Guardas kenianos y furtivos armados se enfrentan a tiros

colmillos de elefante

Guardas del Servicio de Vida Salvaje de Kenia (KWS) se han visto envueltos en las últimas semanas en dos encuentros armados con grupos de supuestos furtivos en el condado de Tana River.

En el primero de ellos, ocurrido en la zona de Dakadima, un supuesto furtivo fue abatido de un disparo, recuperándose junto al cadáver un rifle AK-47, mientras que otros cinco sujetos, también aparentemente furtivos y miembros de la misma banda que el fallecido, lograron escapar aunque posiblemente heridos, según información facilitada por el Servicio de Vida Salvaje.

En el segundo incidente con furtivos, éste ocurrido en el área de Ananotu, cercano a Garsen, guardas del KWS y un grupo de seis hombres armados mantuvieron un intenso tiroteo. El grupo de furtivos logró escapar, aunque con heridas y dejando tras sí tres cargadores de Ak-47, munición y dos colmillos de elefante adulto que fueron recuperados por los guardias.

Las autoridades kenianas siguen buscando a los furtivos heridos y han solicitado la colaboración ciudadana para localizarlos en el entorno del condado de Tana River.

Encarcelado un furtivo por traficar con carne de cebra ilegal
Por otra parte, un tribunal de la ciudad keniata de Naivasha ha condenado a dos años de prisión a un furtivo de antílopes que fue sorprendido con 100 kilos de carne de cebra por miembros de la policía y del servicio de vida salvaje de Kenia.

El individuo, natural de la localidad de Limuru Town, fue detenido el pasado 29 de marzo tras saltarse un control de carretera que miembros de la policía y del KWS habían instalado en la  carretera Narok–Mai Mahiu, en el marco de actuaciones para controlar el tráfico y comercio ilegal de carne de caza mayor.

El furtivo fue capturado después de una persecución en coche, que finalizó cuando su vehículo se quedó sin neumáticos por los disparos efectuados por los agentes. Investigaciones posteriores concluyeron que el detenido trasportaba la carne a Nairobi, la capital, y que ésta había sido extraído de una cebra muerta por envenenamiento.

De acuerdo con información facilitada por el KWS, la carne de cebra se vende a clientes desconocedores de la procedencia de la carne, y su trasporte se realiza bajo condiciones «muy poco higiénicas», y además el veneno empleado para acabar con la vida de las cebras «puede ser perjudicial para la salud humana».

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