Los Cinco Grandes. Análisis de su situación actual

The Big Five, los Cinco Grandes de África, es una denominación que ha tenido indudable éxito y se ha convertido en un reclamo publicitario turístico de todos conocido. Los anuncios ofertando que se encuentran los cinco grandes en una zona determinada para safaris fotográficos definen la calidad de la oferta.

La imagen de estos cinco animales africanos se imprime en manteles, camisetas, pósters y recuerdos de todo tipo. Habrá muy pocos viajeros al África subsahariana que no se traigan un souvenir con la imagen de un elefante, león, búfalo, leopardo o rinoceronte.

Pero muy pocos de esos turistas conocerán el motivo de esa apelación de «Cinco Grandes». No son los animales más bonitos, quién puede dudar de la belleza de un sable, de la elegancia de una jirafa, de la plasticidad de una cebra. Tampoco son los de mayor tamaño, en la nómina de pesos y medidas estaría el hipopótamo, la ya mencionada jirafa o la rotundidad física de un magnífico macho de eland que, junto al elefante y rinoceronte, serían los cinco magníficos en cuanto a peso. En cuanto a precio, tasas de abate o coste total de un safari de caza, el líder africano sería el niala de montaña, y entraría en la categoría de los grandes el eland de Derby o una cacería en foresta del bongo.

El término «Big Five» se acuña por los cazadores para definir a los cinco animales africanos más letales para su perseguidor humano. Los que con mayor frecuencia ponen en riesgo la vida a los que los cazan.

¿UN SEXTO GRANDE?

Se ha intentado crear un sexto grande, por ejemplo, el sable, un antílope que herido hay que tener mucha precaución con él; a mí en particular me parece el animal más bello del mundo, pero esta cualidad no justifica ponerle en animales que destacan por su peligrosidad en acción de caza.

El autor no sólo no considera al hipopótamo y al cocodrilo como especies a sumarse a los Cinco Grandes, sino que tampoco los considera como peligrosos para el cazador.

Otras personas consideran que tanto hipopótamo como cocodrilo deberían aumentar la nómina de cinco grandes hasta el número de siete. Tanto hipos como cocos son las dos especies que ocasionan más fallecimientos dentro del mundo rural africano. Los indígenas dependen del agua, y es donde está el líquido elemento, o en sus alrededores, donde los dos engrosan y alimentan cada año la cruel estadística de muertes por ataques de animales salvajes en la población local.

Pero realmente apenas significan un peligro real para el cazador. No conozco ningún caso que en acción cinegética un cazador-cliente haya sufrido el más mínimo percance por parte de hipos o cocos. Por supuesto, que todos hemos visto acciones grabadas espectaculares de terroríficas cargas de hipopótamos, pero es ficción, son escenas provocadas para producir vídeos impactantes y poder venderlos al por mayor.

Para cazar este animal hay que acercarse a sus lugares de querencia, elegir (no es fácil) un macho con las mayores defensas, selección, por supuesto, que no se puede hacer con un animal cargando contra el cazador a cuarenta kilómetros por hora después de haber sido desalojado de su querencia. En fin, son historias del cine y, como todo en el cine, es pura ficción.

La caza de un hipo es, repito, seleccionarlo, dentro o fuera del agua, para abatirlo con la mayor eficacia posible y menor riesgo para el cazador y resto del equipo.

Sólo recuerdo un accidente provocado por un hipopótamo en las riberas del Zambeze, en la concesión de Dande Norte, de Zimbabue. Dean Kendal, magnífico cazador profesional, andaba haciendo vigilancia a un cámara, de nombre Ian, que realizaba un vídeo promocional, cuando, de manera súbita, un airado hipo se les vino encima y en el lío que se originó Dean disparó… pero a la pierna de Ian, que pudo ser evacuado y salvó la pierna gracias, también, a que la herida sólo fue un sedal causado por una bala blindada. Lo mismo que les pasó a Dean y a Ian es lo que ocurre cada día a los indefensos indígenas ribereños, pero no a los cazadores.

Cazar cocodrilos grandes, supone, en primer lugar, localizarlos; luego, cebarlos; después, cuando acuda al cebo, desde un puesto, con el rifle apoyado, hacer un tiro de seguridad a animal parado y que tiene un pequeño blanco mortal. Este complicado tiro de cirujano a veces no lo realiza el cazador con la maestría deseada, y aquí empieza el problema, no para el tirador, pero sí para el resto del equipo si se pretende recuperar al animal herido y sumergido.

