La disgregación del coto rompe la tradición cinegética de Sollana

Fuente: levante-emv.com

El coto de caza de Sollana se rompe. Según ha podido saber Levante-EMV, desde el pasado 17 de julio una parte de los terrenos que constituyen este espacio cinegético se han segregado, constituyendo un coto independiente en uno de los puntos privilegiados con los que cuenta el municipio para la práctica cinegética, justo en el mismo límite del lago de l’Albufera. Con una extensión aproximada de entre 600 y 800 anegadas -la totalidad del coto sollanero tiene unas 32.000 hanegadas entre la parte alta y la baja-, el nuevo espacio ocupa unos campos ubicados en el conocido como tancat de Paredes y Campot. 

 

Según las fuentes consultadas, la segregación ha sido impulsada por la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Pasiego, presidida por el que fuera diputado del Partido Popular en el Congreso por la provincia de Valencia entre 1993 y 1996, José Ramón Pascual Monzó, quien además ha ocupado diversos cargos políticos relacionados con el mundo agrícola.
La desmembración de un coto es un hecho inusitado en l’Albufera, aunque se trata de una práctica perfectamente legal ya que está amparada por la Ley Valenciana de Caza de 2004, que permite la creación de cotos de aves acuáticas a partir de 50 hectáreas. No obstante, este punto de la normativa ha sido causa de controversia y, de hecho, existen alegaciones sobre el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de l’Albufera en las que se pide la ampliación de dicha extensión hasta las 250 hectáreas con el fin de evitar que se produzca una atomización de espacios cinegéticos en una misma área.

Sin embargo, hasta la fecha no se había producido ninguna intentona de dividir un coto, por lo que la segregación rompe con una tradición histórica en l’Albufera y sienta un precedente que abre la puerta a la desmembración de la caza en la zona. Sólo históricamente el llamado coto de Camarena se había gestionado al margen del resto –Sueca, Cullera, Sollana y otras poblaciones de l’Horta–.

La separación ha sacudido los cimientos de la caza en Sollana, cuyo coto se recuperó ahora hace tres años y ha sido gestionado hasta la fecha por el club de cazadores La Tadorna. Su presidente, Emilio Magraner, alerta de que el paso dado “va a armar un problema social”, puesto que posibilita que se genere una división de clases dentro del mundo cinegético en l’Albufera, “en virtud de la cual se pretenda hacer negocio con la caza”.

 

 

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