Gran montería del equipo Riquelme en ‘El Chaparrito’. ¡Estuvimos allí!

Jesús Riquelme con Carlos Rubio, de rehala El Agarre, toda una institución de la montería.

CRÓNICA

Lo dice el eslogan de Monterías Riquelme: ‘Juventud, trabajo e ilusión’. La juventud es algo implícito, muchísimo trabajo y una tremenda ilusión es lo que puso el equipo encabezado por Jesús Riquelme en esta montería de El Chaparrito.

En la parte occidental del Andévalo onubense, esa maravillosa comarca encajonada entre la Tierra Llana por el sur, la Sierra por el norte, la Cuenca Minera por el este y Portugal por el oeste –con el río Guadiana haciendo de frontera– , se encuentra El Chaparrito, finca cuidada con esmero por la familia Montes Vorcy.

Mosaico vegetal + agua = bueno para la caza.

La finca –y toda la zona en general– ha visto cambiar en parte su fisonomía vegetal por la creación del lindero embalse del Andévalo en 2003, olivos y naranjos, en el apartado agrícola, y la sustitución paulatina de los eucaliptos por especies autóctonas, en el forestal. De tal manera que actualmente El Chaparrito es un mosaico, zonas de monte apretado, vegetación de ribera muy tupida, con zarzones incluidos –excelentes encames para los jabalíes–, zonas limpiadas para favorecer la reforestación, bosquetes –también de eucalipto– y dehesa, además de algunos barrancos muy abruptos –como el del Peligroso– no exentos de sus canchales con malos pasos. Mosaico vegetal + agua = bueno para la caza. Mancha muy cochinera.

7:45 a.m.: ¡expectación!

Jesús citó a los monteros a las 7:45, ¿pronto? No, sabía que había mucho trajín, a pesar de estar preparadas las 500 hectáreas que se monteaban para 30 puertas. Un inciso. La jerga montera es muy rica y dinámica, con sus propios giros en distintos lugares. En Huelva, los puestos normalmente se llaman puertas, maravilloso término que expresa perfectamente la filosofía montera; puerta: que la res o el cochino pasen, entren, cumplan… Otros vocablos monteros de la zona son los de jauría para la rehala y sobre todo jabato para el jabalí. Más extendido por toda Andalucía está el término lechonato para el primalón. Escuché a un joven montero decir esta misma temporada: “Me entró la lechonada al mismo puesto”. ¡Qué bonito!

Regreso a las 7:45. Muy nublado, encapotado, y seguramente por el molesto y fuerte viento no llovía. Así siguió durante todo el día, viento racheado, siempre fuerte, y a veces, pocas, unos tímidos rayos de sol asomaban entre los grises nubarrones. Estupendo el desayuno del catering Moraima –como lo fue la comida–, todo lleno de planos de la mancha a cazar, y mientras Jesús y su equipo preparaban el sorteo, este cronista disfrutaba de la conversación con mi amigo Emilio Jiménez, el fundador y alma mater de www.todomonteria.com, ¡qué alegría cuando supe la noche anterior que venía! Son muchos años de amistad, es un gran montero y por encima de todo un gran tipo.

Se pasó rápido el tiempo hasta que Jesús comenzó a dar las indicaciones previas al sorteo. Explicó perfectamente cómo era la mancha y lo que se esperaba de ella. Generó ilusión: “Hay venados muy bonitos y muchísimos cochinos y grandes […] ¡Señores, la mancha se ha comido 300.000 kilos de sandías, maíz, trigo y alfalfa!”. Y se emocionó cuando se refirió al trabajo incansable que llevaban haciendo, casi diariamente, durante prácticamente seis meses preparando la mancha, dando las gracias a la propiedad por abrirles las puertas de su casa, a la guardería y a su equipo, porque Monterías Riquelme es un equipo del que Jesús se siente orgulloso y siempre reconoce el quehacer desde el primero hasta el último, y especialmente en este caso a Santiago Macarro y Juan Macías, que fueron los ‘responsables’ de que Riquelme cazara El Chaparrito. Se podían tirar sin cupo venados, cochinos y ciervas, pero Jesús pedía moderación, que no se tiraran, en lo posible, primalones, los gabatos y gabatonas, “sólo ciervas grandes, por favor, no hay que hacer una carnicería”; no se podían tirar, eso sí, los varetos. La garantía total era de 40 cochinos y 10 venados. Jesús fue inflexible en el tema de la seguridad: “Hay que extremar la precaución, se tirarán tres cohetes que indicarán el final de la montería, a partir de ahí no se puede disparar más, los rifles enfundados”. Sorteo.

Al final 29 sobres encima de la mesa (seis armadas y traviesas y dos puestos sueltos con nombre, El Testero y La Piedra), hubo un montero que no pudo asistir por una repentina indisposición. Sorteo puro y duro, sobre a sobre. Como a las 9:00 salía la armada de Los Quemaillos, hacia las 10:00 todos los monteros estaban en sus respectivas puertas.

El primer venado que se tiró.

Ya es hora que ‘comencemos’ a jugar lances, ¿verdad? Va a ser rápido. Casi 200 tiros antes de soltar, para un total de 650 detonaciones a lo largo de la montería, según unos, y más de 700 según otros, ya que el fortísimo viento impedía escuchar con claridad todos los tiros. Sinceramente, este cronista no fue capaz ni de lejos de contar los disparos, sí les puedo asegurar que se tiró mucho no, muchísimo. Les propongo una división sencilla: 650/29 = 22,4; pues eso.

Matrícula de honor para los rehaleros y sus perros en ‘El Chaparrito’.

