El SCI Lusitania Chapter ayuda al sable negro gigante a renacer de sus cenizas

Con una presencia realmente inigualable y una belleza verdaderamente escultural, lo cierto es que ningún otro antílope en el mundo suscita tantas pasiones, curiosidad y admiración como el sable negro gigante.

Desde su descubrimiento formal, unos 100 años atrás, el sable fue objeto de interés para naturalistas, cazadores, científicos, público y amantes de la naturaleza en general. Fue casi inevitable que el sable se asumiera como símbolo nacional natural de Angola, lo que no ocurre en ningún otro país e incorpora, de forma ejemplar, el orgullo y bravura que se asocian a esta gran nación africana.

A pesar de su merecido estatuto como icono a nivel nacional y de ser considerado un animal sagrado para las comunidades locales, las últimas décadas fueron tan complicadas, derivadas de una guerra civil, que casi se llegó a la extinción de este magnífico animal. El colapso poblacional, debido al sacrificio directo, fue un resultado inevitable de la presencia de tropas sobre el terreno y la inseguridad generalizada, además de la destrucción de las infraestructuras en las reservas y el abandono de la gestión. Desgraciadamente, después del final de la guerra, la recuperación ha sido lenta porque el furtivismismo ha llegado a aumentar hasta niveles alarmantes. El resultado final es que subsisten, actualmente, menos de 200 sables negros gigantes, distribuidos en siete manadas y confinadas en el Parque Nacional de la Cangandala (PNC) y Reserva Natural Integral del Luando (RNIL), lo que corresponde a menos del diez por ciento de la población registrada hace décadas.

Proyecto de conservación

El proyecto de conservación del sable está implementado por la ONG angoleña Fundación Kissama, que colabora en estrecha asociación con el Gobierno en la protección del sable, con el objetivo de poder reforzar la gestión en las áreas donde habitan y promover la recuperación de sus efectivos.

En el PNC fue construido un ‘santuario sellado’ con cerca de 4.300 hectáreas donde están bien protegidos, y permanentemente acompañados, cerca de 50 sables. Aunque puede parecer un número modesto, hay que subrayar que, en realidad, el sable estaba condenado en la Cangandala al final de la guerra, cuando quedaban sólo nueve hembras y ningún macho, y fue necesaria una ambiciosa operación de rescate para traer algunos animales provenientes de Luando y concretar esta casi milagrosa recuperación.

Si el escenario es hoy alentador en el PNC, en la mucho más extensa RNIL la situación sigue siendo muy preocupante, debido a que es un área muy remota y en la que ha sido difícil intervenir con medidas de gestión y protección para combatir el creciente furtivismo. De todas las formas se ha hecho un gran esfuerzo para adoptar medidas para la protección y el seguimiento de los animales en la RNIL, enmarcando aquí la realización de la más reciente operación de censo y marcado de sables.

Operación aérea de capturas 2016

En julio y agosto de 2016 se realizó una ambiciosa operación que involucró medios aéreos y que tuvo como principales objetivos la realización de un censo actualizado de la población de sables, la captura y el marcado de animales con colocación de collares transmisores, y medidas que mitiguen e impidan el furtivismo. Esta operación tuvo la participación de un equipo altamente especializado, incluyendo un helicóptero de capturas, un veterinario experimentado y contó con el apoyo logístico en medios pesados, proporcionados por la Fuerza Aérea Nacional.

Esta actividad fue un gran éxito, habiendo sido localizadas, en la RNIL, las cinco manadas supervivientes y debidamente cuantificadas, con identificación de individuos y determinación de estructuras etarias. El componente más importante fue la inmovilización con dardos sedantes de un total de 20 animales, lo que se tradujo en la colocación de 16 collares de GPS-satélite y cuatro collares de transmisión de radio. Los collares GPS envían diariamente, a través de un enlace de satélite, las posiciones relativas de los sables en la RNIL, lo que permite la monitorización constante de los animales. De esta forma, no sólo se consigue un detallado conocimiento acerca del comportamiento y la biología de la especie, sino que, además, proporciona una importante herramienta para mejorar su protección permitiéndonos actuar en tiempo real siempre que se hayan identificado amenazas.

EL SABLE NEGRO GIGANTE EN DATOS

-Nombre Científico: Hippotragus niger variani.

-Fue descrita en 1916 por Oldfield Thomas, a partir de ejemplares enviados por Frank Varian, en ese momento ingeniero responsable de la construcción del Ferrocarril de Benguela.

-El sable negro gigante es una de las cuatro subespecies generalmente reconocidas de sable negro. Es también la subespecie más aislada geográficamente, y es la más rara y amenazada de todas.

-Estatuto UICN: CR, críticamente amenazada de extinción

-Descripción: el sable es un antílope de buen tamaño y con enormes cuernos curvados. Presentan un dimorfismo sexual acentuado, con los machos de coloración negra y las hembras castañas. Esta subespecie se caracteriza por tener los cuernos más robustos y largos que cualquier otra, y también por la cara negra.

-Peso aproximado: hembra 180-220 kg, macho 250-300 kg.

El conde de Yebes con el impresionante sable gigante que cazó en 1949.

-Cuernos: en los machos los cuernos crecen generalmente por encima de las 50 pulgadas, sobrepasando, no raramente, las 60. El mayor trofeo conocido fue obtenido por el conde de Yebes en 1949 y midió 64” 7/8 (casi 165 cm).

-Longevidad: los sables pueden llegar a vivir 16 años.

-Comportamiento social: los machos son agresivos y territoriales. Las hembras forman manadas matriarcales, típicamente compuestas por cinco a diez hembras reproductoras con sus crías y animales inmaduros. Los jóvenes machos se dispersan a los dos años de edad, y podrán formar pequeños grupos de ‘solteros’ antes de establecer un territorio.

-Reproducción: los sables negros gigantes son reproductores estacionales. La época del celo coincide con las primeras lluvias entre septiembre y octubre, y el pico del nacimiento de las crías se da al inicio de la época seca, o cacimbo, entre mayo y julio. La gestación es de unos ocho meses y medio. Las hembras son fértiles a partir de los dos años de edad y pueden producir una cría anualmente a partir de los tres años.

-Hábitat: Los sables son especialistas de los bosques de ‘panda’ o ‘miombo’, una formación forestal abierta dominada por árboles del género Brachystegia y que se desarrolla en suelos pobres planálticos. En su área, prefieren los mosaicos con presencia de ‘anguilas’ graminosas o sub-arbustivas pero raramente se alejan mucho del borde del bosque.

-Distribución geográfica: sólo en Angola, en el Parque Nacional de la Cangandala y en la Reserva Natural Integral del Luando. Nunca fueron confirmadas fuera de estas dos áreas de conservación ni nunca fue traslocado ningún ejemplar fuera del país.

-Estimaciones poblacionales: antes de la guerra, la población total se estima en cerca de 2.000 a 2.500 animales. Actualmente subsisten cerca de 200 sables negros gigantes.

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