Panorama montero

Preciosa montería en Candilejo (PN de Cabañeros) con la familia Palomo Aranda

en Candilejo
En ‘Candilejo’ la familia Palomo Aranda ofreció una montería preciosa.

CRÓNICA

Preciosa montería, en abierto, fue la que ofreció la familia Palomo Aranda (Gonzalo Palomo Servicios Cinegéticos) en ‘Candilejo’.

Me he hartado de decir que esta temporada he visitado fincas emblemáticas, me faltaba la guinda del pastel, Candilejo, dentro del Parque Nacional de Cabañeros.

Muchas cunas tiene nuestra inigualable montería, esta zona, sin duda, es una de las de más raigambre.

Grandiosos cazadores, de toda condición, han dejado su impronta a lo largo de los siglos en estos bravos montes.

En el recuerdo

Nostalgia de la niñez montera, hasta esta zona llegaba nuestro ámbito de acción, monteando en no pocas ocasiones sobre todo en Piedras Picadas, lindera con Candilejo por el este y por el sureste.

Garbanzuelo por el norte.

Al oeste, el río Estena y después Gargantilla.

Al sur, omnipresente, Cabañeros, Cabañeros finca, el coto privado que fue, para que se me entienda, no el Parque que ahora engloba todo.

Años ha, Garbanzuelo, Candilejo y Piedras Picadas estaban bajo una misma linde.

Recuerdos imborrables de Piedras Picadas.

De cuando los Land Rover de Santana llevaban un asidero en el volante para poder girar en algunas curvas. No había dirección asistida.

Eran unos todoterreno durísimos, duraderos y capaces de escalar pedriza arriba.

Aún soy capaz de revivir aquel puesto formidable en el que mi padre se quedó con dos grandes venados de los de entonces, de los que ahora decimos «buenos de montería».

Antes, en una montería a la que no pude asistir, mi hermana Cruz cobró un precioso venado ‘caballar’, tan típico de los Montes de Toledo, de espectaculares cuernas, largas, como los 14 candiles, aunque más bien fino, a pesar de eso, hoy incluso es bronce…

Ítem más, estuve en Piedras Picadas el día se abatió el que seguramente fue el último lobo cobrado en los Montes de Toledo antes de la prohibición de su caza, aún era morralero.

Lola, Gonzalo y Carmen.

Gonzalo Palomo Servicios Cinegéticos

La familia Palomo Aranda, Lola Aranda y Gonzalo Palomo y sus hijos Gonzalo y Mario, forman Gonzalo Palomo Servicios Cinegéticos, con un programa montero muy bonito, buenas cacerías a precios asequibles.

Programa basado en la 2019-2020 en Candilejo, Valdelobillos y la Torre de Abraham.

Conocí a Gonzalo a través de mi hermano más que amigo Paco Largo, que gestiona varias fincas en la zona, desde principio me causó muy grata impresión e inmediatamente congenié con él, es serio, trabajador y domina a la perfección todos los secretos del campo y la caza.

Muy importante también, es de la zona y conoce cada recoveco, ítem más, su actividad profesional se centra en el sector forestal con su empresa Oysfor.

Se complementa perfectamente con el resto de la familia, formando un equipo muy eficaz.

Espléndida mañana

¡Qué bonitas son las mañanas soleadas de invierno!

Un 25 de enero ya se van notando los días, si hace sol y no hay viento, son días que resultan muy agradables, aunque a primera hora y cuando caiga la tarde haya que abrigarse.

Retratada la climatología, pongámonos primero a desayunar y después a sortear.

La nave habilitada en pleno Retuerta del Bullaque, es ideal para ambas cosas y después para dar salida ordenada a armadas y traviesas.

Los salones León sirvieron un desayuno, migas incluidas, de campanillas.

Saludé a Carlos Sánchez, el socio de Gonzalo en Oysfor.

en Candilejo

El relevo

No por saber de antemano que acudía Carmen Basarán Conde, me hizo mucha ilusión saludarla, le acompañaba su ahijado Diego Villamor Pimentel.

