Otra gilipollez de WWF España

Si la gilipollez fuera deporte olímpico, WWF España habría pasado directamente a semifinales, sin necesidad de competir en los tan temidos cuartos en los que se han cargado a las tres cuartas partes de los deportistas españoles (claro, que si tenemos en cuenta la depresión consecuencia de tener que vestir el dichoso uniforme, lo raro es que algunos hayan llegado a cuartos). Ahora resulta que WWF, después de la charranada de lo del Rey, también quieren mandar en el Ministerio de Arias Cañete, y le envían una cartita exigiendo que el lobo no se cace en los Picos de Europa.

 

¡Bieeeeeennnnn! Y digo yo, ¿por qué no se hace cargo WWF de pagar los seis millones de euros que nos han costado en indemnizaciones a todos los españoles, las hazañitas de los lobos? Dice el irresponsable de turno que no hay un censo real de los lobos que hay en nuestro país desde hace veinticuatro años. No seré yo el que le lleve la contraria, pero lo que sí le puedo asegurar a este Séneca es que en todo ese tiempo no se pagaron en España mil millones de pesetas por los daños ocasionados por los lobos, y este año, sí. En consecuencia –y a las pruebas económicas me remito–, la población ha crecido exponencialmente, y hay que controlar que no sólo no sigan haciendo daño, sino que no nos cuesten dinero, salvo que –insisto- sea WWF la que pague las indemnizaciones puntualmente. Entonces yo mismo les crío una parejita en mi corral, con menú a la carta: un día choto, otro cordero, al siguiente un asturcón, y los fines de semana un bisonte de esos que nos ha costado también un huevo reponer en el territorio patrio. No quiero dejar de recordar que en este querido país que se llama España, donde estos indecentes tienen sede a base de subvenciones y dinero de los contribuyentes, se están haciendo recortes en educación, en sanidad y en sueldos de todos, mientras que unos tarados que dicen trabajar en beneficio del planeta dicen lo siguiente:

Esta organización también opina que debe crearse «con urgencia» un grupo de trabajo con representantes de administraciones, ONG, sindicatos agrarios y expertos para unificar y mejorar los sistemas de compensaciones, desarrollar nuevos mecanismos de prevención para minimizar daños a la ganadería y tratar los problemas de la ganadería extensiva.

¡Al loro! Como no tenemos bastantes ecolobrones, adedos, asesores y asesorados viviendo del cuento, estos impresentables proponen la creación de otros pocos puestos a cargo del lobo para seguir chupando del bote, mientras disparan con la pólvora del Rey que han echado de sus filas. Desde luego, y salvo que se esté persiguiendo la medalla olímpica, no se puede ser más impresentable. 
El problema de nuestro país es que estos dislates no cuestan dinero, y que encima los sucesivos gobiernos siguen amparando -con dinero de todos- que estos personajes sigan percibiendo sueldos.

Nuestro ministro Arias Cañete es un tío con toda la barba, experto conocedor de los verdaderos problemas de la Agricultura y del Medio Ambiente, que no debería entrar al trapo de estos trasnochados, y sin miedo a más consecuencias que las que puede provocar la responsabilidad de tomar una decisión acertada, como sería proponer que los daños ocasionados por el lobo sean pagados con cargo a las subvenciones y exenciones que WWF tenga en nuestro país, en tanto en cuanto no se ponga en marcha con carácter de urgencia un plan de caza controlada, que aporte ingresos al erario público en lugar de ocasionar pérdidas y que mantenga las poblaciones en unos niveles que no ocasionen daños a los que honradamente intentan sacar adelante unas empresas con las que dan de comer -todavía- a unos pocos de españoles.  Mientras que otros siguen tratando de medrar y sacar sueldos de las tan deterioradas arcas públicas a cargo –lo mismo da– del lobo que de Caperucita. ¡Ya está bien! Mientras unos roban supermercados, otros quieren seguir robando en la Administración, y mientras tanto, una serie interminable de honrados españoles esperando la publicación en el B.O.E. del decreto con el listado de mandados a la mierda, por orden ministerial, por caraduras, chorizos, mangantes y sindicalistas con cargo al erario público. Y terminadas las mil páginas con los nombres de los mandados y en negrita. Que cada palo aguante su vela, ¡que quede claro! ¿Queréis peces? ¡Mojaros el culo!.

Que esta caterva de paniaguados sigan teniendo la poquísima vergüenza de poner sus intereses personales por encima de los de ciudadanos españoles honrados, que siguen manteniendo empresas abiertas y pagando sueldos con la espantosa situación que estamos atravesando, creo que es para que alguien con la debida autoridad les contestara: «Mire usted, si tienen que desaparecer cien especies de lobo en España, a cambio de que un español honrado, mantenga abiertas las puertas de su empresa y dando trabajo, que le den a su lobo por donde amargan los pepinos. A pesar de que se pueden mantener las empresas y el lobo en un equilibrio racional, sin seguir fabricando sueldos vitalicios parta caraduras e irresponsables como ustedes. Y así se hará».

Si alguno tenéis el Twiter de Arias Cañete, le reenviáis este artículo que también tiene el hombre derecho a leer cosas sensatas. Mientras tanto, ¡Viva El Rey, y la caza del lobo!

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