Las altas temperaturas marcan un pobre inicio de la menor en Galicia

 

Como era de esperar, dadas las malas expectativas reinantes, el comienzo de la nueva temporada de caza menor en Galicia fue, en líneas generales muy pobre, con el denominador común de las escasas o nulas capturas.

La ilusión de miles de cazadores gallegos se truncó a las pocas horas de comenzar la jornada cinegética y comprobar sobre el terreno la poca presencia de rastros de las especies de caza menor, y la prolongada sequía hace prácticamente imposible el trabajo de los perros en los ya escasos rastros de conejos, perdices, liebres o faisanes.

Las peores previsiones se cumplieron y a las ya escasas poblaciones de caza menor en gran parte de Galicia se unió un calor sofocante que echó por tierra las pocas esperanzas que les quedaban a los cazadores gallegos de llevarse alguna pieza al morral.

Por si fuese poco, ayer Galicia vivió lo más parecido a un infierno con infinidad de incendios forestales a lo largo y ancho de todo el territorio, obligando en muchos casos a suspender la actividad cinegética, ya que algunos tecores quedaron totalmente arrasados por el devastador fuego.

Así las cosas, sólo queda esperar la llegada de las tan ansiadas lluvias, para al menos refrescar un poco el terreno y facilitar en buena medida el trabajo de los perros en la búsqueda y localización de las ya por sí escasas piezas de caza.

Año tras año, temporada tras temporada, se repite la misma historia: desilusión, desesperación e impotencia llenaron el morral de miles de cazadores gallegos al comprobar en la jornada inaugural como la caza menor en Galicia está herida de muerte” y al borde de la extinción… si no se remedia con carácter de urgencia.

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