Kenia apoya la quema de marfil de Gabón como advertencia a furtivos

El Servicio de Vida Salvaje de Kenia (Kenya Wildlife Service) se ha mostrado «orgulloso» de la decisión del Gobierno de Gabón de quemar el pasado miércoles el stock de marfil ilegal que este país tenía almacenado, unas cinco toneladas.

En una nota de prensa, el KWS ha señalado que con acciones como ésta «se envía un mensaje a los furtivos de elefantes de que el tráfico ilegal de fauna salvaje no se tolerará en el país centroafricano».

En su comunicado el KWS recuerda que Kenia ya llevó a cabo dos quemas de marfil incautado por las autoridades del país. La primera en 1989, protagonizada por el entonces presidente Daniel arap Moi, y la segunda el año pasado, ejecutada por el actual mandatario keniata, Mwai Kibaki, bajo el patrocinio del Lusaka Task Force Agreement (LATF), un acuerdo entre ocho países del este y sur de África para unir fuerzas contra el tráfico ilegal de fauna.

Las autoridades keniatas esperan que otros países africanos sigan la estela de Gabón y Kenia, al tiempo que lanzan un llamamiento para que todos los estados del continente involucrados en el problema del furtivismo y tráfico de marfil ilegal se unan en una sola voz tanto en el Consejo del LATF como en la próxima reunión de CITES de Bangkok, en 2013, para enviar un claro mensaje de que el tráfico de marfil y la matanza de elefantes a manos de los furtivos «no tienen cabida en el mundo».

Asimismo, la ONG conservacionista WWF se ha mostrado también a favor de la iniciativa del ejecutivo de Gabón. Stefanie Conrad, Representante de la Oficina de WWF para África Central, ha explicado que el tráfico de colmillos de elefante es el quinto mayor mercado ilegal internacional, que, además, «financia la inseguridad en toda África Central». Conrad asegura que WWF «apoyará» otras posibles quemas de marfil obtenido mediante furtivismo en cualquier punto del continente.

Las ventas legales no resuelven el problema
Por otra parte, y en referencia a la puesta en venta de manera legal de los stocks de marfil ilegal que los países tienen almacenados como una posible solución al problema del furtivismo, el KWS considera que no funciona, ya que «enmascara el comercio ilegal e incentiva a los furtivos».

En este sentido, el organismo público keniano opina que ahora «estamos pagando la decisión que tomó CITES» en La Haya en 2007, cuando autorizó la venta de marfil legal a varios países de Asia, incluido China, aunque bajo estrictas condiciones para su comercialización. Condiciones que, como ha quedado recientemente desvelado por periodistas de la BBC británica, no se cumplen en el mercado chino.

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