Safari en el Parque Nacional Hwange

00 apertura 2014-08-27 (16)
Esta vida de trotamundos que me he ido creando a lo largo de los años tiene muchos registros, igual pasas del Polo Norte al Tíbet, para que, sin solución de continuidad, estés sofocado por el calor en la densa foresta africana, o tranquilamente, con un gin tonic en la mano, disfrutando de una fresca noche con la conversación arrullada por la llamada de los leones. Pero el maratón de 2014 no lo tenía previsto, la puñalada en mis afectos por el cierre de Botswana me tenía descorazonado, pero la noticia de la prohibición de importar elefantes de Zimbabwe y Tanzania para los ciudadanos de Estados Unidos, me hizo cambiar de modo radical mi programa de 2014, y que me ha llevado a realizar cinco viajes a Zimbabwe, dos a Tanzania, otro a Camerún, y contando con Canadá y Asia, me ha mantenido en jaque y con la maleta siempre hecha sin solución de continuidad desde mayo hasta diciembre.
No es que espere de futuro viajar menos, pero si hacerlo de modo más ordenado, como lo había hecho hasta la fecha. Todo este trajín también puede llevar aparejado, casi debe llevarlo, descubrir nuevas áreas y disfrutar de nuevas experiencias, y por qué no de nuevos compañeros de caza, que a veces se convierten en amigos para toda la vida, y en otras ocasiones la convivencia cinegética no es tan feliz.

ANTECEDENTES:

Estamos en Septiembre de 2014 en Zimbabwe. Ya tengo experiencia suficiente en esta área de caza desde hace años, pero viene incrementada por varios safaris que he realizado en este mismo año. Hemos conseguido un elefante, y estamos en busca de un segundo. He acordado con el profesional una fecha, y a partir de ella las decisiones las tomo yo. A esta persona la conozco desde hace años, y ya hace tiempo le marqué mi territorio, por lo que la convivencia no es en absoluto conflictiva, y entre los dos colaboramos para el mejor éxito del safari.

2014-08-23 (21)Es muy sorprendente solo hay elefantes machos no se ve ninguna hembra, los grupos son de muchos ejemplares, desde veinte a cincuenta unidades y repito solo machos adultos. La caza es muy entretenida, es muy fácil cortar huella reciente, no es tan fácil llegar a  los animales, aunque los alcanzas casi todos los días. A partir de aquí empieza una labor técnica para ir descubriendo la calidad de todos y cada uno de los elefantes, hay que intentar ver a todos, uno que dejes sin revisar puede ser el ansiado trofeo mayúsculo que tumbe la báscula hasta las 100 libras de peso.
En 2014 ya se ha abatido un 100 libras en la misma zona geográfica, cochina envidia que tengo. En 2013 un cazador con su cliente y acompañantes también en la misma área, se encontraban analizando un grupo de elefantes, había dos ejemplares que podían andar por las setenta libras, pero no se decidían a elegir al que disparar, al final un acompañante ilustrado fue el que tomó la decisión de cazar a uno de ellos porque le parecía más bonito, se hicieron con el elefante, y enterraron el  cráneo en el campamento para que se secara y poder extraer los colmillos. Pero antes de sacarlos se pasó por allí el propietario de la compañía de safaris, vio las puntas que sobresalían del suelo, las analizó e informó que según su criterio ese ejemplar era un 100 libras, como así fue, ¡y nadie se había enterado! Me dan escalofríos de rabia envidiosa. !Cuanto ignorante con suerte, anda suelto por el mundo!
Analizas el grupo, y por más vueltas que le des, no hay ningún ejemplar sobresaliente. A la búsqueda de nuevo. Aunque en ocasiones un cambio de viento, o cualquier hecho imprevisto hacen que la manada ponga los pies en polvorosa, acertada definición, ya que la precipitada carrera de dos docenas de grandes y pesados  elefantes machos levantan un considerable polvo africano.
Pasan los días, y la sensación que tienes es que te vas a volver a casa de nuevo sin las 100 libras, ya que las manadas analizadas se vuelven a repetir, y aunque hay muchos y buenos elefantes, el monstruo, escaso como muy bien conozco, no se va a poner a mi alcance.si 2014-08-22 (9)
No es que no tengamos días por delante, es que toda la caza tiene un timing, y como yo he jugado mucho al baloncesto se lo importante que es vigilar el reloj, y que si lo dejas todo para el final, pues a veces pierdes el partido aunque hayas jugado mejor casi todos los minutos. Este es el motivo por el que llegué al acuerdo con el profesional titular, y de este modo se lo comuniqué al cazador deportivo, sobre cambiar la táctica a seguir.
Tenemos días por delante, pero cada vez es más complicado llegar a los grupos. Tampoco entiendo como los animales están tan nerviosos. Son los mismos elefantes que tanto he cazado en la vecina Botswana, a los que me he acercado con el coche sin que, al ruido, se escaparan como liebres acosadas por los galgos.
En las noches de campamento al lado del fuego, comento esta extraña actitud, y que para mi ,sin duda, se debe a la actuación constante de los furtivos, me intentan desdecir mi afirmación aseverando que no hay presión de caza de los furtivos, lo siento no me lo creo.

