Madrid sacrificará 2.500 monteses en el Parque Nacional S. de Guadarrama

La Comunidad de Madrid va a poner en marcha un plan de gestión a diez años para controlar y reducir la presencia de cabra montés en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama “para evitar su degradación”, según ha informado la Consejería de Medio Ambiente.

A su juicio, actualmente “existe una importante sobrepoblación” en esta zona con cifras que según el último censo de verano de 2014 rondan los 4.000 ejemplares, “por lo que se hace imprescindible intervenir con el objetivo de evitar problemas futuros para algunas especies de fauna y flora del Parque Nacional, y para la propia viabilidad de la cabra montés, que en estos momentos carece de depredador natural en la zona”.
“El Gobierno regional ha de mantener el correcto estado de conservación del Parque Nacional, lo que pasa por un adecuado manejo de sus especies de fauna, especialmente de los ungulados silvestres”, argumentan desde el departamento que dirige Borja Sarasola.
Según las estimaciones de los técnicos, la población óptima de la cabra en el Parque Nacional debería rondar los 1.000 ejemplares para que ni este bóvido ni el resto de especies corrieran peligro, por lo que este plan de gestión global, que estará coordinado a través de los propios órganos de gestión del Parque tanto con Castilla León como con el propio Organismo Autónomo de Parques Nacionales, prevé disminuir una media cada año del 6 por ciento de la población inicial tanto con capturas en vivo como con extracción con muerte en la misma línea que ya han acometido otros Parques Nacionales.
Por tanto, el objetivo de este plan será dejar la población de cabra por debajo de los 1.500 ejemplares en diez años.
La Consejería realiza desde hace más de una década un seguimiento intensivo de la población de cabra montés en la Sierra de Guadarrama, especialmente en el ámbito del actual Parque Nacional.
Actualmente cuenta con tres núcleos principales: La Pedriza, el Valle de El Paular y Sonsaz, comenzando a existir comunicación entre los dos primeros núcleos durante determinados periodos de año. El núcleo de La Pedriza es el más numeroso y por tanto el que requiere un mayor esfuerzo de gestión por su tamaño.
Las extracciones anuales se van a realizar bajo la figura de control poblacional amparada por la legislación de los Parques Nacionales, “siendo en todo momento los criterios de conservación los que fundamentarán la actuación así como los ejemplares a extraer”, aseguran.
Para realizar el control poblacional aplicarán una solución mixta que incluirá por una parte capturas en vivo con jaulas-trampa. Los ejemplares extraídos serán trasladados bien a otras localizaciones de la Comunidad de Madrid -la reserva cinegética de Sonsaz-, a otras regiones o incluso a Francia en virtud de un reciente acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Alimentación y el Gobierno galo y por el que ya se han cedido 41 ejemplares y se llegarán a las 200 en tres años.

Muerte con arco o arma de fuego
Asimismo, el plan contempla extracciones con muerte con arco o con arma de fuego, de forma que se seleccionarán los ejemplares con criterios de conservación, nunca por el valor recreativo ni económico del trofeo, y por supuesto nunca caza deportiva.
Además, serán funcionarios de la Administración o el personal designado por los órganos de gestión del Parque Nacional los que dirijan y controlen los tiempos y la forma de actuar en todo momento. No existirá ningún tipo de beneficio ni rendimiento económico por dicho control.
La cabra carece de depredador natural en la Sierra, por lo que su población se ha multiplicado en los últimos años. Los informes técnicos coinciden en que el ecosistema del Parque Nacional no podría soportar tal cantidad de ungulados.
“Para hacerse una idea, si la densidad media recomendada de cabra debería ser, como óptimo ecológico, de unas 10 montesas por kilómetro cuadrado, el Parque Nacional soporta en la actualidad algunos enclaves de hasta 90 ejemplares por kilómetro cuadrado, muy por encima de la capacidad de acogida del territorio”, señalan.
Siguiendo los estudios, esto podría desencadenar en impactos irreversibles sobre el medio y sobre la propia especie: problemas de regeneración de la vegetación y aparición de procesos erosivos; afección a especies de flora endémica y protegida, muchas de ellas especies únicas por las cuales la Sierra de Guadarrama fue declarada Parque Nacional; desplazamiento de otras especies de fauna con las que la cabra comparte territorio; peligro de aparición de epidemias como la sarna; o transmisión de enfermedades al ganado doméstico.
En concreto los Colegios Profesionales de Veterinarios y de Ingenieros de Montes han constatado en sendos informes la necesidad de intervenir para controlar la población y densidad de cabra montés, ha indicado la Comunidad.

Actuaciones en otros parques
Los Parques Nacionales de Sierra Nevada y Picos de Europa ya han abordado controles. Se emplea para controlar elevadas densidades de determinadas especies que puedan suponer un desequilibrio ecológico con consecuencias fatales tanto para la propia especie como para otras especies de fauna y de flora, en muchos casos protegidas y/o endémicas.
Así, dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada se extraen anualmente como control poblacional en torno a 200 ejemplares de cabra montés por cuestiones sanitarias (sarna) y de reequilibrado de las pirámides poblacionales. Además, anualmente se abaten en torno a 300 ejemplares de jabalí.
Por su parte, en Picos de Europa, sólo en la vertiente leonesa, el control poblacional supera los 250 ejemplares entre rebecos, corzos, venados y jabalíes.

“Con las máximas garantías”
La Consejería de Medio Ambiente asegura que ejecución de este plan de gestión se realizará “con las máximas garantías” de seguridad tanto para las personas como para la flora y la fauna existente, de forma que se confeccionará un mapa de potencialidad de uso público en el Parque donde, en base a los datos existentes en la actualidad y a los que se vayan generando anualmente, se puedan determinar las áreas con mayor demanda de visitantes para realizar el control de población lejos de dichas zonas.
Realizarán el control durante los meses de menos afluencia de visitantes y evitando los fines de semana, y siempre en compañía de personal autorizado. Igualmente, se informará de las medidas de seguridad y las zonas a evitar por parte del visitante en los propios senderos, en los Centros de Interpretación del Parque y en la web de la Comunidad de Madrid y del Parque Nacional. Todas las actuaciones respetarán tanto la época de cría de la cabra como a las hembras preñadas.
El plan de gestión se irá sometiendo a lo largo de los 10 años a un control continuo donde a través de nuevos seguimientos se irá obteniendo información real sobre cómo va reaccionando la población de monteses a las medidas de gestión realizadas.

vía La Comunidad de Madrid sacrificará a 2.500 cabras montesas en Guadarrama – ANTENA 3 TV.

One Comment

  1. ¿Qué problema habría en que estos controles se hiciesen por cazadores, bajo la indicación de los guardas y que el dinero obtenido de los permisos se reinvirtiese en el Parque? ¿Qué problema habría en que estos cazadores, además de los arqueros, pudiesen utilizar silenciadores en estos controles para evitar las molestias a otras especies? Vamos, que digo yo.

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