Don Quijote y el lanceo del jabalí invaden Nueva York y la ‘Frick Collection’

Tapiz lanceo de jabalí

La ciudad de Nueva York es la capital del mundo de las finanzas y un centro cultural comparable a Madrid, París o Londres; por eso es muy satisfactorio para los cazadores y, especialmente para los lanceros, comprobar que esta Semana Santa las avenidas del Upper East Side, la mejor zona residencial de Manhattan, están invadidas de carteles anunciando una extraordinaria exposición de tapices de Gobelinos del siglo XVII sobre Don Quijote en la Frick Collection, en la Quinta Avenida.

Destaca sobre todos ellos el tapiz que refleja la cacería de un bravo jabalí al que los duques anfitriones alcanzan con sus lanzas, actuando tanto el duque, la duquesa y Don Quijote con enorme arrojo, y huyendo Sancho despavorido, escena que se representa en este grandioso tapiz (Don Quijote, capítulo XXXIV).

tapiz de Don Quijote y Sancho durante un lanceo de jabalí
La exposición de tapices tiene como escenario lo que es, en nuestra opinión, uno de los lugares más atractivos de todo el mundo, la Frick Collection. Henry Clay Frick (1849-1919) nació en una familia de agricultores de Pennsylvania que prosperó moderadamente con el carbón que había en sus fincas, primero, y ya en vida de Henry Clay con la fundición del acero que usaba ese carbón. 
Sus principales aficiones fueron la caza y la pesca y coleccionar arte. Se construyó, ya en la madurez, una gran mansión de la Quinta Avenida pensando en su colección y en convertirla con el tiempo en un museo donde todos los americanos y visitantes pudieran disfrutar de la pintura y la escultura que él veneraba.
Estamos refiriéndonos a retratos del rey Felipe IV, el mayor aficionado al lanceo de jabalí a caballo de la historia de España, de Velázquez, de pinturas de Murillo, Gainsborough, Tiziano, Bellini, Degas, Ver Meer, Turner, Rembrandt, Franz Haals, Tiépolo, incluso un cuadro de El Greco, Jesucristo expulsando a los mercaderes del Templo, cuya compra se atribuye a ver identificada su lucha contra los enemigos de libre mercado con la furia de Jesucristo ante los infieles mercaderes.
Estamos hablando de un museo que tiene el enorme atractivo de haber sido una casa vivida. En él la pintura se coloca para vivirla y disfrutarla a diario, entre boiseries, escayolas, muebles, lámparas y esculturas que rara vez se encuentran en los museos convencionales donde la pintura se almacena sin nada que desvíe la atención sobre lo expuesto.
En una galería que recuerda a Chatsworth, en el punto más cercano a Central Park de todo el edificio una escultura de la diosa Diana cazadora desnuda, irradia belleza como ninguna otra cosa. En el comedor, dos vasos de terracota centenarios reproducen la caza del jabalí de Calydon, en la antigua Grecia, lanceado por el valiente Meleagro. En un patio con reminiscencias andaluzas, una avutarda de porcelana ocupa una hornacina. La historia de cada una de estas obras rivaliza con el de los personajes del Gotha, todas han ocupado durante cientos de años los mejores palacios de la realeza europea, los mejores palacios del mundo.
Por ejemplo, el tapiz de Gobelinos del lanceo del jabalí por Don Quijote y sus anfitriones los duques, cuya foto ilustra estas líneas, procede de un regalo del rey Luis XVI de Francia, en agosto de 1786, a sus cuñados los duques de Saxe-Teschen, Alberto y María Cristina (hermana de María Antonieta), entonces gobernadores de Holanda. Lo heredaron los siguientes Duques de Saxe-Teschen en 1822, en 1847 y 1895, y lo compra en 1936 Alice Bucher, de Suiza, que lo saca a subasta en Sothebys de Londres en 1967. Se vuelve a subastar en Rommer, Zurich, en 1981, y en Sothebys de Mónaco en 1982 siendo comprado por el Paul Getty Museum de California, su actual propietario. A pesar de su salida a la venta tantas veces, no parece que ni el Estado español ni sus museos ni los coleccionistas españoles consiguieran traer a Don Quijote de vuelta a casa, quizá haya sido porque es un Don Quijote un poco afrancesado éste…Don Quijote en la “Frick Colection”
Conscientes de la importancia de Cervantes en la cultura universal, de la importancia del hidalgo de lanza en astillero, rocín flaco y galgo corredor, su persecución incesante del bien, y de la celebración del cuarto centenario de la segunda edición del Quijote, además de la exposición de tapices de sobre él, y de los cartones de Coypel que los ilustran, la Frick Collection ha organizado una larga lista de conferencias por las tardes. Así, el 11 de marzo se comenzó con La fiebre de don Quijote en los tapices europeos; el 22 de abril, Coypel, ilustrando al Quijote, con el ponente Patrick Lenaaghan, de la Hispanic Society of America de Nueva York; Don Quijote el ingenioso hidalgo, por Edith Grossman, traductor de El Quijote; el 27 de marzo, El Quijote, grandiosity and failure, por Alexander Nemerov, de Stanford University… y así cada viernes y miércoles durante todo el año, conferencias a cuya asistencia acuden más de cien personas, pagando cuarenta dólares cada uno. Verdaderamente, además de la capital del mundo de la finanzas, Nueva York es más que comparable a las capitales europeas como capital cultural.

Fuente: Club del Lanceo Español (texto y fotos)

 

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