Panorama montero

Riquelme celebra su décimo aniversario organizando monterías cobrando 174 jabalíes en Lagunillo

en Lagunillo Riquelme
Jesús en la primera montería que organizó como Monterías Riquelme, El Chaparrito, 17 de noviembre de 2018. Pero ya había organizado monterías desde la temporada 2016-2017 como Peña Montera Hispano-Lusa.

Esta vez la historia no comenzó con el estruendo de los disparos ni con las primeras ladras de los perros.

Comenzó con algo mucho más profundo.

Comenzó con el corazón.

Riquelme recibió reconocimientos a su labor como organizador desde su inicio en la Peña Montera Hispano-Lusa.
Así, en los Premios Caracola de la temporada 2017-2018, celebrados en Andújar, se le otorgó un diploma por la segunda mejor montería de jabalíes en abierto por Herdade La Galiana.
Le entregaron el galardón dos mitos de nuestra montería: Luis Miguel Chamocho y Antonio Gómez Cuenca.

DIEZ AÑOS DE JESÚS RIQUELME ORGANIZANDO MONTERÍAS

Diez años de gratitud a todo el que de una forma u otra ha contribuido a ser lo que es hoy Monterías Riquelme

Antes de que el monte comenzara a rugir, hubo tiempo para la nostalgia, para los recuerdos y, sobre todo, para agradecer.

Jesús Riquelme cumple diez años organizando monterías.

Una década de sueños, sacrificios, alegrías, decepciones, noches sin dormir, ilusiones cumplidas y otras tantas que nos quedan por cumplir.

Diez años en los que aquel proyecto que nació de una pasión se ha convertido en una de las grandes realidades del panorama montero.

Pero Riquelme tenía muy claro que, en una fecha tan señalada, los verdaderos protagonistas no debían ser los números ni los resultados.

Debían ser las personas.

Porque detrás de cada gran historia siempre hay nombres que merecen ser escritos con letras de oro.

en Lagunillo Riquelme
Tres generaciones de Rodríguez «Riquelme», Don José Manuel Rodríguez «Riquelme» fue toda institución y muy buena gente, su hijo Jesús y su nieto Thiago.

Homenajes muy merecidos: insignias de plata para Diego Pérez, Kiko Forcallo y Daniel Fernández

Y quiso aprovechar aquella reunión de monteros para rendir homenaje a cinco personas que han marcado su vida y la trayectoria de Monterías Riquelme.

La emoción comenzó con la entrega de la primera insignia de plata de Monterías Riquelme a Diego Pérez.

No podía ser de otra manera.

Diego fue el verdadero artífice de que Jesús Riquelme retomara aquella afición que años atrás le había inculcado su padre. Una pasión que permanecía dentro de él y que, gracias a Diego, volvió a despertar hasta convertirse en una forma de vida.

Quizá sin aquella persona, sin aquel empujón y sin aquella amistad, hoy no estaríamos contando esta historia.

Jesús Riquelme y Diego Pérez, que «fue el verdadero artífice de que Jesús Riquelme retomara aquella afición que años atrás le había inculcado su padre».

La segunda insignia de plata fue para Kiko Forcallo, cuyo inconmensurable trabajo, entrega y colaboración totalmente desinteresada han sido fundamentales para Monterías Riquelme.

Porque hay personas que ayudan cuando pueden y otras que están siempre que se las necesita. Kiko pertenece a esas últimas. De los que nunca preguntan qué van a recibir a cambio, de los que trabajan en silencio y de los que hacen grandes a los proyectos sin buscar protagonismo.

Otra merecida insignia de plata para Kiko Forcallo.

La tercera insignia de plata cayó en manos de Daniel Fernández Duque, guarda de Riquelme desde hace ya cinco años.

Cinco temporadas compartiendo responsabilidad, preocupaciones, jornadas interminables y una dedicación que va mucho más allá de lo que exige cualquier trabajo.

