Alumnos de Fonteboa conocieron todos los secretos de la cetrería

 

Fuente: lavozdegalicia.es

Manuel Fuentes introdujo ayer a los alumnos de primero y segundo de ESO de Fonteboa en el arte de la cetrería. Acompañado de su azor, el veterinario despertó el interés de los estudiantes que no pararon de hacer preguntas en cuanto terminó su disertación.

Más de 90 minutos mantuvo a los jóvenes atentos a sus explicaciones sobre como es la cría, la enseñanza y la caza con aves rapaces.

 

Manuel Fuentes, zamorano de nacimiento y larachés de residencia, es un entusiasta de la cetrería. No puede ser menos, porque conseguir que un ave confíe en su dueño y trabaje para él es una labor ímproba. Calcula que es necesario entre un mes y 45 días para que un azor cumpla las órdenes, pero hay que dedicarse todos los días a ello, una media de seis horas diarias. Aseguró que precisamente el tiempo que hay que dedicar al adiestramiento de las aves es el principal motivo por el que la cetrería es una labor con pocos seguidores.

Manuel Fuentes ya había tenido un azor, pero murió. El 13 de julio llegó a él una nueva ave rapaz a la que todavía está adiestrando y para la que ya ha solicitado la autorización para cazar. Lo hará en cuanto abra la veda. De momento, lo adiestra utilizando conejos de granja, muchísimo más torpes que los de monte, lo que permite al inexperto azor acertar en la caza. Manuel Fuentes explica que tiene que enseñarle al ave lo mismo que le mostrarían sus padres: que ese animal que huye es comida. De hecho, en las primeras capturas el animal no sabe qué tiene que hacer con el mamífero. Lo que sí tiene claro es que debe atraparlo, porque si hay algo que estimula a los azores es el reflejo de huida. Todo esto ha contado a los jóvenes estudiantes de Fonteboa, que han tenido la oportunidad de acercarse al animal e incluso tocarlo. Para algunos ha sido una experiencia inolvidable. Otro día lo verán volar.

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