Caza y Parques Nacionales, de enemigos ancestrales a aliados de futuro

Fuente: ElDíaDigital.es – 08/06/2012

La crisis económica ha hecho que el Ministerio licite aprovechamientos cinegéticos en Parques Nacionales, una medida que el sector considera un oportunidad para el medio rural que los rodea.

La caza es una actividad tan ligada al hombre como su propia existencia y de cuyos beneficios para el medio rural y su economía hemos hablado en varias ocasiones en esta sección, sin embargo en estas líneas queremos analizar la oportunidad que supone esta práctica para la conservación del medio natural en zonas especialmente ideadas para ello como son los Parques Nacionales. Dos conceptos que hasta hace poco tiempo eran antagónicos, enemigos ancestrales que la crisis económica ha unido convirtiéndolos en posibles aliados de futuro. Una sinergia de la que podrían resultar beneficiados los territorios rurales que rodean a estas zonas.
  
Este camino se abría recientemente cuando el Ministerio de Medio Ambiente autorizaba dos licitaciones públicas para hacer monterías y recechos (dos modalidades de caza mayor) en fincas situadas en Toledo y Jaén, ambas pertenecientes a dicho organismo autónomo. Una medida que no ha estado exenta de controversia y que abre la posibilidad a una nueva fuente de ingresos en un momento en el que todas las instituciones públicas deben ahorrar costes al tiempo que buscan nuevas formas de financiación, y en este sentido, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales no resulta una excepción.
  
No en vano el presupuesto de este año de este organismo se ha visto reducido, según cifras oficiales, en casi un 30 por ciento con respecto al ejercicio anterior alcanzando los 66,9 millones de euros.
  
Es aquí donde las medidas autorizadas por el Ministerio cobran su sentido ya que en la licitación que atañe a nuestra comunidad autónoma tenía como objeto la realización de monterías o recechos, dos modalidades de caza mayor,  para la próxima temporada de caza, es decir la 2012/2013 en los cotos de Quinto de Mora situados en la localidad toledana de Los Yébenes y por cuyo aprovechamiento se espera ingresar un total de 90.000 euros.
  
En la misma línea se licitaba el aprovechamiento de Cotos de Lugar Nuevo y Selladores Contadero en la provincia de Jaén de la que se esperaba obtener unos 77.000 euros.

Una medida no exenta de polémica
Pero no todo lo que reluce es oro, ya que poco después de conocerse estas medidas las reacciones en los sectores ecologistas no se hicieron esperar y la polvareda que levantaron llevaron al Ministerio de Medio Ambiente a, si bien no retroceder en la decisión tomada, sí anunciar la intención de no volver a sacar a licitación actividades cinegéticas dentro de los Parque Nacionales.
  
Explicaron que la caza en estas ubicaciones está totalmente prohibida por la ley y así seguirá en el futuro que lo realizado en estos dos casos concretos es algo totalmente diferente pues lo que se ha autorizado es  la práctica de unas determinadas modalidades en fincas propiedad del Organismo Autónomo de Parques Nacionales.
  
Explicaron desde el Ministerio que la caza, como actividad en sí misma, se venía realizando desde hace tiempo aunque la diferencia es quién lo realiza.
  
Y es que uno de los métodos para controlar las poblaciones de las especies que habitan en estos ecosistemas protegidos era la caza selectiva. Una acción que era llevada a cabo por los propios guardas de los Parques Nacionales y que ahora, con estas licitaciones, se realizará por cazadores.
  
Un control de poblaciones que se centraba sobre todo en las especies de ciervos, corzos y jabalíes que son precisamente las presas perseguidas en los recechos y monterías de la caza mayor.
  
De momento el Ministerio se ha comprometido a no utilizar esta vía que permitiría la caza dentro de unos parques nacionales pero de forma controlada. Sin embargo para el sector cinegético se abre una puerta a la esperanza para que  en un futuro, y tras comprobar el próximo año los resultados de estas experiencias que se podrían calificar como ‘piloto’, se utilice esta modalidad que además de ahorrar un dinero a las arcas públicas y dedicar los efectivos del Parque a otras tareas más útiles, representaría un ingreso extra para contribuir a la conservación.

Beneficio también para el entorno
Existe otro beneficio económico,  esta vez no tanto para el propio parque sino también para los territorios que lo rodean ya que el sector cinegético es un importante motor de desarrollo rural que contribuye a la creación de empleos tanto directos como indirectos. Y es precisamente en éstos en los que más podría influir, la apertura de estas modalidades de caza a los territorios donde está actualmente vedada, ya que los cazadores, aficionados y las familias que les suelen acompañar generarían durante los días de recechos o monterías unos importantes gastos, sobre todo en el sector hostelero además de contribuir en gran medida al fomento del turismo cinegético y de naturaleza.
 
