El buey que nació del frío: la caza del muskox en Groenlandia

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El buey almizclero es un animal que siempre me ha llamado la atención.  Hay pocos animales que sean capaces de soportar la dureza de vivir largos periodos de tiempo con temperaturas inferiores a los cuarenta grados bajo cero… Éste es uno de ellos.

Es un prodigio de adaptación al medio, en el que, en el largo y gélido invierno, vive de comer las briznas de hierba helada que encuentra rascando la nieve con sus patas delanteras. Es difícil entender que un herbívoro de ese tamaño pueda sacar de esa escasa comida el suficiente aporte energético para generar las calorías que le hacen falta diariamente para no congelarse.

Los muskox de Kalaallit Nunaat

Cuando Juan me comentó que estaba buscando compañero para cazar el muskox en Groenlandia, Kalaallit Nunaat, le dije que ya lo tenía, pero yo me iba con él para conocer estos territorios y, sobre todo, para ver a este curioso animal en su hábitat natural. Dicho y hecho, en dos semanas ya teníamos la información de cuál era la mejor zona y el mejor cazador local para guiarnos. Contactamos con él, encajamos un hueco en su calendario y… sacamos lo billetes. IMG_3754

La caza del muskox se realiza en dos periodos diferentes: en invierno –de febrero a abril– y en verano –en los meses de agosto y septiembre–. Decidimos ir en verano porque existía la posibilidad añadida de cazar después un caribú, aunque en la época en que viajaríamos, mediados de agosto, las cuernas estarían sin acabar, en terciopelo. Vaya por delante que a un groenlandés lo de los cuernos le da igual, ellos cazan por carne, no por trofeo.

Groenlandia es la isla más grande del mundo, más grande que Europa, y sólo tiene 57.000 habitantes. Cada groenlandés tiene derecho a cazar cinco muskoxs y cinco caribúes para carne al año. No todos lo hacen, pero un alto porcentaje de ellos sale al campo a por su provisión de carne para el invierno. La ley les obliga a llevarse toda la carne, pero es que además su cultura es ésa y no permiten otra opción. Cuando un extranjero viene a por su trofeo les parece muy bien, pero tiene que colaborar en llevar al pueblo los trofeos y toda la carne del animal. IMG_3772

El muskox se puede cazar en Canadá, Groenlandia y Noruega, pero donde las poblaciones son altísimas, se obtiene un permiso sin problemas y el precio es bajo, es en Groenlandia. La mejor zona de caza es en los alrededores de Kangerlussuaq, el principal aeropuerto de entrada a esta isla, por lo que llegar al cazadero es cómodo y fácil. Un vuelo de Madrid a Copenhague, y en un segundo vuelo aterrizas en el centro del cazadero. Al llegar nos esperaba nuestro guía y, primera sorpresa, no hay coche. Como no tienen carreteras… pues no tienen coches. En invierno usan motos de nieve y en verano lanchas por los lagos y quads en tierra firme. Después de un largo desplazamiento, a base de tramos en quads por tierra firme, otros en dos mini lanchas por un largo fiordo y, al final, subir por un ancho valle a pie, llegamos al campamento base.

Caza asequible

Los campamentos para los cazadores extranjeros son absolutamente espartanos, pero son suficiente. Los montan con buenas tiendas de campaña, de origen norteamericano, en las que tenemos hamacas para dormir, y en una segunda tienda un comedor y una cocina a cubierto, porque aquí la climatología es muy dura y, hasta en agosto, puede nevar y hacer mucho frío. Empleamos todo el día en llegar y organizarnos, lo único que nos dio tiempo fue a echar las cañas por la tarde en el río, sacando, Juan, tres hermosos ejemplares de trucha, que cocinadas al papillote nos supieron a gloria. IMG_3780

La caza de este animal es sencilla, hay bastantes y se les localiza bien, es un animal grande y negro que se mueve en un terreno pardo amarillento sin maleza. Gemeleando con calma, se barre todo el territorio y se localizan las manadas. Cuando hay varios y pequeños está claro, hembras con crías. Al cazador deportivo que viene de fuera, estos grupos no le interesan, pero para un cazador local que vaya a por carne es lo que les gusta porque abatirán una cría, o un animal joven, con mejor carne para el consumo. Los animales sueltos, o parejas, de tamaño grande, son machos y a esos les entraremos. Son animales que deambulan bastante y es fácil que nunca hayan visto un humano, por lo que ponernos a distancia de tiro y tirarles apoyados, con todo el tiempo del mundo, hace que normalmente sea un lance sencillo. Son muy duros y aguantan las balas muy bien, por lo que a veces piensas que has fallado los tiros. No dejan sangre, porque la lana la chupa toda, pero heridos son muy fáciles de seguir porque es terreno abierto y se les ve muy bien.

