La capacidad de impacto y penetración de las flechas de caza mayor. Por Javier Sintes

En la caza con arco, cuanta mayor sea la potencia empleada tanto mejor, pero… ÚNICAMENTE SI SE PUEDE CONTROLAR PERFECTAMENTE. (Foto 197)

Es decir, que cada cual se atendrá a usar la potencia que pueda dominar teniendo en cuenta que para la caza mayor de ejemplares que no sean muy grandes, al estilo de los corzos o los impalas, debería emplear un arco capaz de propulsar las flechas con un mínimo de 50 libras de empuje.

Con respecto a las especies cinegéticas, al estilo de los ciervos, los jabalíes, los facos, los nialas o los órix, con usar arcos de 65 libras, ya es suficiente, pero si ya se deseasen especies de gran tamaño, al estilo de los alces, los wapitís, los elands o los kudus, lo ético es controlar 75 libras, y si ya se opta por intentar búfalos africanos, bisontes americanos, o caza peligrosa al estilo de los osos, los pumas, los leones o los leopardos, las flechas deberán ser impulsadas con un mínimo de 80 libras, lo cual nos conlleva a matizar que para intentar el elefante, el rinoceronte o el hipopótamo, lo suyo es dominar absolutamente los arcos de 90 o más potentísimas libras, pero eso, os lo adelanto, solo es viable a una pequeñísima minoría siendo ejemplo de ello la insigne y admirable Teressa Groenewald-Hagerman, que fue la primera cazadora que logró abatir un elefante, con su potentísimo arco, y con una única flecha de 1.100 grains de peso. (Foto 198)

Mas, pero sin embargo, también es un hecho, que una flecha de caza mayor impulsada con un excelente arco de poleas que brinde unas muy controlables 45 libras, puede ser perfectamente eficiente con ejemplares de tamaño medio, al estilo de las cabras monteses, o con algunas de considerable peso como puedan ser los ñúes, pero ÚNICAMENTE, si quien emplee esa potencia tiene la absoluta certeza de que va a colapsar ambos pulmones sin que haya posibilidad alguna de que la punta se tope con un hueso mayor, lo cual exigirá que el ejemplar esté perfectamente de lado con respecto a quien lo cace y que la flecha esté debidamente apuntada a la punto letal elegido. O sea, que esa alternativa siempre estaría sujeta a la ética de quien se atreviese a llevarla a cabo y solo se podría efectuar, si la especie intentada fuese de las que se califican, entre las y los que cazan con arco, como ‘blandas’ al permitir, su piel y la densidad de su cuerpo, que las flechas los traspasen fácilmente. En cambio, con las especies ‘duras’, al estilo de los grandes jabalíes con sus escudados flancos, o se emplean arcos de 65 libras en adelante, o se estará incurriendo en una total falta de ética cazadora pues las posibilidades de malherir piezas y no cobrarlas aumentarán muchísimo, y explicado todo esto, toca ahora matizar que para saber si domináis la potencia de vuestro arco, la mejor opción es tensarlo hasta vuestro punto de anclaje, mientras que se está de pie y apuntando la flecha hacia abajo, apertura esa, que nos acontecería en un plataforma elevada en un árbol, si tuviésemos la oportunidad de abatir un ejemplar que estuviese a muy escasa distancia de su base. (Fotos 199, 200, 201 y 202)

Por eso, elegir un arco que sea realmente eficaz, y preconcebir, también, la resistencia que opondrá el animal ante el impacto, pues dicha penetración será mayor si el éste está tumbado, en cuyo caso se lograría la máxima transmisión de la energía de la flecha, o menor, si está sobre sus cuatro patas, pues entonces, su cuerpo no ofrecerá la misma oposición.

Por todo ello, deberíais deducir cuanta penetración podríais lograr al usar vuestro arco, y para saberlo, lo más útil es crear un bastidor desmontable con 4 perfiles de madera: de 5 x 5 cm de lado y 50 cm de longitud, que tengan, en uno de sus lados, 9 estrechas acanaladuras, de 4 mm de anchura y 6 de fondo, en las que insertaríais 9 tablex de 4 mm de espesor.

Una vez preparada esa diana, –que diluirá cada impacto al no ser estática imitando así el cuerpo de un animal que no estuviese tumbado-, os pondríais a la máxima distancia de tiro que controléis, sin rebasar los 30 metros, y la enviarías una flecha con el tipo de punta de caza mayor que hayáis elegido, tras lo cual, contando el número de tablex que hayan sido atravesados, podríais comprobar, muy aproximadamente, si la capacidad de propulsión de vuestro arco es afín a la potencia que ofrece, y como ejemplos genéricos, si el arco ‘dice’ que propulsa las flechas con 50 libras de potencia, lo suyo es que las puntas hayan quedado entre la tabla quinta y la sexta; si ‘dijese’ que las impele con 60 libras, las puntas deberían quedar entre la sexta y la séptima, y si el arco fuese de 80 libras, como el de la foto, podéis comprobar que la punta afloró de la octava tabla. (Foto 203)

Explicado esto, también se ha de matizar que no se puede ir de caza mayor con flechas ligeras. Aún a costa de mermar muy escasamente su velocidad de vuelo y la rasante del arco, siempre usaréis las que tengan el mayor índice de rigidez que ofrezca la respectiva tabla de selección de astiles con respecto a la potencia de vuestro arco, y si es necesario, para aumentar la capacidad de penetración de las flechas, se pueden lastrar, a base de introducir en su interior y por el orificio donde se inserta el culatín, una ajustada tira de hilo de desbrozar, -pues es de grueso y pesado plástico-, pudiéndose, como ejemplo, convertir una flecha de 900 grains en una que pese 1.000 grains, opción típica, si por ejemplo se tiene un arco de 85 libras, y se desea cazar un gran búfalo cafre. (Fotos 204 y 205)

Así pues, entrenar y entrenar, para poder controlar la mayor potencia posible, y a la hora de adquirir vuestro arco, asesoraos al máximo, elegir una acreditada tienda del ramo, y no sobrepasar lo que os pueda brindar según sea lo que podáis hacer con él.

Un artículo de Javier Sintes Pelaz

 

PIES DE FOTO

Foto 198.- A base duro entrenamiento, Teressa logró dominar su arco de 90 libras.

Fotos 199, 200, 201 y 202.- Con arcos de poleas que ronden las 50 libras de potencia, también se pueden abatir ciertas especies, pero únicamente, si se es ético y consciente de sus límites, y para saber si se controla su potencia, tensarlos dirigiendo la punta hacia abajo.

Foto 203.- La capacidad de penetración de una flecha se puede calcular matemáticamente, pero para tener una idea muy aproximada, la prueba de las planchas de tablex es muy adecuada.

Fotos 204 y 205.- El lastrado de las flechas aumenta su eficiencia y es muy conveniente, cuando se trata de abatir grandes ejemplares.

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