
ARRECAL (www.arrecal.com) acaba de publicar ‘Pueblo Vacío – Cuento de Navidad’, un pequeño homenaje en forma de video a los viejos cazadores de la España vacía.
Ellos son quienes guardan la memoria de la España rural.
El texto es una poesía de Felipe Vegue, presidente de ARRECAL, y el video ha sido realizado por José Ángel Remírez.
Por si es de su interés, en el siguiente enlace pueden obtener el video en buena resolución:
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Pueblo Vacío – Cuento de Navidad
Navidad en el monte.
Vuelve el frío.
Vuelve la escarcha que aprieta los caminos del páramo.
Vuelve el humo que dibuja sombras en las paredes de la vieja casa.
Vuelve el vino, tibio en la copa de barro.
Y vuelve él, el viejo cazador con más arrugas que balas y más recuerdos que pasos.
Se sienta frente al fuego, los perros a su lado.
“Mira, viejo –dice uno entre dientes–
aún queda brasas para la lumbre y para el alma”.
Él asiente, aunque sabe que no hay brasas que calienten lo que se ha ido.
Las casas cerradas,
los niños que ya no corren,
los ecos de la misa que nadie canta.
En la cocina bilbaína,
el ajo y el pimentón huelen a tiempo detenido.
La olla burbujea con paciencia de siglos.
Mientras, él recuerda los inviernos en que el monte era risa y caza,
cuando el gamo cruzaba los sardones de encina y el jabalí no era solo un recuerdo.
Los perros sueñan, él caza recuerdos.
Recuerda la risa de su mujer al sacar del horno el pan,
el calor de las manos amigas que todavía no se han ido,
el sonido del viento entre los troncos que alguna vez fueron vivos.
Brinda solo por un instante,
por la vida que queda,
por la tierra que aún responde al paso,
por la España que se despuebla y que aún huele a monte y a verdad.
“Mañana saldré al páramo”, murmura.
“Veré si el venado aún escucha mis pasos,
si la soledad tiene orejas y ojos,
y si los recuerdos siguen cazando conmigo”.
Porque el cazador ya no persigue la pieza,
persigue el amanecer entre encinas,
el latido del viento en el rostro,
el milagro de seguir respirando monte.
Y cuando la noche se hace larga,
cuando los perros se acurrucan y el vino termina,
levanta la copa hacia el humo y el silencio.
“Que nunca se apague esta lumbre”.
Y en el fondo, sabe que eso es todo lo que queda;
el fuego, la memoria y la soledad que enseña.
En esta Navidad,
en esta España vacía,
el viejo cazador sigue cazando su vida entre brasas, sardones y recuerdos.
Sigue vivo,
sigue agradecido,
sigue siendo él.
Felipe Vegue, presidente de ARRECAL


