Mitsubishi Montero 3,2 DI-D 5p Motion… Soy Montero

Su excepcional comportamiento fuera del asfalto le convierte en un vehículo ideal para montear, sin concesiones ni grandes lujos de los todocaminos más cosmopolitas. 

 

Por Javier Fuentes.

 

Desde que surgió el primer Montero en 1982 hemos llegado a la cuarta evolución del modelo, confiriendo a esta última un cambio más estético que funcional, pero sin perder ninguna de sus aptitudes off-road, lo que, al contrario que la mayoría de los todocaminos, no es un coche de lujo con apariencia de todoterreno, aunque, según muestro criterio, debe recomendarse como un vehículo para uso sesenta por ciento campo y, el resto, carretera.  

 

Su conducción sobre asfalto es muy diferente a la de otros vehículos probados. Su envergadura, sensaciones y prestaciones nos van dando medidas a las que nos familiarizamos con rapidez. Es un coche seguro y potente equiparable a otros modelos asiáticos, como el Land Cruiser de Toyota o el Pathfinder de Nissan, aunque una buena comparativa debería incluir también un Discovery 4 y un Grand Cherokee. 

 

El conocido motor DI-D es el único disponible para todos los Montero, diésel de 3,2 litros y cuatro cilindros, que proporciona 200CV; sin embargo, se pueden elegir los acabados Motion o Spirit para las diferentes cajas de 3 o 5 puertas. El utilizado para la prueba exclusiva de Caza y Safaris es el alto de gama de la marca, con cambio automático sólo disponible para el Motion. 

 

Realizando los preparativos para nuestra salida al campo nos gusta sobremanera su habitabilidad interior, destacando la altura de techo y un suelo, totalmente plano en las butacas traseras, de tres plazas; es más, de forma rápida podemos desplegar dos asientos extra en una tercera fila. Cargados a tope, hemos de tener en cuenta el peso de casi 2,5 toneladas, aún así el comportamiento del chasis monocasco y la suspensión independiente es muy bueno, con una frenada muy contundente si realizamos una conducción tranquila, lo que ha permitido que el consumo no superara los diez litros cada cien kilómetros. 

 

Pero llegó el momento de sacarle el máximo partido a nuestro Montero: una pista rápida de tierra nos da la bienvenida a la finca, cambiamos a tracción integral, que es confirmada en el esquema luminoso dispuesto en el cuadro de instrumentación. La tierra esta húmeda y los neumáticos son mixtos, parece que el coche agradece la entrada al campo con bastante alegría; ahora nos espera una sucesión de cuestas y trialeras antes de llegar al cortijo. 

 

El sistema de tracción denominado Super Select 4WD II funciona en cuatro modos: total o trasera sin bloqueo de diferencial central que nos permite circular por asfalto sin forzar transmisiones, una tercera posición que de forma mecánica bloquea el diferencial, y para la cuarta y última posición de la palanca debemos detener el vehículo, la reductora engrana y mantiene el diferencial boqueado. Ahora, la máquina muestra todas sus armas frente a las irregularidades del terreno; pero, por si fuera poco, un pulsador en la consola central permite manipular de forma independiente los ejes delanteros o traseros desactivando ABS y frenando la rueda que ha perdido tracción, situación ideal para salir de un vadeo si una de las ruedas ha quedado suspendida en el aire. Sin duda, estamos ante un todoterreno clásico que, fiel a su nombre, está forjado para el campo, grande, pero ágil, robusto y que encontrará su verdadero hábitat lejos de la ciudad y del asfalto. 


MOTOR: 

DI-D diésel 4 cilindros

CILINDRADA: 

3.200 cc

POTENCIA MÁXIMA: 

200 CV 

VELOCIDAD MÁXIMA: 

180 km/h

CONSUMO MEDIO OFICIAL/ESTIMADO

8,5/11 litros

VOLUMEN MALETERO 2/3 filas asientos:

663/215 litros

COTA DE ENTRADA/SALIDA/VENTRAL:

34,5/24,5/22,5 grados

ALTURA SUELO: 

205 milímetros

ALTURA SUELO: 

700 milímetros

ALTURA SUELO: 

205 milímetros

PRECIO ORIENTATIVO:  

desde 36.000€/modelo probado 47.000€


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