Me sorprendía en los años sesenta que en mi parque favorito de Londres, Saint James, pudiera casi tocar las palomas torcaces en las ramas bajas de los árboles. Esas mismas palomas cuando emigraran a la Península Ibérica te saldrían, como decía el maestro Delibes “ en Pekín”. En la actualidad las tataranietas de esas torcaces beben, indiferentes a mi presencia, el agua de la piscina de mi casa en Pozuelo. Levanto la vista de mi libro de lectura y contemplo como la poderosa ave, apenas a diez metros míos, no se siente intimidada.
A menos de 100 kilómetros en Botswana, los elefantes no se sentían intimidados, y cuando llegabas a un punto de agua repleto de elefantes estos se alejaban un poco al paso del vehículo. Comportamiento opuesto al que ahora mantienen en Zimbabwe, oyen un coche y se van despavoridos más lejos que al mítico Pekín de don Miguel.
Las voces que claman previendo la matanza histórica de esta especie, van teniendo razón. Tanzania tiene prácticamente esquilmada su población de elefantes, han subido el abate mínimo hasta las 40 libras, y ya veremos, pero no creo que en 2014 se hayan abatido más de dos decenas de machos en todo el país. Mozambique no es capaz de mantener su reducida población. Zimbabwe con los furtivos eliminando elefantes en plan masivo, como los envenenamientos de 2013. A corto plazo el objetivo de los furtivos se centrará en Botswana, una vez desaparecidas las compañías de safaris de caza de las concesiones.
Los actuales permisos CITES para todo el continente son unos 1.000, destacando Zimbabwe con 500 permisos, pero la realidad es que en toda África en caza deportiva no se habrán abatido en 2014 no siquiera 500 elefantes machos, pero ¿ cuantos miles se habrán abatido por los furtivos con destino al mercado asiático?.
No me cabe duda que haber podido realizar una temporada de caza de elefantes tan completa como la que he podido hacer personalmente en 2014, me coloca en una posición de auténtico privilegiado.
iphone mio  Sikumi Ngamo Forest 035
Comienza la búsqueda 