También estaba Ildefonso Sánchez Conde, coautor, junto a Antonio Conde, de aquella maravillosa columna mensual de Al codillo que cerraba la añorada Hunters.

Paco Cortés, hijo de Miguel Cortés, acompañaba a su vez a Ildefonso.

Por si faltaba alguien, me hizo mucha ilusión encontrarme con Raúl Guzmán, al que hacia mucho que no veía, y que escribió aquellos deliciosos Coloquios montaraces en mi época de Jara y Sedal.

Cuántos apellidos, sagas, míticos de nuestra montería, de nuestra caza, allí reunidos, pero estamos hablando del presente no de apellidos, de personas de mucha valía que hoy defienden y engrandecen a nuestra montería, a nuestra caza.

Le propusimos a Carmen que reuniera a los ‘niños Conde’, que son majísimos, para hacer un retrato que representara que el relevo viene fuerte.

Sorteo y salida de armadas

A todo esto, claro, Gonzalo había comenzado a dar las oportunas normas de seguridad y consignas antes de comenzar el sorteo.

«El venado o cochino que no está en nuestro tiradero, no se le puede tirar, independientemente que el montero que le ha entrado no lo quiera tirar».

Se podían tirar venados y jabalíes sin cupo, y quien quisiera podría disparar dos ciervas.

La mancha se cerraría con 39 puestos, distribuidos en ocho cierres y traviesas.

Gonzalo organizó el sorteó por armadas, para hacer una salida ordenada, ya que el cazadero está a cierta distancia de Retuerta.

Me tocó en suerte el nº 3 de la armada de La Palomera, cuando lo vio Raúl, muy conocedor de la finca, exclamó: «¡Vaya puesto, ahí tiras seguro!».

Con la lógica ilusión, partimos al monte.

en Candilejo

‘Candilejo’, mancha ‘El Romeral’

Candilejo es una finca preciosa, escasa de rañas y pedrizas, tan abundantes por la zona.

Hacia el oeste, y no muy lejos, se yergue la mayor cima toledana, el Rocigalgo de 1.448 m.s.n.m. y también dentro del Parque Nacional.

Es lo siempre he considerado como la alta montaña toledana, con la espectacular cascada del Chorro.

Volviendo a nuestra mancha, El Romeral, es más bien boscosa, con el típico monte mediterráneo, en esta ocasión con preponderancia de encina y quejigos, algún alcornoque, y en cuanto a la maleza, jara, brezo, madroño, romero o tomillo.

También hay una parte de pinar, pino rodeno o resinero (Pinus pinaster).

La vegetación de ribera (sauces, alisos, zarzas, madreselvas…) está presente en los no pocos cauces de Candilejo –especialmente en el Estena– y de El Romeral.

Mancha más bien alomada, aunque no escasa de pendientes, muy pero que muy bonita.

Es de esas manchas que no tienen puestos malos, todos tienen posibilidades.

Un monte aromático

Permítanme que utilice literalmente un párrafo de la web del MITECO sobre el bosque mediterráneo en Cabañeros, y que se adapta perfectamente a Candilejo:

«Probablemente una característica que define el monte mediterráneo es su olor. Los abundantes aceites esenciales que emplean para defenderse de los tórridos meses estivales las jaras, romero, tomillos, cantueso, etc, impregnan el aire, especialmente tras las lluvias de otoño».

El 3 de ‘La Palomera’, un pedazo puesto

¡Qué razón tenía Raúl! ¡Vaya puesto el 3 de La Palomera!

Un testero un poco cerrado, una parte limpia de monte a ambos lados de la caja del arroyo que tenía debajo y también posibilidades hacia atrás, aunque allí había más leña.

Los puestos estaban muy bien colocados, y lejos, lo que da una gran seguridad.

El corzo que cumplió al 3 de ‘La Palomera’ ganando lo espeso.