Cinco años en los que Daniel se ha convertido en una pieza fundamental de esta historia, demostrando que la confianza, la lealtad y el compromiso son valores que no se compran.

Daniel Fernández Duque ha sido guarda de Riquelme durante los últimos cinco años.

Pero todavía quedaba el momento más especial…

Insignias de oro para dos almas de la montería: Antonio Raya y Carlos Rubio

Llegó entonces el instante culminante de aquel homenaje.

Jesús Riquelme había reservado las máximas distinciones para dos hombres que representan como pocos la esencia de la montería tradicional.

Antonio Raya, Rehala AR, y Carlos Rubio, Rehala El Agarre.

Dos perreros. Dos rehaleros. Compañeros de camino que tuvieron la suerte de conocer a un hombre distinto, a un hombre al que jamás se le desdibujaba la sonrisa de la cara, José Manuel «Riquelme», aunque, realmente, el padre de Riquelme se apellidaba Rodríguez de primero, lógicamente, al igual que Jesús, pero José Manuel sentía el apellido Riquelme de su esposa como suyo propio y lo admitía con orgullo.

Raya y Carlos, dos hombres que llevan junto a Jesús Riquelme desde el primer año.

Desde aquellos comienzos en los que todo estaba por hacer, cuando Monterías Riquelme era todavía un sueño, ellos ya estaban allí.

Con sus perros, con su esfuerzo, con sus ilusiones y con esa fidelidad que solamente entienden quienes han compartido tantas jornadas de monte junto a una persona tan diferente como Jesús Riquelme.

Han visto crecerle barba a Jesús, iniciando el proyecto desde sus cimientos. Han estado presentes en los días de gloria, pero también en los momentos difíciles cuando su padre tras una lucha de superhéroe nos dejó, cuando más falta hace tener cerca a personas que no abandonan… allí estaban ellos.

Y por eso recibieron las dos insignias de oro de Monterías Riquelme.

en Lagunillo Riquelme Caza
Antonio Raya y Carlos Rubio con su merecida insignia de oro.

Amistad, lealtad y pasión compartida

Porque hay reconocimientos que no se entregan por lo que alguien ha conseguido en un solo día, sino por todo lo que ha significado a lo largo de una vida.

Y aquellas dos insignias representaban diez años de amistad, lealtad y pasión compartida.

Fue entonces cuando Carmen, mujer de Carlos Rubio, tomó la palabra para dedicar unas emotivas palabras a los rehaleros, auténtica alma viva de la montería.

Un homenaje especialmente significativo, pronunciado por alguien que conoce de primera mano los sacrificios, las ausencias, el esfuerzo y la pasión que hay detrás de cada rehala.

Porque sin perros no hay montería.

Sin perros no hay emoción.

Y sin esos hombres que se dejan la piel entre jaras, barrancos y montes imposibles, ninguna de estas grandes gestas sería posible.

Un rotundo y emocionante aplauso puso el broche de oro a aquel homenaje y dio paso al sorteo de los puestos.

Nadie podía imaginar que aquella mañana, después de tantas emociones, Lagunillo estaba a punto de regalarles otra página inolvidable…

La temporada pasada Jesús Riquelme se emocionó cuando los perros remataban en Lagunillo. Después lo celebró con toda su gente.
Arriba, podemos ver a Carlos Rubio (de verde) y a Antonio Raya (agachado de naranja). Abajo, igualmente a Carlos Rubio (con gorra verde de pie) y a Antonio Raya (de pie, segundo por la derecha), así como a Daniel Fernández (agachado, segundo por la izquierda).

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en Lagunillo Riquelme
Riquelme celebra su décimo aniversario organizando monterías cobrando 174 jabalíes en Lagunillo.
en Lagunillo Riquelme
«Riquelme celebra su décimo aniversario organizando monterías cobrando 174 jabalíes en Lagunillo» también en redes sociales.

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CRÓNICA DE LAGUNILLO

MONTERÍAS RIQUELME

Jesús Riquelme con el impresionante plantel de 2025-2026 de Lagunillo de La Ribera Alta.

