Columbia Británica prohíbe la caza de trofeos de grizzlies, pero no su abate para obtener carne

Columbia Británica cerrará la caza de trofeos de osos grizzlies a partir del 30 de noviembre, según notificó el Ministerio de Bosques, Tierras, Operaciones de Recursos Naturales y Desarrollo Rural de esta provincia de Canadá, aunque seguirá permitiendo que se cacen para obtener carne.


En la actualidad se calcula que hay unos 15.000 osos grizzlies en Columbia Británica, de los que aproximadamente 250 son abatidos por los cazadores, lo que supone un 1,6 de la población. Según el comunicado del Ministerio emitido el 14 de agosto, la caza para obtener carne para los osos grizzlies seguirá permitida, pero a los cazadores ya no se les permitirá quedarse con la piel, la cabeza o las patas de cualquier oso que maten.

Esta decisión ha sido duramente criticada por los cazadores, pues, al no permitir la caza de trofeos, y por tanto de los osos más grandes y viejos, más difíciles de recechar y abatir, las cacerías para obtener carne se centrarán en ejemplares más jóvenes (al tener la carne más tierna), más inexpertos y, por tanto, más fácilmente abatibles, por lo que el porcentaje de osos cazados aumentará aún más.

El gobierno canadiense está estudiando una nueva estrategia de manejo de vida silvestre para la provincia, que incluirá fondos para la conservación de vida silvestre y hábitat y un proceso de colaboración para desarrollar planes a corto y largo plazo para los recursos de vida silvestre.

Los funcionarios del gobierno, inclinándose ante la fanfarronada de los anti-cazadores, han cerrado la caza de osos grizzly en British Columbia, Canadá. Este movimiento ignora toda la ciencia del sonido que apoya una continuación de la caza del oso grizzly en esa provincia.

Por su parte, el Safari Club Internacional (SCI) ha mostrado su preocupación ante esta decisión que se ha basado en criterios emocionales –por influencia de los grupos anticaza, más presentes en el gobierno regional tras las últimas elecciones de principios de año– y no en datos científicos. El SCI ha afirmado que deberían haber sido consultados los técnicos y los interesados antes de aplicar esta drástica decisión.

“Más que un cierre directo, que tendrá muchas consecuencias negativas para la sociedad y para los propios osos, el SCI recomienda un cambio de la regulación que pueda asegurar que todos los osos grizzly abatidos sean aprovechados por el cazador o el outfitter, ya que parece ser que éste es uno de los puntos principales”.

 

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