El descenso de piezas de caza menor pone en riesgo el futuro de los cotos

Fuente: elcorreodeburgos.com

La ausencia de piezas de caza menor que ocupan los campos de cereal acotados para este deporte ha vuelto a sacar el tema entre cazadores de la zona y foráneos, sobre si la inversión que realizan resulta rentable. Cabe destacar que muchos municipios tienen en la concesión de derechos de aprovechamiento cinegético de terrenos públicos, su principal fuente de ingresos con lo que, dada la actual situación económica, supone una situación preocupante. 

 

La falta de aves en los terrenos de caza no es algo inusual, ya que son muchos los factores que determinan su presencia, y de hecho en temporadas puntuales, por decisión de los cazadores, se dejó de cazar para facilitar la repoblación. 

No obstante, se señala desde hace tiempo la rápida recolección de la paja de la cosecha, además del corte casi a ras de tierra de la planta, como algo que está afectando de forma muy notable a esta situación. Esta situación viene dada por el radical cambio de los últimos en cuanto al aprovechamiento del residuo agrícola, que ha pasado de ser un problema de gestión a una importante fuente de ingresos. 

Los cazadores entienden que realizar el enfardado de la paja prácticamente recién cosechado el grano deja sin un hábitat adecuado a las piezas que solo cuentan con las zonas de vegetación que rodean las fincas como refugio. 

Esto lleva a una menor posibilidad de reproducción de las mismas que reduce la cifra de presas a la hora de practicar el deporte en las zonas acotadas.

Lógicamente entienden que el agricultor que explota las fincas busque el máximo rendimiento de su cultivo pero se ha llegado a plantear la posibilidad de renunciar al arrendamiento de cotos. 

Cazadores foráneos

También se propone, especialmente por cazadores foráneos que asumen más gastos en la práctica del deporte, que se cambie el modelo y se pague el derecho de caza según los resultados. 

Concretamente abogan por que los municipios no cobren por adelantado en base a una perspectiva de rendimiento, ya que los cambios en el aprovechamiento agrícola han afectado a los rendimientos tradicionales. 

Aunque La Bureba mantiene aún un nivel aceptable en general sobre la presencia de caza menor la crisis económica, que ha encarecido la práctica del deporte y reducido la cifra de cazadores, puede ver en riesgo los cotos menos atractivos. 

Un efecto colateral de esta situación es la modificación de hábitos de otras especies de la fauna en general en busca de entornos más benéficos. Esto altera el equilibrio natural del territorio tanto en concentraciones como en dispersión dependiendo de la especie lo que a futuro podría llegar a ser un problema para la supervivencia de algunas de ellas.

 

 

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