La temporada pasada, Lagunillo había escrito una página memorable en la historia de Monterías Riquelme, consiguiéndose cobrar nada menos que 151 jabalíes, además con muchísima calidad y entre solo nueve puestos.

Lo que le valió para conseguir el Podenquero de Oro a la mejor montería de jabalíes en cercado, y con seguridad se situará muy muy arriba en los Premios Caracola.

Los Podenqueros de Oro, Plata y Bronce a la mejor montería de jabalíes en finca cercada 2025-2026 fueron respectivamente para: Monterías Riquelme (Lagunillo), Sierracaza – Antonio Gómez Cuenca y Monterías Carlos Villar.

El reto que se marcó Jesús Riquelme para esta temporada, era cobrar esos mismos 151 jabalíes.

Había que tener en cuenta que se había ampliado el terreno de Lagunillo, para colocar 15 puestos con total comodidad.

Aun así, cobrar otros 151 jabalíes era ardua tarea, pero a Riquelme le van los desafíos…

Riquelme volvía a confiar en Lagunillo, en su gestión, en su equipo y, sobre todo, en la extraordinaria gestión de La Ribera Alta.

Había llegado el momento de demostrar que aquellos 151 jabalíes en el plantel no habían sido casualidad.

Uno de los puestos que sufrió una avalancha de cochinos.

Una auténtica avalancha de cochinos

El objetivo para todos era la garantía global de cobrar 100 jabalíes, pero para Jesús y su equipo era la de igualar los 151 de la pasada temporada.

Pero había algo que quizá ni el propio Riquelme imaginaba: que aquel sueño terminaría quedándose corto.

Desde que comenzó la montería, el monte empezó a contar su propia historia.

Las ladras, las carreras de los perros, las detonaciones que se sucedían por las armadas y el trabajo incansable de las rehalas fueron poniendo la banda sonora a una jornada sencillamente increíble.

No era una montería cualquiera. Era una auténtica avalancha de cochinos. Un espectáculo de caza mayor.

Lagunillo parecía no tener fin.

Lagunillo volvió a reventar los pronósticos.
Imponente plantel de 174 cochinos.

Lagunillo volvía a reventar todos los pronósticos

Las rehalas empujaban y los jabalíes rompían buscando las distintas armadas, mientras los monteros vivían una sucesión de lances que difícilmente podrán olvidar. Muchísimos puestos de ver cumplir en su postura más de 20 jabalíes.

La montaña parecía cobrar vida.

Los perros eran los auténticos protagonistas de un espectáculo que tenía a todos los presentes pendientes de lo que estaba sucediendo.

Era como si Lagunillo hubiera decidido celebrar por todo lo alto los diez años de Riquelme organizando monterías.

Y mientras avanzaba la jornada, cada nuevo lance contribuía a escribir una página más de aquella historia que Monterías Riquelme estaba firmando con letras de oro.

Cuando llegó el momento de hacer balance, el resultado hablaba por sí solo: ¡171 JABALÍES!

SÍ, 171.

Lo del año pasado no había sido un golpe de suerte. No había sido una casualidad. Había sido el primer capítulo de una historia que todavía tenía mucho por contar.

Y en esta ocasión, Lagunillo volvía a reventar todos los pronósticos.

Pero lo mejor de la historia todavía estaba por llegar…

en Lagunillo Riquelme
Mucha calidad en este puesto.

Una anécdota digna de mención

Cuando todo parecía terminado y los 171 jabalíes ya eran motivo más que suficiente para celebrar, surgió una de esas anécdotas dignas de mención.

Y es que, entre tanto jabalí, tanto perro y semejante locura, ¡Riquelme se le habían quedado sin contabilizar nada menos que tres cochinos!

Al pasar por el puesto de Carlos Ferrer, al cual le acompañaban las cámaras de Sol Montero, y ante carros y carros que no cabía más caza, Riquelme cogió los tres guarros que le faltaban de su puesto a Carlos, entre ellos una tremenda boca.