Cazando un gran cocodrilo en el río Ruaha, en Tanzania, estaba en el puesto junto con el cazador y su mujer, se realizó el disparo y el coco tuvo tiempo de volver al agua y sumergirse. Pongo al corriente a Bebe – un pistero estupendo que trasmitió sus genes a su hijo, también ya fallecido, y a su nieto; los tres han sido magníficos trackers que he usado en muchas ocasiones– de la situación, se hace con un palo largo, se desnuda y se mete en el agua usando la estaca para tocar el fondo y dar con la bestia herida. Yo estoy con el rifle express en la mano, muy atento a lo que ocurre en el agua. Bebe no tiene miedo, sus muchos años le deben haber quitado ese sentimiento, como en muchas ocasiones me lo ha demostrado con la caza peligrosa; pero pasan los minutos y se aleja cada vez más de la hipotética custodia de mi arma, cuando el cazador me pregunta: «¿Es muy peligroso lo que está haciendo?». Yo le respondo: «Se está jugando la vida por encontrar tu trofeo». Se retira el cazador, habla con su mujer, y para mi alivio me dice: «Por favor, dile que salga del agua».

Los dos párrafos anteriores, con sus correspondientes anécdotas, me sirven para reconfirmar que no considero caza peligrosa a estas dos especies, pero que al visitante sin protección en sus hábitats, si se descuida, le puede costar la vida. 

«Siempre he mantenido que el trofeo más difícil de los comunes en África de obtener era un león de gran melena en abierto».

LEON

A este gran felino le coloco en primer lugar por muchos motivos. Después de la desagradable historia de Cecil (Antoinette, Zimbabue, 2015) que casi me toca de lleno, al estar cazando en la misma zona donde se produjo esta acción furtiva, los cazadores nos hemos visto inmersos en un pimpampum mediático que permite que nos pongan a parir en televisión, radio y prensa escrita sin que los autores se corten un pelo –lo de las redes sociales lo dejo en punto y aparte, ya que el acoso y derribo contra el cazador es agobiante–.

Siempre he mantenido que el trofeo más difícil de los comunes en África de obtener era un león de gran melena en abierto, y ésta ha sido la causa de que, por demanda de los cazadores, se crearan las granjas de leones, para satisfacer las ilusiones frustradas de muchos cazadores por la dificultad de encontrar en previos safaris ese melenudo trofeo que cumpliera con sus anhelos.

  Botsuana

Ahora cerrado, tuvo los mejores leones que he podido ver en abierto, tanto en el desierto del Kalahari como en el delta del Okavango. En los últimos años antes de la clausura de la caza en concesiones estatales ya no había licencias, y en los años previos hubo tan pocas que se quedaron reducidas a tan sólo una decena, por lo que alcanzaron el precio más alto a abonar por cazar un animal de todo el mundo, por encima de argalis mongoles de Altai, markhores asiáticos o carneros de Norteamérica.

Tanzania

Podía dar grandes leones en áreas privilegiadas del norte del país, pero era el Parque Nacional Ruaha el que tenía leones de gran melena, sobre todo en las concesiones de Rungwa. Hoy por ley no se puede cazar un león con menos de seis años y el determinar esta edad da origen a una picaresca sin límite, en la que el bolsillo del cazador no deja de sufrir continuas mermas debido a una sinvergonzonería generalizada. A pesar de todo, es el país que cuenta con más permisos CITES para cazar en abierto.

Zimbabue

Las zonas del este del Parque Nacional de Hwange son hoy el mejor destino para cazar un gran león de melena, y el precio va de acorde con esta calidad y con los muy pocos permisos a disposición, siendo donde están los primos y hermanos del desafortunado león Cecil. El valle del Zambeze de vez en cuando da una sorpresa y se consiguen magníficos leones. Los he visto de Dande, de Omay, pero supongo que en Chewore y otras concesiones dispondrán de la misma genética. Los Matetsi siempre tuvieron muy buen león, y el cierre de Botsuana les ayuda. Sin duda, creo que Zimbabue es el mejor destino para conseguir un excelente ejemplar de león africano de melena en la actualidad.

Zambia

Cerrada en los últimos años la caza de felinos, se acaba de abrir de nuevo, con muy pocas licencias de león. Antes dieron buenos leones, aunque muy escasos, las grandes concesiones occidentales en la frontera con Angola. Kafue tuvo buenos leones en sus concesiones norteñas, a destacar Mumbwa. El valle de Luangwa tenía muchos y se conseguían grandes ejemplares hasta hace muy pocos años. A final de 2017 veremos qué ha sucedido con la caza de este animal. Aunque la gran presión furtiva en Zambia no me hacen despertar ilusiones.

Del resto de destinos donde está abierto cazar leones, ya sea por su escasez, falta de calidad, o por ser sobre animales en previa cautividad, no los analizamos.