Algo que pude comprobar no solo en La Palomera, también en la armada de El Romeral, que ya estaba puesta cuando entramos nosotros.

Era algo especial montear en el mismo lugar donde lo han hecho y lo siguen haciendo personas de tantísimo mérito cinegético.

Todo ello hacía que me encontrara realmente a gusto.

Monteando

Unas nubes altas incomodaron lo suficiente como para no dejar calentar al sol invernal, con todo, excelente día para montear.

en Cansilejo
Las 17 rehalas trabajaron muy bien.

Ya se estaba tirando antes de soltar, las reses se iban moviendo según entraron las traviesas. Buena señal. Cuando soltaron las 17 rehalas se incrementaron los disparos.

El vecino ya había gastado pólvora, y no poca, me puse en alerta ante un disparo suyo, cuando por el rabillo del ojo vi como un guarro se intentaba zorrear por la parte de atrás y desde la izquierda.

Lo tenía sencillo, me podía girar a la derecha, protegido por el chaparro que tenía a mi espalda, y sorprender al cochino en su careo.

El jabalí, que no era muy grande, no llegaría a los 70 kilos, no estuvo de acuerdo con mi plan.

Apretó el paso y se protegió con una hilera de chaparros, dejándome con la miel en los labios.

Por listo, porque según le vi con el rabillo del ojo le podía haber tirado perfectamente, y en estas sierras, donde predominan los arochos, hay que tirar siempre a un cochino de ese tamaño porque después nos puede deparar una sorpresa muy agradable.

Una pareja de corzos, con el macho luciendo unas largas cuernas con borra, irrumpieron en mi tiradero yo creo que a sabiendas que no eran tirables. Y dos varetos, casi por los mismos pasos, parecía que también lo sabían.

Muy lejos, pude disfrutar viendo como una pelota de seis reses, que llevaba dos venados, se la jugaron al montero colándose por la parte alta de su testero, me podían haber entrado, pero prefirieron no hacerlo y se volcaron antes de llegar a mi tiradero.

Dos cochinos más, por el testero, pasaron muy enmontados, imposible tirar…

El remate y recogida

La montería se estaba saldando con muchos tiros, con intensas ráfagas por momentos, aunque había lances que quizá se estaban llevando más tiros de los debidos, cuatro, cinco…

Y eso no suele ser muy efectivo a la hora de formar el plantel.

Esperando ya el remate de las rehalas –que trabajaron muy bien–, se me vino un tropel encima, una de esas ladras que hacen que el corazón se te escape por la boca.

Traía la misma carrera que el cochino que me la jugó.

Avisado, esta vez, estaba preparado, el estruendo era tremendo, me temblaba todo el cuerpo. ¡Esto es montería!

El venado salió al tiradero como una exhalación, con al menos una rehala detrás, a cierta distancia.

Le pude disparar según salió, pero por la carrera que llevaba, me daba tiempo a intentar calmarme un poco, y tirar cuando cruzara, desde atrás, la línea con el puesto 4.

Todo me salió bien, solo que cuando llegó a mi vera, el ciervo giró y se puso de culo y en línea con el 4.

Aun así podía tirar porque el 4, además de estar lejísimos, se encontraba muy alto, en unas peñas, pero que quieren que les diga, no había ninguna necesidad, mucha piedra…

Un vareto se volvió a la carrera del venado.

Mi máxima en la caza es que ante la más mínima duda de cualquier tipo, no tirar.

Tuve premio, seguí con los prismáticos la carrera del venado y pude ver en la lejanía cómo era abatido de precioso lance de testero.

Después indagué y resulta que lo cazó Paco Cortés, ¡perfecto! Me vienen bien muchos refranes: «de tal palo, tal astilla», por ejemplo.

Un detalle que demostraba la bonanza del puesto, recogí hasta una docena de casquillos, seguro que había más. Además de grandes monteros, algún maleducado ha pasado por aquí.

Sopa de cocido

Raúl se tenía que ir rápido y no daba crédito a que no hubiera tirado, debe ser de las pocas monterías en muchos años que el 3 de La Palomera se había quedado bolo.

