Perros potencialmente peligrosos

Felipe Vegue 533x400

Cuando la pasión nubla la razón, no valen argumentos. No podemos dudar que todo depende del cristal con que se mire, y en cualquier situación, al analizarla, se debería aplicar la subjetividad y la imparcialidad. Los cazadores tenemos un comportamiento pasional exacerbado en muchas de nuestras circunstancias y no vemos el mismo escenario, ni nadie nos puede convencer de que el suyo es el mejor, dejándonos ciegos ante la verdad.

Las razas de perros, incluidas en el Anexo I del RD 287/2002  por el que se desarrolla la Ley 50/1999 de Perros Potencialmente Peligrosos, incluye a unas razas que, en nuestro país, el legislador considera como tales: american pit bull terrier, american staffodshire terrier, staffordshire bull terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu y akita inu.

Leyes similares se promulgaron en Europa y en muchos países de los considerados progresistas. El tiempo y la comprobación de que era una ley inútil desde su promulgación (no hacían sino aumentar los ataques) y no daba solución a los beneficios que se supone debe tener una ley, hizo que se fuera eliminando y transformando en otros controles legales para los propietarios y el adiestramiento que reciben ciertas razas, teniendo especial consideración sobre la tenencia responsable.

De éstas, sólo una raza –el dogo argentino– se considera de caza. Presente en muchas rehalas, se encuentra actualmente en discusión entre aficionados la forma en que se está legislando en las autonomías. Raza nacional en Argentina, nacida para la lucha contra pumas y jabalíes, formada por razas heterogéneas y dispares, existen muchas rehalas que la utilizan por tres razones principales: efectividad en el agarre, perfecta morfología y carácter. Es una raza amable con la gente, en general, y se adapta con facilidad a los hogares; como aspectos negativos, suele ser dominante con otros perros y requiere, en los momentos que demuestre exceso de agresividad, una mano firme y una persona conocedora de la psiquis canina.

No creo que existan unas razas más peligrosas que otras, con una excepción: aquellas con una excesiva manipulación genética en manos de desaprensivos y cuando la dirección de la cría se encamina a un fin determinado, como son las peleas y el uso en cualquier modalidad extrema de guarda o caza. Algunos dirán que todo depende de la educación, y sólo puedo contestar que, como cazadores, sabemos la importancia de los antecedentes familiares en los perros y como estas cualidades se trasmiten, sean dominantes o recesivas, y el poco valor que damos a perros sin conocer sus orígenes o no aptos para el trabajo que siempre desarrollan taras congénitas.
Cuando una ley no hace distinción y discrimina razas, la razón se pierde. Se tiende, además, a radicalizar el concepto de peso y tamaño, con lo cual todos los perros son reos de esa condición. Los propietarios pecan por ignorancia en el adiestramiento canino y es norma en esta sociedad que nos toca vivir ser excesivamente permisivos con el comportamiento canino. En estos casos la humanización de los perros altera su comportamiento y los hace obrar según su fuerza y sus instintos. Tenemos que saber que la promulgación de una ley se hace para proteger a los ciudadanos del peligro y la alarma social creada por hechos ciertos y utilizados mediáticamente por los medios.

El dueño es quien les dirige en sus actos, los ataques y mordeduras de perros siempre y en todo tiempo se han producido, y los que nos preocupamos del tema sabemos que razas domésticas (labradores, cockers, bulldogs, caniches) son las causantes de la mayoría de ellas; otra cosa es hablar de las muertes y aquí no hay nada que rebatir: los grandes ejemplares, por fuerza y características, son los causantes de las mismas.

Deberemos preguntarnos si esta ley ha disminuido las agresiones y ha resultado eficaz; sinceramente, no lo creo. Debería responder el Gobierno con datos reales y afirmo que esta ley sólo ha servido para apartar a miles de personas de estas razas, admiradas por su belleza y presencia.R - dogo argentino copy gvg

En las rehalas existe una tendencia negativa, especialmente en las zonas de reciente colonización jabalinera, a incluir un excesivo número de perros de fuerza, con demasiada permisividad (por desconocimiento y dejadez de funciones) en los responsables de la montería, que no se preocupan ni del número  ni de la calidad de los perros que forman la rehala.

Tradicionalmente, y dependiendo de la abundancia o no de jabalí, la rehala debe contar con un par de perros con las características de valentía y fuerza necesarias para que un guarro no destroce la labor de los muchos años de trabajo de una rehala encastada y el excelente en el desalojo de las reses.

Los perros de agarre son todos los componentes caninos.Perros de fuerza, eso es otro cantar, y demasiados avispados personajes, con otras aspiraciones, intentan justificar el presentarse con rehalas compuestas mayoritariamente por perros de fuerza, esgrimiendo motivos de todos conocidos, ¡entre ellos!, como cazan y donde, si son fincas privadas o términos, zona montera de solera o de nuevo cuño, con la aportación imprescindible para que les exijan resultados y que les enjuguen parte de los gastos, lo demás dará lugar a la picaresca tradicional de nuestro pueblo, produciéndose más agarres de los necesarios.

En estos momentos, ciertas comunidades han prohibido la caza con determinadas razas y, en todos los casos, sin razón, sin consultar a los interesados, existiendo una grave y especialmente dolorosa discrepancia entre aficionados y asociaciones de cómo se debe afrontar la lucha para revertir esta situación. Creo que, de cualquier forma, menos con el victimismo y otros intereses que permanecen ocultos en las luchas de prioridades personales y en el disfrute que dan a los perros de agarre.

Alejados de egoísmos personales y con el conocimiento de las reglas que rigen la única y especial montería española, debemos utilizar nuestros perros, sea cual sea su condición, con la ética suficiente para dotarnos de argumentos en defensa de todas ellas.

Felipe Vegue

2 Comments

  1. María Teresa

    Yo de razas de perros no entiendo pero si que me duele leer año tras año como cuando termina la temporada de caza muchos cazadores se desacen de Sud perros. Ya podrían las asociaciones de cazadores controlar

    • Antonio Mata

      Año tras año, la Guardia Civil, entre otros muchos organismos oficiales, desmienten la mentira, que mil veces repetida parece una verdad, sobre que los cazadores se deshacen de sus perros. No hay que creer todas las mentiras que interesadamente nos cuentan, hay que comprobar los datos, como los de abandono de miles de animales domésticos, mascotas, perros y gatos, por parte de los urbanitas. Un cazador, de verdad, jamás abandona o se deshace de su perro…

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