claro. Este artículo no pretende enfrentar a los amantes de los gatos con quienes defienden la fauna. El verdadero enemigo no es el gato, es el abandono, la irresponsabilidad y la falta de gestión.

Abandonar un gato en el campo no es salvarlo. Es trasladar un problema al medio natural y hacer que otras especies paguen el precio.

La naturaleza necesita equilibrio. Y ese equilibrio solo será posible si las decisiones se toman desde el conocimiento, la experiencia y la ciencia, no desde la improvisación ni desde planteamientos que ignoren el funcionamiento de los ecosistemas.

Conservar la biodiversidad significa precisamente eso: proteger la vida en todas sus formas

Quienes dedicamos nuestra vida a proteger el medio natural no defendemos unas especies frente a otras. Defendemos el equilibrio de todas ellas. Porque conservar la biodiversidad significa precisamente eso: proteger la vida en todas sus formas, también la de aquellas especies que no tienen voz y cuya desaparición pasa inadvertida hasta que ya es demasiado tarde.

Un artículo de Víctor Villalobos

Presidente de Asociación Hermandad de Guardas Rurales

Director de Seguridad, Guarda Rural de Caza y Técnico de Seguridad y Medio Ambiente

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