Apenas ha empezado a clarear el día, y ya estamos recorriendo pistas para cortar huella. El ánimo y el ambiente es excelente, no estamos viendo elefantes descomunales pero si que vemos muchos y es muy gratificante entrarles a diario.
Muy pronto vemos rastros del paso de un grupo, pero aún recorremos un par de kilómetros por ver si han cruzado el camino. Pero no lo han hecho, “ walking safari” digo en voz alta. Empiezan a salir los rifles de las  fundas, y la mochila se llena de botellas de agua.
Quítate la ropa de abrigo, sugiero al cazador, Pero hace frío acaban de dar las siete de la mañana, me responden. Hazme caso, en diez minutos te va  a sobrar todo. A veces me hacen caso, en otras no, y en éstas al final es un ayudante el que tiene que transportar la ropa sobrante. Siempre será una lección, he mantenido la teoría que parece ser que hay una ley escrita que dice” que todo cazador ha de equivocarse por sí mismo, y las experiencias de otros no le sirven de ejemplo alguno”.
La verdad es que hace un poco de rasca, pero aceleras un poco el paso y al cabo de diez minutos se produce un doble efecto, primero hace más calor, segundo has entrado ya en calor por el ejercicio.
La marcha es viva, la huella es muy clara y abundante, son más de veinte animales. No conozco a ningún blanco que sea capaz de seguir a buena marcha la huella de los elefantes. Para mí es un misterio indescifrable, me atrevo con otros animales, con la gran mayoría. Pero para seguir a esta especie se necesita un talento especial, habilidad que solo se consigue si tu piel es negra, en caso contrario no hay nada que hacer, sino fiarte de tus auxiliares negros y una vez de cada cien, más bien casualidad que sapiencia, uno es capaz de descubrir la huella correcta.si 2014-08-30 (2)
Tan solo media hora más tarde les damos alcance. Están comiendo ajenos a nuestra presencia, el bosque no es el incómodo y cerrado jess, pero cuesta ir descubriendo a los animales.
Es un grupo ya conocido de veintidós ejemplares, y tiene tres elefantes interesantes, más uno con un solo colmillo, un mono punta, de 60 libras que no es nuestro objetivo. Un elefante es corto, grueso, tendrá 18 pulgadas en el labio, unas 30 pulgadas fuera, claramente por encima de 50 libras. Otro con 17 pulgadas en el labio y 36 pulgadas, es muy gemelo, y también podrá dar las 55 libras. Por ultimo hay un elefante de talla pequeña, es como si un primo desde Tanzania hubiera venido a pasar  una temporada de vacaciones, tiene unos colmillos delgados de unas 13 pulgadas, pero por fuera tendrá unas 60 pulgadas, es una preciosidad que se irá por encima de los dos metros, aunque apenas llegue a las 40  libras.
Lo de analizar previamente el peso de los elefantes, no es tarea fácil, es necesario tener una gran experiencia y a la vez cierta habilidad. Ha habido cazadores muy certeros en adivinar en vivo el peso de los colmillos de Marfil, uno era Ian Lennox, hermano de Clive, su apariencia física distaba mucho de lo que uno podía desear tener para que fuera su cazador profesional, pero parece ser que tenía un sexto sentido en este aspecto, y para el recuerdo de sus compañeros de profesión ha quedado como un excelente juzgador de elefantes.00 apertura 2014-08-22 (17)
Por mi parte yo analizo una serie de factores, que me hacen llegar a una conclusión. No debo de ser muy malo, pues aunque estoy cazando mi elefante ciento cuarenta y uno, hasta la fecha nunca he confundido a un cazador cliente en mis apreciaciones. No deja de sorprenderme algún cazador que apenas después de haber visto un par de elefantes en su vida, se permite afirmar con rotundidad el peso, aún más contradiciendo el que yo he dado después de estudiarlo concienzudamente combinando media docena de factores, pero es bien sabido que la ignorancia es atrevida, y osados hay en todos los campos de la vida, la caza incluida. Recuerdo un cazador profesional, dueño de una compañía de safaris, que un día en Cataratas Victoria  me dijo, cuando estaba hablando de pesos y medidas de los elefantes, y de los errores que cometían sus profesionales en la apreciación de los pesos de marfil “desengáñate, no vas a encontrar en la actualidad un cazador en activo que sepa juzgar los elefantes mejor que tú”. Quizás tenga razón, y por este motivo prefiero guiarme por mis propias conclusiones a la hora de informar al cazador, y aconsejarle disparar o no.
Los elefantes se solapan unos con otros en la espesura, allá la trompa de uno se confunde entre las patas de otro, el colmillo del mono punta te sorprende hasta que ves el otro alveolo vacío, es una mezcla de cuerpos grises no muy definidos entre las luces de la mañana. Pero los vamos descubriendo uno a uno, la distancia unos 50 metros, y la vegetación no nos aconsejan siquiera prepararnos para un disparo.
