Dos sudafricanos, acusados por EEUU por caza ilegal de rinos

 

Dan Ashe, director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, durante una conferencia de prensa el jueves, 23 de octubre 2014, en Montgomery, Alabama, sobre la acusación de dos hermanos sudafricanos por cargos acusándolos de conspiración por vender cacerías ilegales de rinoceronte en África, el blanqueo de dinero y el tráfico de cuernos de rinoceronte. (Foto AP / Brynn Anderson)
Dan Ashe, director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, durante la conferencia de prensa del 23 de octubre 2014, en Montgomery, Alabama, sobre la acusación de dos hermanos sudafricanos por cargos de conspiración por venta de cacerías ilegales de rinoceronte en África, blanqueo de dinero y tráfico de cuernos de rinoceronte. (Foto AP / Brynn Anderson)

Dos sudafricanos, propietarios de una empresa de caza en este país, han sido acusados ​​oficialmente en Alabama (EEUU) por cargos de conspiración por vender a cazadores norteamericanos safaris ilegales de rinocerontes y destinar los cuernos de los ejemplares abatidos al mercado negro.

Los funcionarios federales afirmaron que los sudafricanos, que son hermanos, viajaron a lo largo de los Estados Unidos entre los años 2008 y 2010 para asistir a diversas convenciones de caza y ferias de armas, donde ofertaban cacerías de rinocerontes en su rancho en Mussina, Sudáfrica. Los fiscales informaron que los cazadores, un total de once, pagaron entre 3.500 y 15.000 dólares estadounidenses por estos safaris. La fiscalía dijo que el caso fue presentado en Alabama porque uno de los hermanos es residente ahí.

Daniel Ashe, director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS, por sus siglas en inglés), señaló que las acusaciones eran parte de la Operación Choque, una investigación contra el tráfico ilegal de cuerno de rinoceronte que ya ha dado lugar a una docena de detenciones. Los hermanos se enfrentan a cargos de conspiración, tráfico ilegal de vida silvestre, fraude postal, blanqueo internacional de dinero y violación de la Ley Lacey (una norma federal contra el furtivismo).

Según los fiscales, los hermanos argumentaban que en sus áreas de caza “tenían problemas con algunos rinocerontes, por lo que tenían permiso para abatirlos, pero no para exportar los cuernos”. Así los aficionados estadounidenses pagarían una tasa por disparar a estos rinos y posarían en fotografías o vídeo con su trofeo, pero no podrían llevarse los trofeos. De esta forma, los hermanos se quedaban con ellos y luego los vendían en el mercado negro, donde pueden alcanzar hasta los 35.000 dólares USA por libra de peso.

Aunque, según Ashe, los cazadores estadounidenses deberían haber sospechado por los “precios de ganga” de estas cacerías, no serán acusados por haber contratado estos safaris, que, en realidad, eran ilegales. “Todos los cazadores deben tener en cuenta la advertencia de que cuando están cazando en el extranjero, cualquier especie, deben asegurarse de que están tomando parte en un safari ofrecido por una empresa cinegética que opere en el país, debidamente certificada por el Servicio de Pesca y Vida Silveste de EEUU” , dijo Ashe.

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