«El problema es que los destinos de caza del elefante se han ido reduciendo hasta el extremo que sólo realmente ha quedado uno con densidad y calidad suficiente».

ELEFANTE

Goza, de momento ,de mejor salud poblacional que el león. El problema es que los destinos de caza se han ido reduciendo hasta el extremo de que sólo, realmente, nos ha quedado un destino con densidad y calidad suficiente. Pero, no obstante, vamos a analizar algunos países.

Botsuana

El paraíso recién perdido, no sabemos si los volveremos a recuperar, pero me queda la enorme satisfacción de haberlo explotado a fondo y con plena satisfacción. Con una cifra cercana a los 200.000 elefantes, y en aumento, supongo que antes o después habrá que poner un control eficaz antes de caer en manos del furtivismo internacional.

Zimbabue

Con 500 permisos CITES, con una población por encima de los 100.000 ejemplares, es el «siempre nos quedará París» de nuestra Casablanca particular. El valle del Zambeze ha perdido calidad a pasos agigantados. Pero zonas del centro y del occidente del país se han venido arriba. Supongo que ya empieza a ser el oscuro objeto de deseo de la mafia furtiva internacional, pero, mientras dure, hay que arrimarse al clavo de su gran población de elefantes e ir a cazar allí, con sus magníficos profesionales y sus, aún comedidos, precios, debido a que Estados Unidos no permite la entrada de marfil de Zimbabue, y, al desaparecer la demanda y presión comercial del grandísimo gigante yankee, nos permite respirar al resto del mundo cinegético.

Tanzania, Mozambique y Zambia

Está cerrada de estos tres destinos la exportación a la Comunidad Europea. En los primeros países, Tanzania y Mozambique, ha sido espectacular la acción furtiva en la última media docena de años, que ha diezmado las poblaciones para alimentar de marfil el mercado asiático. Zambia había sufrido con anterioridad el mismo cáncer furtivo que amenaza ahora toda la fauna africana.

Namibia y Sudáfrica

Los dos destinos tienen en común la muy escasa oferta de permisos en abierto. Más interesante la de Namibia por la calidad y la posible agradable sorpresa cinegética que la de Sudáfrica, restringida en zonas abiertas al Parque Nacional Kruger, pero con el enorme hándicap del límite en el peso, lo que desvirtúa en gran manera la calidad del acto cinegético de buscar y conseguir lo mejor que el área de caza puede llegar a ofrecer.

El autor considera la inclusión del rinoceronte entre los Cinco Grandes por el caracter del rinoceronte negro, del que se dan escasísimas licencias.

RINOCERONTE

Vamos a pasar página muy rápido sobre este desdichado animal.

Su inclusión en los Cinco Grandes se debe a su especie más aguerrida, el rinoceronte negro, que le permitió ser miembro del exclusivo club de los Big Five.

Del rinoceronte negro desconozco si queda alguno en total libertad y no monitorizado por personal de parques nacionales.

Del rinoceronte blanco, que ocupó antes plaza que el negro en las listas de las especies amenazadas de extinción, se está haciendo una masacre tal que, en este momento, se han involucrado todos los cuerpos policiales de los países decentes del mundo, ante el escándalo mayúsculo de su furtivismo.

Se cazan las dos especies en Namibia y sobre todo en Sudáfrica, con escasísimas licencias del negro y más abundantes del blanco, y ambas con precios muy elevados.

Tanto el leopardo como el búfalo son, dentro de los Cinco Grandes, los que cuentan con mejores densidades poblacionales.

LEOPARDO

Empezamos con las buenas noticias. Especie muy abundante y en clara expansión en todo el continente. El escaso aprecio de su piel por no estar de moda lucirla, ha supuesto que sólo exista un interés cinegético.

Tanzania

Aunque reservado a licencia de 21 días, se puede afirmar que en 15 días de caza se pueden tener altísimas posibilidades de conseguir un macho con la medida legal y en casi todas las áreas de caza del país. Acaso la excepción sea la estepa masai y su falta endémica de agua, que hace que las poblaciones de leopardos no tiren tanto para adelante. Otras zonas complicadas son las del noroeste, cercanas a Burundi y Ruanda, que cuenten con ganado trashumante, pues los ganaderos envenenan a sus reses muertas y los felinos, tanto leones como leopardos, rehúsan acercarse a un cebo de un animal no matado por ellos, al aprender de modo cruel que ese bocado apetitoso les puede ocasionar una terrible y dolorosa muerte.