Por ello algunas organizaciones que no son puramente cinegéticas como ATICA que trabaja por el aprovechamiento de los recursos naturales, llevan tiempo solicitando a los distintos responsables políticos que pongan fin a unas medidas que consideran injustas dado que se está desaprovechando una gran oportunidad para asentar población en unos territorios amenazados por el éxodo de sus habitantes al tener pocas oportunidades  de futuro.
  
Es importante recordar que la caza, como sector económico, tiene una importancia vital en Castilla-La Mancha ya que según los últimos datos oficiales mueve un negocio de más de 600 millones de euros en la región y emplea a más de 6.500 personas.
  
Castilla-La Mancha es considerado un ‘paraíso’ para los amantes del deporte cinegético ya que tiene dedicada a esta modalidad deportiva más de 7 millones de hectáreas y es rica en algunas de las especies más perseguidas por los cazadores tanto en la modalidad de caza menor en la que la perdiz roja es la presa más codiciada, como en caza mayor donde los ciervos y jabalíes hacen las delicias de los miles de cazadores que nos visitan cada año.

Según los ecologistas: “Un grave paso atrás en la gestión”
Esta medida ha tenido detractores que se han personalizado en los grupos ecologistas quienes consideran que permitir la caza en estas fincas públicas gestionadas por el Organismo de Parques Nacionales tendrá más consecuencias negativas que positivas pues creen que es “un grave paso atrás que causará serios impactos ambientales”.
  
Permitir la caza en terrenos “en los que desde hace más de 10 años se está invirtiendo mucho en una gestión enfocada a la recuperación ambiental y a la protección de algunas de las especies de fauna silvestre más amenazadas, como el lince ibérico y el águila imperial (…), es un lamentable error que además no se justifica por el control de las poblaciones de cérvidos”.
  
Dichas poblaciones “no se controlan adecuadamente mediante monterías o ganchos, en las que se cazan sobre todo machos para trofeo”, sino con la caza selectiva y el trampeo en vivo.

Alegaciones. Una reivindicación histórica por parte de la Real Federación Española de Caza
Varias asociaciones de cazadores y gestores del medio han reclamado que se permita la caza dentro de los Parques Nacionales esgrimiendo razones tanto medioambientales como económicas. Algunas de estas razones se plasman en las alegaciones que la Real Federación Española de Caza realizó a la prohibición de cazar. En ellas se habla en primer lugar en la contradicción existente en la propia normativa pues en algunos casos hablan de una prohibición de hecho y en otras de derecho.
  
Pero al margen de cuestiones legales y burocráticas la Federación argumenta la apertura de los Parques a la práctica cinegética en que ésta podría ayudar en algunos de los fundamentos en los que se basan estos territorios como la conservación de los sistemas naturales ya que el exceso de especies cinegéticas perjudica gravemente el medio en el que habitan (enfermedades y destrucción de la flora, fundamentalmente). La caza actúa así como imprescindible control de las poblaciones de estas especies.
  
Según la Federación la prohibición de la caza en los Parques Nacionales se ha demostrado, más que inviable, claramente perjudicial para los fines del Parque, hasta el punto de que en estos espacios la Administración se ha visto obligada a seguir cazando, bien, en algunos casos, mediante ineficaces capturas en vivo, bien autorizando la caza en todos aquellos acotados que se hallan incluidos en el interior de los Parques Nacionales. Son ejemplos típicos los Parques Nacionales de Cabañeros y Monfragüe, en los que la caza se viene practicando desde hace más de veinte años sin que los objetivos de estos Parques hayan sido afectados negativamente.
  
Por ello, la caza en estos espacios naturales protegidos se viene practicando y se seguirá practicando, si bien por los guardas o agentes forestales de medio ambiente, o personal contratado por la Administración (por ejemplo Parque Nacional de Sierra Nevada). Esa misma caza, es decir, ese mismo control de poblaciones se puede y debe llevar a efecto, y con mejores resultados, por los cazadores. Además, de esta forma la caza no solo se llevaría a efecto sin coste alguno para las Administraciones públicas, sino que daría lugar a los correspondientes ingresos por el pago, por parte de los cazadores, de permisos y autorizaciones, matrículas y gestión de acotados, etc.
  
Recuerdan que en época de grave crisis, no es despreciable la importancia de la caza como motor de la actividad económica y de creación de puestos de trabajo en las zonas rurales.

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