La importancia de la carne

Al acercarnos al animal abatido, nos llamó la atención que los locales lo hagan con muchísimo respeto y se aseguren de que estén bien muertos antes de llegar a ellos. Nos dijeron que en distancias muy cortas embisten y que hay que estar absolutamente seguros de que lo están realmente. Me parece un respeto excesivo, pero siempre hago caso a los locales que saben de su terreno y de sus animales más que cualquier recién llegado. En algún caso hasta nos propusieron fumar un pitillo vigilando a 20 metros al animal abatido, para estar completamente seguros de su muerte. IMG_3817

Cuando los ves de cerca impresionan varias cosas. Primero, el cabezón, que es desproporcionado para el cuerpo, y lo segundo, la testuz, que es realmente maciza. Otra curiosidad morfológica son las patas, muy cortas para el tamaño del cuerpo y, por último, el espesor y la longitud de la lana que recubre todo su cuerpo. La lana les llega a tapar las patas ,por lo que no las veremos cuando andan y dan la impresión de que son animales eléctricos que van por un raíl, realmente una imagen muy curiosa.

A partir de aquí nos toca trabajar. Se llevan toda la carne y el cazador deportivo tiene que colaborar. Hay que ayudarles a desollarlos, impresionando la lana y el tomo de grasa que tienen debajo de la piel. Cada uno carga con lo que le interesa, el cazador deportivo se lleva el trofeo y la piel para hacerlo de pecho, o entero si es el caso, y los locales la carne. Sólo el cabezón con la piel pesan treinta kilos y aunque lo atan a un arnés de aluminio, especial para el caso, que se adapta muy bien a nuestra espalda, es un trabajo demoledor. Si a nosotros nos ‘encasquetan’ treinta kilos ellos se llevan toda la carne comestible. Evidentemente, los deshuesan y meten los paquetes de carne en bolsas de tela, pero cada local lleva fácilmente sesenta kilos a la espalda como el que no lleva nada.

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Y de postre… caribú

El regreso a la ‘civilización’ se hace largo, ya que hay que desandar todo lo andado con mucho peso encima, pero al llegar al hotel, una reconfortante ducha, después de varios días de palizas y frío, nos deja como nuevos. Si elegimos la opción de caza en época de verano tenemos la posibilidad de ir a cazar luego un caribú. Digo luego, porque en las zonas buenas de muskox hay pocos caribúes… puedes encontrarlos y cazarlos antes, pero lo normal es que se haga después en una segunda expedición a otras zonas.

Las mayores densidades de caribúes están muy cercanas al casquete polar, y aquí los muskox son escasos, aunque alguno se ve.

La caza del caribú es algo más complicada porque son terrenos muy abiertos y los caribúes te detectan pronto, lo que hace difícil el acercamiento, pero con paciencia logras colocarte a 200 metros y el tiro es sencillo. IMG_3872

Los caribúes de Groenlandia son más pequeños que los canadienses y en esta época del año están en correa, pero, como ya he dicho al principio, ésta es una caza de carne y al groenlandés lo de los cuernos le da igual. Nunca iremos a Groenlandia sólo a por un caribú, no tiene sentido, pero como segunda caza, si nos sobran días, está muy bien.

La conclusión es que es una caza que hay que hacer una vez en la vida. Todo es diferente, el país, la cultura de los locales… y el muskox es un trofeo precioso que lucirá mucho en nuestra casa. Es difícil que visitemos Groenlandia si no es por cazar uno de estos exclusivos animales y el conocer nuevos territorios es una parte importante de nuestra actividad venatoria por el mundo.

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Por Arturo de Onis 

 

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