El inicio de la campaña confirma la escasez de codornices, «en situación crítica»

Fuente: LaOpinióndeZamora.es – Celedonio Pérez, 17/08/2012

«La situación peor no puede ser». La frase, contundente, es del delegado provincial de caza y resume gráficamente el resultado del primer día de la campaña de media veda en Zamora. José Antonio Prada extiende el comentario a Castilla y León, comunidad que vivió ayer un inicio de la temporada cinegética «muy malo, como hacía muchos años».

La sequía, el adelanto de la recolección cerealista y la falta de refugio en los rastrojos son las causas de la catástrofe. También, y eso ya se ha notado en los últimos años, un cambio en las costumbres de la codorniz que emigra mucho antes, en un claro ejemplo de adaptación de la especie al nuevo ciclo agrario, adelantado en un mes respecto a hace medio siglo.

La lluvia caída en la madrugada apuntaba unas condiciones ideales para rastrear la codorniz en los rastrojos cerealistas, linderos con las manchas verdes, bien de remolacha, bien de maíz. También los girasoles son un buen refugio para la «cotuí» (así se conoce a la gallinácea en América por su característico canto). Tiempo fresco, que invitaba al paseo, un colchón para los perros, deseosos de estirar las cuerdas y de comerse el campo por los muñones más frondosos. Por ahí nada que objetar. Lástima que la «agachadiza» estuviera ausente y solo los más afortunados tocaran pluma.

«Tenemos que replantearnos la situación, que es más grave de lo que parece»
«Tenemos que replantearnos la situación, analizar a fondo lo que está pasando y tomar decisiones». José Antonio Prada cree que la escasez de codorniz a mediados de agosto tiene que ver con cuestiones especiales, como ha ocurrido este año con la sequía, pero, sobre todo, es consecuencia de un cambio del ciclo biológico del ave, que se está adaptando al medio, a las nuevas costumbres agrarias. Nada tiene que ver la recogida de la cosecha que se hacía hace medio siglo con lo que ocurre ahora, donde las máquinas cosechadoras «esquilan» los campos en quince días y, a continuación, y a la carrera, se empaca la paja. Si el año viene propicio, o sea con lluvia a principios de agosto, los tractores entran a saco en las parcelas, que muestran las tripas ya dispuestas para la próxima sementera. Así, cómo van a quedar pájaros.

La Delegación Provincial de Caza lleva años reivindicando en el Consejo Territorial de Castilla y León el adelanto de la media veda. Nada ha conseguido hasta el momento. Sólo que los técnicos se echen las manos a la cabeza y que tachen a los amantes de la cinegética de desaprensivos. Ante este panorama, que va creciendo en beneficio de los proteccionistas, los cazadores saben que tienen todas las que perder y que la media veda está tocada de ala tras una perdigonada que ha hecho sangre.

En Toro, uno de los cotos más emblemáticos de la provincia, la jornada fue desigual. El presidente de la asociación local, José Antonio Melgar, se estrenó con una percha insólita en estos tiempos: 15 codornices, seguramente récord en medio de la penuria. Pero eso es pura anécdota. La realidad fue otra: «Ha habido de todo, quienes llevaban siete, cinco y hasta nada, depende del cazadero elegido, hay unas cuantas manchas buenas, que el que las pilla se ha divertido, pero la mayoría, no, así está hoy la caza», resumía Melgar para este periódico.

Nada que ver con lo que ocurría hace unos años, cuando la caza de la codorniz se convertía en la mejor escuela para cazadores y para perros. «Hoy es difícil que los perros aprendan, no les da tiempo y, lo que es peor, no hay piezas». No hace tantos años que perchas de 30 y más aves eran habituales. Hoy eso es impensable y la renuncia se impone en un horizonte de restricciones de todo tipo. «A lo que uno puede aspirar en esta época es a salir al campo, dar un paseo y tirar algún tiro, si matas algo, bienvenido sea, pero si no, pues eso, conformarte con el taco y la conversación, esto es todo», apunta un experimentado cazador de Tierra del Vino.

El resultado cinegético de ayer era previsible. Tanto, que muchos cotos de la provincia no abrieron la campaña. Así ocurrió en La Guareña, donde un puñado de sociedades cinegéticas decidieron posponer el inicio de la temporada hasta el día 26, cuando ya se podrá abatir la paloma. La misma decisión tomaron acotados de los Valles benaventanos, atendiendo a la responsabilidad que exige la situación actual, marcada por la escasez.

No ha gustado nada a los aficionados la prohibición de abatir palomas silvestre
No ha gustado nada a los aficionados a la venatoria la prohibición de matar palomas silvestres. «Era una opción que estaba ahí, si no había codornices mucha gente se conformaba con tirar cuatro tiros a las palomas bravías, este año, ni eso, está prohibido, al parecer con el argumento de que una especie que esta criando prácticamente todo el año no se puede abatir; esto parece una contradicción cuando hay muchos ayuntamientos que están capturando palomas sin apenas controles porque estas aves causan muchos daños en edificios y parques públicos». La reflexión es de José Antonio Prada, quien insiste una y otra vez, en el desconocimiento del legislador, «incapaz de ver la realidad y obrar en consecuencia». Sabe que el reto es difícil, pero no se da por vencido: «Seguiremos planteando a la Administración lo que consideramos de justicia y esperamos que alguna vez se nos tenga en cuenta, somos un colectivo importante que, ahora más que nunca, debe estar unido».

La codorniz tiene una singularidad respecto al resto de especies cinegéticas, que es migratoria y, por tanto, su abundancia o escasez no está ligada a la buena o mala gestión de los espacios cinegéticos. Depende de aspectos generales, como la sequía o las labores agrarias que en los últimos años han cambiado de forma espectacular por la universalización de la maquinaria.

Los cazadores se ven impotentes ante la necesidad de aumentar los censos y, de alguna manera, ya hace tiempo que tiraron la toalla.

«Un año malo de pluma y bueno de pelo», con grandes expectativas en liebre y conejo
«Estamos ante un año malo de pluma y bueno de pelo», apunta Tomás Yanes, gestor cinegético de la comarca de los Valles benaventanos, tras constatar que la codorniz «se ha visto todavía menos de lo que esperábamos». Solo en el coto de Benavente se salvó a duras penas la jornada, con malos resultados en Ayoó, Uña, San Pedro de la Viña y Quiruelas, entre otros cotos.

«El primer día de cazadero -asegura Yanes- ha confirmado lo que ya sabíamos, que apenas hay codorniz en una año malo, en general para la pluma». El gestor cinegético explica que la perdiz crió mal y las polladas son muy cortas. «Las lluvias y el mal tiempo de los primeros días de abril destruyó muchos nidos, la campaña va a ser muy complicada». Por contra, Yanes, que asegura que las poblaciones de liebre y conejo «son abundantes», recomienda que los cotos reflexionen y «si no tienen codorniz, que cierren la campaña de esta especie».

Tomás Yanes insiste una y otra vez en hacer una adecuada gestión en los cotos. «Es la única manera de tener garantizadas, al menos mínimamente las poblaciones de especies cinegéticas».

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