Manifestación por la caza

Es difícil entender los complejos de los españoles. Trece años después de que el PSOE de Zapatero impulsara el Proyecto Gran Simio (para «dar derechos humanos a los grandes monos»), The New York Times se plantea si otros primates deberían ser tratados como personas. En efecto, como diría Ruiz Quintano, también somos pioneros del último grito socialdemócrata. Y verán lo poco que tardamos en resucitar el debate en España.

Transversal, como otros palabros del lugarcomunismo político (también transversal), se ha convertido en un halago. Un movimiento transversal es el que abarca diferentes capas de la sociedad y por supuesto, todos los espacios del espectro político. Pocas cosas hay tan trasversales como las protestas del ámbito rural. Cuando se manifiestan los agricultores, no solo lo hacen los propietarios (que casi nunca son terratenientes) sino también los empleados, los peones, los proveedores, las señoras que envasan… Porque el campo es una forma de vida. La incertidumbre con la que el agricultor mira al cielo despejado cuando falta la lluvia es lo más parecido a lo que siente el hombre ante la muerte. Ese no sabemos nada o el no somos nadie de los velorios. La impotencia, la humildad que a menudo olvidamos en las ciudades.

El próximo domingo 15 de abril cientos de miles de cazadores (hay más que ciclistas) saldrán a la calle en Madrid y en el resto de capitales de provincia para defender la caza frente a los ataques del animalismo, movimiento que como otros, se ha convertido en identitario. Se sumarán casi todos los partidos políticos. Incluido Ciudadanos que ya empieza a comprender que España es bastante más que Madrid o Barcelona.

Los argumentos para defender la caza son de sobra conocidos. El millón de federados, las riqueza que genera la actividad cinegética (y por lo tanto uno de los pocos frenos al éxodo rural), el lince o las águilas imperiales (por decir algunas de las especies protegidas que se han revitalizado gracias al compromiso de los propietarios de fincas)… Por no referirnos a que gracias a la caza (concretamente a la cabra que ha matado Eric Trump ), hasta el presidente de EEUU se ha enterado de que Teruel existe. Como también sabía Bush padre de la existencia de Albacete, en donde cazaba perdices totalmente naturales.

El domingo, la manifestación por la caza será bastante más transversal que cualquier concentración animalista. Solo faltará algún mono. Todo se andará.

Fuente: elmundo.es

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