Tres jabalíes que no habíamos bajado al plantel y que habían quedado fuera de la cuenta inicial.

Hasta que apareció el montero y después de hacernos la foto con toda la naturalidad del mundo, le soltó:

–«Oye, Riquelme… ¿y el guarro grande mío no lo habréis dejado en la caja de la pick-up que no lo encuentro en el plantel?

La cara de Riquelme era de tierra trágame…

¡Aquello era para verlo!

Con 171 jabalíes contabilizados, todavía había quien venía a reclamarle otro cochino.

Y claro… tocó echar cuentas de nuevo.

171 + 3 = 174 JABALÍES.

¡174 COCHINOS EN UNA SOLA MONTERÍA CON 36 NAVAJEROS! Con un oro, dos platas y tres bronces, un día para el recuerdo.

Lo verdaderamente increíble no era que hubieran aparecido tres más, lo verdaderamente increíble era que, después de semejante espectáculo, hasta el propio organizador se despistara.

Porque cuando una montería alcanza estas dimensiones, hasta contar los jabalíes termina convirtiéndose en una aventura.

Diez años después, el sueño sigue vivo

Quizá lo más bonito de esta historia sea que comenzó hablando de personas y terminó hablando de cifras imposibles.

Comenzó recordando a un padre que transmitió a su hijo el amor por la caza.

Continuó reconociendo al amigo que hizo renacer aquella pasión, a quienes han trabajado desinteresadamente para hacerla crecer, al guarda que cuida cada detalle y a dos perreros que jamás se han separado de este proyecto desde sus comienzos.

Y terminó con 174 jabalíes sobre el plantel.

Pero sería un error pensar que lo más grande de aquel día fueron los 174 cochinos.

Lo más grande fue comprobar que, diez años después, aquel sueño sigue vivo. Que las personas que ayudaron a construirlo siguen formando parte de él. Y que los valores de amistad, esfuerzo y lealtad continúan siendo el verdadero motor de Monterías Riquelme.

Porque los trofeos llenan vitrinas.

Los premios llenan currículos.

Los grandes resultados llenan páginas de historia.

Pero son las personas las que llenan de sentido el camino.

Los sueños no tienen techo cuando se persiguen con pasión y se rodean de las personas adecuadas

Lagunillo ya era historia y, como mínimo, Podenquero de Oro. Hoy es mucho más que eso.

Es la demostración de que los sueños no tienen techo cuando se persiguen con pasión y se rodean de las personas adecuadas.

Es el homenaje perfecto a diez años de trabajo.

Y también es una jornada que permanecerá para siempre en el recuerdo de todos los que tuvieron el privilegio de vivirla.

Y si algo ha demostrado Jesús Riquelme es que no se conforma con repetir lo conseguido.

Cuando parece que ha alcanzado lo imposible, vuelve a poner el listón todavía más alto.

Porque para algunos la montería es una afición.

Para otros es una pasión.

Pero para Riquelme es una forma de soñar a lo grande y de convertir esos sueños en realidad.

Un resultado para el recuerdo. Un homenaje a quienes siempre estuvieron. Una montería para la eternidad…

«CUIDADO CON LO QUE SUEÑAS… PORQUE A VECES HASTA TUS PROPIOS SUEÑOS SE  QUEDAN PEQUEÑOS».

Monterías Riquelme

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GALERÍA FOTOGRÁFICA

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DATOS DE LA MONTERÍA

de la Ribera jabalíes

Organización: Monterías Riquelme

Fecha: 8 de octubre de 2026

Finca: La Ribera Alta / Finca cerrada / Mancha: Lagunillo

Localidad: Almadén, Ciudad Real

Puestos: 15 / Sin cupo de jabalíes

Jabalíes: 173 (36 navajeros, con 1 oro, 2 platas y 3 bronces)

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⇒ El equipo Riquelme cumple su primer sueño en Lagunillo de La Ribera Alta

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