De repente unos ladridos de una asustada  tropilla de hembras de Kudu, hace el mismo efecto que la sirena de una fábrica o el timbre de un colegio, y aquello se queda tan vacío como los puestos de trabajo o las aulas, con los elefantes arrollando despavoridos todo a su paso. No nos han  olido, oído o visto, pero ha sido suficiente la alarma de los antílopes  para organizar el mismo pandemonio, que  producen los sufridos elefantes de selva, al menor atisbo de peligro.si importante grande 2014-08-24 (19) Empezamos a darle a la zapatilla, al principio comprobamos las huellas de la manada corriendo, luego ya más calmada se desplaza con tranquilidad, pero nunca alimentándose, y por tanto sin pararse. La marcha es suave, un agradable paseo matinal. Los pisteros siguen las huellas sin aparente esfuerzo, las horas empiezan a pasar inmisericordes, damos vista a una lejana ladera con menos vegetación, y allá a lo lejos vemos como el grupo de elefantes va desplazándose. Los prismáticos nos confirman que es la misma manada.
Paramos y consideramos la situación, la opinión del profesional es dejarlos en paz y buscar otros. Yo le explico al cazador que no se van a parar, pero que sobre las cinco de tarde, mas tranquilos empezarán a comer y a la caída de la tarde sobre la seis, podemos tener la oportunidad de disparar, y que desde luego aconsejo seguir con la persecución. De todos modos hago una consulta democrática y los pisteros y el game scout son de mi misma opinión. Moción aceptada por cinco votos a favor y tan solo uno en contra.
Tres horas más tarde pedimos ayuda a la caballería motorizada y en un cruce de caminos, nos espera el todo terreno. Renovamos bebidas, echamos algo al estomago, poca cosa, y seguimos con el “walking safari”. Al fondo de una llanada abierta, unas dos horas después, vemos la retaguardia del grupo, pienso que no vamos a tener que esperar mucho para poder meterles mano, pero es ahora un grupo de Elands es que nos hace la misma faena que nos hicieron los Kudus por la mañana.
El cazador solo es muy dependiente del agua, pero aparte de esto se comporta de manera impecable, y no le descorazona la nueva huida de los paquidermos. Estamos entrando en un bosque más alto, ya han dado las cinco de la tarde, las moles grises, para nuestra alegría están repartidas entre la vegetación alimentándose. Llevamos el viento firme, por favor pisa en mis huellas suplico, para intentar hacer menos ruido. Un elefante curioso se acerca, por nuestra izquierda, a menos de diez metros, nos agachamos para hacernos más pequeños, pero no se molesta e indiferente sigue comiendo. Veo con la ayuda de los prismáticos el elefante de cuerpo pequeño, el primo lejano de Tanzania, le digo al cazador que si tenemos oportunidad que nos podríamos hacer con el, accede sin problemas a mi sugestión.
Los elefantes que se quedan a tiro son los que no nos interesan, menudo sofocón con el mono punta otra vez nos despista, pienso que ha mejorado y que ahora le estimo en 65 libras, pero nunca en mi vida he aconsejado hacerse con un elefante de un solo colmillos, de acuerdo 65 libras son 65 libras pero 50 + 50 son 100 libras, la cuenta es demoledora por lo sencilla. Tal vez un día me cruce con un solo colmillo de 90 libras y aconseje cazarlo, hasta la fecha no me ha ocurrido. si IMG_0449
Miro con inquietud el reloj, solo diez minutos para las seis. El grupo de animales se desplaza desperdigado y tranquilo buscando su pitanza, en un punto dos elefantes juntos, allá tres reunidos, ese de cuerpo grande quizás puede ser uno de los interesantes. La luz que filtra el bosque se empieza a obscurecer, del Tanzano sin rastro, del gordo y corto sin noticias, pero ese parece el bonito, el tercero deseado, y le seguimos. Hay que asegurarse, y nos vamos de frente, es la última oportunidad, el animal va andando lentamente, le vamos ganando terreno, ya estamos debajo de los treinta metros. Cuando te de el costado disparas, un tiro alto, busca pulmones; aconsejo.
El elefante goloso se detiene para arrancar una rama, y nos da el costado. Solo es posible un tiro certero con mira telescópica, las miras abiertas ya no se ven. Tira, tira; insisto. La detonación hace el mismo efecto que el ladrido de los Kudus o que el galope de los Elands, y todos los elefantes huyen despavoridos.
Con mi casi anulado oído creo escuchar el derrumbe del elefante, sigo a toda la carrera al pistero  que me confirma mis suposiciones. El corazón me sale por la boca, pero hay que echar el resto. Cuando llego el animal está sentado sobre sus cuarto traseros, le tapo su costado con las miras de mi Express, y espero la llegada del cazador para que cumpla con su trofeo. Cuando este llega, la pobre bestia se levanta en un postrero e inútil esfuerzo para huir, y su 458 Lott pone fin al drama, veintidós kilómetros y once horas después del inicio de la persecución.

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José García Escorial
Suroeste del Parque Nacional Hwange.
Zimbabwe
Septiembre 2014

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