Zimbabue

Hay muchas zonas 100%, lo que significa que en safari de 14 días tendremos casi asegurado poder disparar en condiciones óptimas a nuestro trofeo. De esta afirmación general hay que eliminar las zonas de gran presión cinegética por parte de los cazadores: los leopardos se han convertido en maestros de eludir los cebos cuando los hombres ocupan los puestos (blinds), y algunos profesionales sitúan puestos intermedios para burlar la preocupación del felino de la proximidad del blind al cebo. Siempre fue muy difícil cazarlos en los Matetsi, en las zonas ganaderas de Kwe-Kwe, ríos Shangani y Gwaii; en cambio, al sur de Bulawayo, en West Nicholson, fue muy agradecido para el cazador, como lo es todo el valle del Zambeze y sus caídas (escarpments). Sus precios son los mejores sin comparación.

Zambia

En la modalidad denominada en este país como ‘safari clásico’, mínimo 14 días de duración, se conseguían regularmente leopardos a lo largo y ancho de este destino, tanto en las áreas de Kafue y Luangwa como en Luano. Como pega, el actual precio que se ha disparado al alza.

Mozambique

Da leopardo de modo habitual en casi todo el país, desde la frontera suroeste con Sudáfrica hasta el norte con Tanzania en la provincia de Nyassa. Sus precios elevados, y coste alto habitual en los transportes internos, no permiten que sea un destino muy elegido por los cazadores.

Namibia y Sudáfrica

En Namibia la prohibición de cazar con perros dejó la opción de cazar leopardo en muy remota. En Sudáfrica la excesiva picaresca en la utilización fraudulenta de la caza de leopardo con perros, ha traído la prohibición absoluta de exportación con permiso CITES de esta especie desde 2016.

BÚFALO CAFRE

El búfalo cafre tiene una salud de hierro cinegética y cada vez hay más en todo el continente. Es una pena que esta cacería, que hace años fue muy popular por su contenido precio, haya duplicado el mismo desde hace unos años. El efecto de esta subida, unido a la crisis económica de Occidente, ha supuesto una drástica disminución del número de cazadores, con lo tremendamente negativo que esto es al quedar las zonas de caza vacías de cazadores y pasar a ser pasto de furtivos, que pueden operar con total impunidad.

Tanzania

Debe ser el líder natural en la oferta de búfalos. Su licencia corta permite dos búfalos; la licencia de 21 días, tres ejemplares. Es el país que tiene más búfalos cafre y la enorme Reserva de Caza del Selous es la zona donde son más abundantes. Pero abundancia no significa por fuerza calidad, y los búfalos muy grandes se suelen conseguir en zonas muy poco cazadas, donde nadie ha visto a ese ejemplar sobresaliente con el paso de los años. Tanzania ha perdido el 80% de los cazadores: hace unos años la media de cazadores extranjeros anuales era de 4.000; últimamente sólo 800 cazadores. Lo dicho, tan sólo un 20% de los que lo visitaban cada año. El que se haya triplicado el precio de su cacería más popular y económica –el paquete con dos ejemplares incluidos–, es la causa principal, bajo mi punto de vista, de esta situación.

Zimbabue

Los precios se contenían en este país durante años y, aunque a mayor precio, supuso el relevo natural de Tanzania hablando de búfalos a pares; pero en 2017 los precios han pegado un salto, que si bien aún no llegan a los de Tanzania, le dan un suculento bocado a la cartera del cazador. Zimbabue tiene menos búfalos que Tanzania, pero la calidad de sus profesionales sería lo que debería inclinar la balanza para velar las primeras armas del cazador en su debut en la caza del búfalo cafre.

Zambia

Siempre tuvo buenos búfalos en sus principales áreas de caza, las concesiones que rodean al Parque Nacional de Kafue y las del valle de Luangwa. Con su minisafari con búfalo y seis trofeos más era la mejor opción de búfalo con complementos; pero en programa puro de búfalos, al cobrar la segunda unidad al doble que la primera por ley, se queda desmarcado a la hora de ofertar búfalos en plural.

Mozambique

Tiene búfalos, pero con distribución desigual, lo que da grandes disgustos a muchos cazadores que cuentan con una licencia y a lo largo del safari no ven ni siquiera una huella de ellos. A nivel genérico sería la opción peor para cazarlo en abierto. Los precios tampoco ayudan, por lo caro.

EPÍLOGO

Grandes cambios han ocurrido en África en los diez últimos años en la gran mayoría de países que aún ofertan caza deportiva en abierto. Y todos los cambios han sido a peor para los intereses del cazador. Países que han cerrado su caza, o que cierran determinadas especies, o las autoridades internacionales de fauna cierran la posibilidad de exportación, o los propios países ponen normas aún más restrictivas… junto con la ingente actividad furtiva, que parece imparable. CyS

Por José García Escorial / www.safariheadlands.org / [email protected]  
  Fotografías: Fotolia y Stock Free Images

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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