Los cazadores alaveses reivindican su espacio

La salud de la caza se mantiene estable en Álava desde hace más de una década. El diagnóstico se deduce del registro de licencias para la práctica de esta actividad que maneja la Diputación y que, al cierre del pasado ejercicio, contabilizaba un total de 7.833 permisos. En 2005 había unos pocos más (7.871) y desde entonces no ha habido un año en que la cifra de autorizaciones para el ejercicio cinegético se haya quedado por debajo de los siete millares en el territorio.

El mantenimiento del número de licencias, sin embargo, no muestra la realidad completa del estado de la caza en una provincia salpicada por 148 cotos. La gran mayoría de esos permisos se encuentra hoy en manos de personas “de 30 a 50 años” y en las esperas que preceden a la captura del animal resulta complicado descubrir a alguien que atraviese la veintena. “Tiene que ver con un tema de generaciones. A la gente joven lo de ir al monte y pasar frío no le va”, argumenta Jorge Velasco, presidente de la Federación Alavesa de Caza, quien sí percibe una caída en la cifra de aficionados cuando echa la vista varias décadas atrás. En la asociación que encabeza, no obstante, se ha detectado “una subida de federados” en el último ejercicio, cuando se superaban los 2.300 socios en sus filas.

El reto del relevo generacional se halla sobre la mesa de los cazadores que, antes de salir al monte en busca de palomas, corzos o jabalíes, entre otros animales, se someten a un examen para lograr la autorización que incluye cuestiones relativas a la normativa, las especies o la seguridad contempladas en el Manual de Caza de Euskadi, una referencia a nivel estatal en este tipo de normativas. “Entiendo que haya gente a la que no le guste, pero no estamos haciendo algo que no sea legal”, advierte Velasco, convencido de que existe cierto “desconocimiento” sobre el colectivo. “Creen que nos dedicamos sólo a asesinar”, resume. Ante este escenario da la bienvenida a la reciente propuesta firmada por el grupo juntero del PP para el desarrollo de “una campaña informativa y de sensibilización para la puesta en valor de esta práctica” en el territorio. La formación conservadora, que asegura que se ha producido un “alarmante” descenso en el número de licencias, defiende su labor de “equilibrio de los ecosistemas de fauna y flora” o de “mantenimiento” de las zonas de montaña.

Daños por jabalíes

La federación alavesa, que reúne a deportistas y clubes de todo el territorio, gestiona en concreto el coto municipal Montes Altos de Vitoria, con 2.200 metros cuadrados para la caza menor y mayor. El año pasado se realizaron “más o menos las mismas batidas2 -alrededor de una quincena- que en años anteriores, apunta su presidente. El aumento de la población de jabalíes en el territorio, común a otros puntos del mapa como Bizkaia, no se ha notado en la estadística de su actividad. Agricultores y ganaderos afirman que provocan daños “frecuentes” en sus terrenos.

Velasco relaciona la aparición de estos cerdos salvajes en algunos núcleos de población con la escasez de lluvias registrada meses atrás. “El tiempo ha hecho que los animales tuvieran menos comida en el campo y entonces han bajado a buscarla”. En Álava se calcula que unos 3.000 ejemplares fueron abatidos durante el pasado ejercicio.

Fuente: elcorreo.com

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