Los cazadores de Cangas creen que el oso murió por un rescate precipitado

El colectivo de cazadores de Cangas del Nancea consideran que la muerte del oso atrapado en un lazo de acero no se debió tanto a la acción de la trampa como al rescate que se realizó del animal. «El lazo no mató al oso, fue el proceso de rescate», asegura hoy para el diario La Nueva España Gonzalo Aumente, presidente de la Sociedad de Cazadores «El Narcea», que gestiona el coto donde apareción el oso.

 

El plantígrado murió pocos minutos después de recibir una inyección con anestesia, que se le había aplicado para sedarlo y tratar de librarlo del lazo en el que había caído. Los vecinos de Porley, el pueblo donde se encontró al ejemplar, comparten la creencia de la sociedad de cazadores. «El oso era de unos siete años y, salvo por la mano, se le veía bien. En mi apreciación personal, que puedo equivocarme, si se hubiera actuado de otra manera, quizá de noche, una vez más relajado el animal y sin tanto calor, hubiera podido salvarse», ha declarado uno de los vecinos para el citado periódico asturiano. 

El oso fue descubierto en Porley por el propio guarda del coto sobre las ocho y media de la mañana. Estaba atrapado en un lazo que, a su vez, estaba atado a un piorno. El ejemplar se mostraba muy nervioso cada vez que se le acercaba alguien. Desde ese momento, se dio aviso a la Fundación Oso Pardo y al Seprona, así como a la Consejería de Medio Ambiente, instituciones que enviaron efectivos hasta el lugar. Pero, según aseguran los vecinos y los cazadores, la actuación en el rescate fue poco adecuada.

Un vecino de Porley relataba así a La Nueva España su visión: «Al ser domingo, localizar a toda la gente que tenía que estar presente fue complicado. Hasta las cinco de la tarde no se procedió a tratar de dormir al oso. Y el animal estaba muy nervioso cuando se le acercaba alguien, y estuvo todo el día muy estresado», subraya Aumente. Los vecinos del pueblo en cuyas proximidades apareció la trampa ilegal añaden que el lazo le estaba haciendo daño en una mano, pero que eso no habría acabado con su vida. «Tendrían que haberle llevado un poco de agua o algo, porque daba mucha pena. Y tampoco es que gritase si no se le acercaba nadie. Se tardó mucho tiempo en ayudarle, demasiado».

El lazo colocado estaba en una zona de maleza y en la linde de un prado, por lo que los vecinos de Porley consideran que se podría tratar de una trampa para jabalíes, colocado, dicen los vecinos, por alguien de la zona. Del mismo modo, descartan que se tratase de un lazo colocado hace años, cuando el furtivismo era una práctica más común.

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