Los León prepararon de primero una sopa de cocido espléndida. Además de otras muchas y buenísimas viandas.

Degustar la sopa y compartir tertulia con Carmen, Ildefonso, Paco y Diego es pura delicia, algo muy cercano a la felicidad. ¡Qué momento más agradable!

Cuántas risas, ¡qué disfrute! ¡Cómo relatan de bien!

Gonzalo estaba pendiente del cobro de las reses y los cochinos para ir formando el plantel, por las informaciones que iba recibiendo, se le veía contento.

Cincuenta y una piezas con cuatro grandes cochinos 

Poco a poco se iba conformando el plantel.

Llegaron hasta 42 reses, 18 venados y 24 ciervas.

en Candilejo
Alfredo Vázquez con el venado que cobró.

Destacaba un venado muy bonito, con 13 puntas, recogido pero con grosor y simétrico, lo cazó Alfredo Vázquez.

Cochinos fueron nueve los cobrados, entre los cinco primeros en llegar destacar una hembra enorme, de más de 100 kilos.

Un total de 51 piezas.

Se cobraron cuatro navajeros, que fueron llegando a la junta de carne con cuentagotas, poco a poco, el último, el mejor, ya casi de la categoría de macareno.

en Candilejo
El último cochino en llegar a la junta de carne, lo hizo a la antigua usanza, además era el más grande. Iván, Julián Ángel Aranda y Gonzalo Palomo.

Los monteros afortunados que cobraron estos cochinos fueron Jaime Aranda, Enrique Guzmán, que además cobró un venado, el cazador francés Pierre y Jesús Muñoz el más grande.

Eran navajeros, navajeros, de esos que cuando se aculan se lían a repartir estopa, normalmente son guarros relativamente jóvenes con mucha fuerza, y que por algo se les llama navajeros, porque esos colmillos inferiores son auténticas navajas.

en Candilejo
Grupo de monteros franceses con los cuatro grandes cochinos cobrados.

Son los perros más valientes los que normalmente pagan el furor de estos cochinos de «aquí te espero».

Decía antes que el más grande, que ha sido medalla de bronce, era quizá más macareno que navajero, al ser un guarro ya con más años, pero de los que aún mantienen la fuerza y unas navajas sin mella y que hacen mucha pupa.

Tenía además muy buenas amoladeras.

Cochinos de esta calidad cobrados en abierto tienen mucho valor, no es nada fácil.

en Candilejo
La familia Palomo Aranda con Jesús Muñoz, segundo por la izquierda, que cobró el mejor cochino de la montería.

Va por ti, Gonzalo Palomo Aranda

Muy satisfecho tomé el conocido camino de regreso a casa: ¡muchas monterías cómo esta!

Felicitar a Gonzalo Palomo y a su familia por esta preciosa montería en abierto.

Ya sabía que era un buen tipo, y en Candilejo solo constaté que en Gonzalo Palomo Servicios Cinegéticos saben lo que hacen y lo hacen bien.

Al cierre de esta crónica nos llegaba una triste noticia, un accidente sufrido por el primogénito de los Palomo Aranda, Gonzalo.

Es un joven encantador, muy trabajador y muy capaz, que ha heredado la bonhomía de sus padres.

Gracias a su fuerza de voluntad y a su fortaleza, pronto le tendremos otra vez disfrutando de ese futuro esplendoroso que le aguarda en nuestro sector. Ojalá y así sea.

Crónica y fotografías: Adolfo Sanz Ruedaen Candilejo

DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Gonzalo Palomo Servicios Cinegéticos

Fecha: 25 de enero de 2020

Finca: Candilejo Mancha: El Romeral Finca abierta

 Término: Navas de Estena, Ciudad Real

Puestos: 39 / Rehalas: 17 / Hectáreas monteadas: 700

Venados: 18

Jabalíes: 9 (1 bronce y 3 navajeros más)

Ciervas: 24

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