Crónica de una hija de Diana

El pasado domingo día 27 de enero fue un día grande en Cea, en la provincia de Ourense, donde una veintena de cazadoras provenientes de todos los puntos de Galicia hemos participado en la II Montería Femenina, promovida y apoyada por la Asociación de Clubes y Cazadores de Mayor de Galicia, Monteros Galaicos y la colaboración de la Federación Gallega de Caza.

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Fue un día de fiesta, de exaltación de una pasión que nos une, de solidaridad, cordialidad, donde la caza se presentó como una actividad que no hace distingos de edades ni de sexos. 

Una montería organizada de manera impecable, tanto en la colocación de las posturas, en el sorteo de los puestos, como en el recordatorio y las indicaciones de las normas de seguridad, sin ningún tipo de privilegios ni diferencias.

A las nueve de la mañana, cazadores y cazadoras participantes, un total de cincuenta, se reunían en la cafetería Kanela Drink con todas las ilusiones puestas en una jornada que se presentaba pasada por agua, pero no por ello desanimaba las expectativas del día.

Las primeras armadas de cierre partieron prestas a sus respectivos puestos siguiendo a sus postores; después de unos minutos les seguían las traviesas. 

Tengo que confesar que, durante el sorteo, crucé los dedos para que no me tocase el río. Estaba concienciada y preparada para que el agua me viniese desde arriba, pero… el río… ¡no! La diosa Fortuna me sonrió; a otros y otras no tanto, pero así es la caza, que tiene mucho de suerte y de capricho.

Terminó el monteo con sólo cuatro piezas muertas de la veintena que se levantaron. No está mal teniendo en cuenta las duras condiciones meteorológicas.

Una crónica de Mª Ángeles Marcos Alonso.

 

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