Interceptan a dos furtivos con un gran arco sin licencia de caza

 

Fuente: lavanguardia.com

Una patrulla de vigilantes de campo pilló el pasado domingo al mediodía dos supuestos furtivos en la Alta Garrotxa, una zona de gran interés natural. Eran un hombre y una mujer, indocumentados, y con un arco casero de 1,80 metros y flechas sin homologar, que no tenían licencia de caza ni seguro.

 

Concretamente, los vigilantes les encontraron en una zona entre Sadernes y Sant Aniol d’Aguja, a caballo entre los municipios de Sales de Llierca y Montagut i Oix, donde sólo se puede acceder a pie después de caminar dos horas y media. No vieron indicios de que hubieran cazado ningún animal y los vigilantes les confiscaron el material. No pudieron identificar porque no llevaban documentación.

Los hechos ocurrieron alrededor del mediodía cuando los vigilantes ya estaban a punto de terminar el servicio de vigilancia en la zona. Fue entonces cuando vieron a dos personas en medio de un campo que no llevaban mochilas de excursionistas. Al ver a los guardas, el hombre se escondió el arco detrás y continuó caminando acompañado de la mujer, una actitud que levantó las sospechas de los vigilantes. Cuando los tuvieron de cara, los guardas preguntaron qué estaban haciendo con ese arco y la respuesta fue que estaban haciendo prácticas de tiro.

En busca de ciervos
Durante la inspección, constataron que iban bien equipados con botas y ropa de montaña pero no llevaban ningún tipo de documentación ni tampoco seguro ni licencia de caza. “La caza con arco se realizará con unas condiciones muy especiales y la zona de la Alta Garrotxa no es un lugar autorizado, por el alto interés natural que tiene”, explica el coordinador del equipo de Guardas Rurales y marítimos de las comarcas gerundenses, Xavier Aupí. La dimensión del arco también era mayor de lo habitual, hacia 1,80 metros, cuando lo normal es que hagan un metro o noventa centímetros, según Aupí. El hombre les dijo que le había hecho un amigo suyo que es carpintero. Al no ser homologado, los agentes no pudieron determinar el alcance que tenía en el momento de disparar y cuáles podían ser las posibles finalidades. Por todo ello, decidieron decomisar el arco y las flechas, que las llevaron a la comisaría de los Mossos.

Los guardas no pudieron dar el aviso a la policía porque no había cobertura en la zona y tampoco pudieron detener a los dos presuntos furtivos porque habría sido necesario llevarlos por caminos poco accesibles y, según Aupí, no era seguro. Tampoco encontraron indicios de que hubieran cazado ningún animal. No había rastro de sangre ni flechas rotas. Según Aupí, estaban cometiendo muchas infracciones que habrían sido consideradas como una falta grave, porque “llevaban un arma manipulada, sin homologar, sin licencia ni seguro y en una zona no habilitada”.

Los vigilantes sospechan que querían cazar ciervos, ya que es a finales de verano cuando estos animales empiezan la época de celo. A mediados de agosto, el cuerpo de los Agentes Rurales también pillaron tres presuntos cazadores furtivos que iban con un arco, flechas y un cuchillo de grandes dimensiones en la zona de Montagut i Oix. En ese caso, sin embargo, los pillaron de noche mientras se desplazaban con un vehículo todoterreno.

Deja un comentario