Cuando se soltó aquello fue el tumulto del siglo: carreras, ladras, agarres, tiros, más tiros, ladras, carreras… ¡Ojo cómo trabajaron las 16 rehalas! ¡Chapeau, señores! Sacaban los cochinos de lo más apretado hasta los puestos, sin olvidarse de mover el cervuno, pero había tantos guarros que los agarres eran inevitables, y venga, otra vez a recomponer la mano.

En honor a ‘Portu’.

Sirvan este par de ejemplos para reconocer el trabajo de las 16 rehalas. En la suelta alta, Lolo Borrero, Juan Carlos Macarro y Ramón no daban abasto, no podían avanzar, así, agarre tras agarre, cogieron hasta cinco jabatos, con tres machos que hacían una buena tabla. En la suelta de los eucaliptos, otro tanto, un marrano muy grande se aculó dos veces, haciendo frente a las rehalas de Carlos Rubio y Edu, Portu, uno de los magníficos perros de la rehala de Edu, quedó malherido en la refriega, Portu luchó hasta el final como un valiente, Javi, su perrero, no le abandonó en ningún momento, pero el guarro seguía haciéndose fuerte, hasta que llegaron otras dos rehalas, las de Agalla y Sebas, y entre todas levantaron al cochino, que al final, tras una preciosa ladra de más de dos minutos de uno de los perros de la rehala de Carlos, culminó el lance en honor de Portu, Juan Carlos, el montero que ocupaba la puerta nº 8 de Los Quemaillos, que además, junto con Richard, cobró otros dos cochinos y dos ciervas.

Un cochino muy respetable del 2 de ‘El Madroñal’.

Desde mi posición privilegiada pude ver innumerables lances, varios de ellos correspondieron a las dos posturas más cercanas a mi ubicación. En el nº 2 de El Madroñal, Pedro Campos y David Gómez se hicieron con tres cochinos, uno de ellos con unas defensas muy respetables, un venado, una cierva y un zorro muy grande, con tiros de mucho mérito, y eso que no dispararon a la mayoría de las ciervas que les entraron; por su parte, el joven montero Juan Carlos Guillén, en el puesto de La Piedra, se hizo con tres cochinos y cuatro ciervas, y además le dio tiempo a grabar un lance.

Miguel Escala.

Lógicamente hubo muchos más puestos destacados, como, por ejemplo, Félix Fernández que acompañado de su hermano en el nº 1 de Huerto Rey se hacían con siete cochinos y un venado, dejando pasar mucha caza tirable. Gonzalo del Pino en el nº 5 de Las Eneas cobró dos venados, uno ellos muy grande además de muy bonito, dos cochinos y tres ciervas. En el nº 1 de Los Quemaillos, Juan Alberto y Agustín Francisco cobraron dos venados, un cochino y cuatro ciervas. Dos venados abatieron los hermanos Escala en el 4 de El Madroñal, uno de ellos un espléndido 13 puntas. Catalino, en el 3 de El Madroñal, y Marchena con su hijo –que vieron más de 20 cochinos–, en el nº 7 de la Traviesa Central, cobraron cuatro jabalíes cada uno…

Gonzalo del Pino.

Varios puestos con tres cochinos, entre ellos Miguel Montero en a priori la mejor puerta de jabatos de la mancha, el nº 4 de El Peligroso, que no es raro que cobre ocho o nueve, pero Miguel se quedó con los tres que esta vez entraron. Y es que quizá por el viento, al airear, o porque hubo monteros que no tiraron ni a ciervas ni a primales, hubo posturas que estuvieron más flojas, como mi amigo Emilio que en el 1 de El Madroñal, posiblemente el puesto más endeble de la mancha, cazó el guarro que le entró y no quiso tirar a las ciervas; mientras que José Galán, en el que es seguramente el mejor puesto de El Chaparrito, el nº 1 de la Traviesa Central, sólo remató un guarro que le entró pinchado del 2; peor suerte corrió Francisco Hijano en el 2 de Los Quemaillos, un puesto muy cochinero, pero que no tiró.

En cierto modo se puede considerar que al estar recientemente cercada, la mancha ‘se portó’ como si fuera abierta, no en vano, innumerables jabalíes se salieron cuando les apretaron los perros, aunque quedaron más que suficientes para una jornada para el recuerdo.

Organización, Jesús Riquelme, y propiedad, Paco Montes Vorcy.

Al tapete final llegaron 73 cochinos, entre los que había, porque negarlo, como una docena de primaloncetes, pero también había 16 machos de ‘primera línea’ para llenar mejor que bien una tabla, con ocho de ellos de excelentes defensas; 13 venados, con los dos ya comentados, realmente grandes; y 44 ciervas. Fíjense que no he dicho nada sobre medallas, porque había varios trofeos rozando el bronce, al cierre de esta edición se puede confirmar un venado y un cochino ambos medalla de bronce.

Gran montería, y aún mucho más si tenemos en cuenta la relación resultados/precio.

Enhorabuena a la propiedad, a la guardería y a todo el equipo de Monterías Riquelme, y especialmente a Jesús, por la ilusión, la emoción y el trabajo bien hecho que ha puesto en este Chaparrito, ¡la primera montería que ha organizado en su Huelva natal! Fue una auténtica gozada.

Una crónica de Adolfo Sanz Rueda. Fotografías: Adolfo Sanz y Monterías Riquelme.

Vídeo: Juan Carlos Guillén

DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Monterías Riquelme

Fecha: 17 de noviembre de 2018

Finca: El Chaparrito

Finca cerrada / Hectáreas monteadas: 500

Término: El Granado, Huelva

Puestos: 29 / Sin cupo Rehalas: 17

Venados: 13 (1 bronce)

Jabalíes: 73 (1 bronce y 15 navajeros más)

Ciervas: 44

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