Daiana Groza… en La Senda de Diana

 

senda diana

Daiana Groza, nuestra protagonista del mes de febrero del calendario En la Senda de Diana 2015, es una joven cazadora, de Arganda del Rey (Madrid), de tan solo 19 años, natural de Rumania, que lleva en el mundo de la caza desde hace tres años, cuando conoció a su expareja con la que guarda una magnífica relación de amistad y al que siempre le agradecerá que la llevara con él de caza, le enseñase y le explicase lo qué es y significa la actividad cinegética. Aunque ella, ya desde muy chiquitita, ha pateado el campo de la mano de su padre y de su abuelo, siendo éste su lugar preferido siempre, donde mejor se ha sentido y se siente. Al descubrir la caza lo vive con más intensidad, sabiendo del disfrute de cada lance, tanto de los propios como de los compañeros.

Actualmente es la representante de la comunidad de Madrid de la Asociación Jóvenes por la Caza y nos comenta que «es un honor luchar y defender a los jóvenes cazadores y apoyar a la igualdad de sexos en este mundillo, porque en mi opinión las mujeres, traemos un aire fresco y somos igual de capaces a cualquier cosa que se nos ponga por delante».

Estudiaba medicina, pero también le llamaba mucho la atención la seguridad desde que he sido pequeña y le gustaría en un futuro combinarlo con algo relacionado con la naturaleza y estudiar para forestal o guarda de campo. Trabaja los fines de semana en un bar, y sus aficiones, además de la caza, son los deportes, la música, leer, viajar, la familia y los amigos.

Daiana (Madrid)

-¿Cómo entraste en el mundo de la caza?

Conocí a un amigo que me contó que le gustaba la caza. Yo nunca había ido, pero tenía curiosidad ya que mi tío también es cazador, siempre lo he respetado aunque no lo conociera y un día le pedí que me dejara acompañarle, nos pateamos los cerros y yo iba detrás suya corriendo detrás de las perdices y admirando el paisaje, y sobre todo el magnífico trabajo de los perros, esas posturas, esos gestos que nos hacían llamando nuestra atención para que supiéramos que ahí estaba la pieza que tanto habíamos buscado… ese lance y el cobro de la pieza, todo eso despertó en mi muchas sensaciones y emociones, difíciles de explicar, ya que al igual que cuando abatíamos una pieza, nuestra alegría se disparaba, al no hacerlo, seguíamos con más ganas, entre risas y algún que otro gruñido.

-¿Quién fue tu maestro o maestra?

Pedro Luis, junto con su padre y su abuelo, tres generaciones que me enseñan, cada día que salimos, las pequeñas cosas del campo, me cuentan anécdotas, las querencias de los animales, algunos trucos y, sobre todo, el respeto por la seguridad.

-¿Qué sientes cuando cazas?

No hay manera de explicar bien con palabras lo que un cazador siente cuando sale al monte, es un cúmulo de sensaciones que se viven, desde el momento que te levantas y vas al bar con los compañeros a tomar café, hasta que llegas a casa con la percha. Cuando yo salgo a cazar lo que más siento es libertad, sale un instinto de supervivencia que todos tenemos dentro.

-Modalidad preferida o que hayas practicado…

Solo he cazado la menor, aunque he visto varias modalidades de trampeo o la cetrería y me gustan muchísimo, también, la mayor, aunque no he tenido la ocasión, pero espero en un futuro poder llegar a practicarla.

-¿Concursos y campeonatos?

No he participado en ninguno, aunque he de decir que mis primeras piezas fueron unos pichones en la tirada anual de la sociedad de cazadores de mi pueblo.

-¿Cuál es tu manera de entender la caza?

Mi forma de entender la caza es una forma de vida, un cazador lo es de lunes a domingo, todos los días del año, cuidamos a los animales y, sobre todo, a nuestros perros como si fueran parte de nosotros, de nuestra familia. Salimos al campo a ver cómo van las siembras, a ver si los animales crían bien o si tienen agua y comida en los bebederos para ir a rellenarlos.

-Aceptación por parte de los compañeros.

Mis amigos al principio no lo entendían mucho, pero siempre me han apoyado al igual que la familia, mi padre siempre me dice que quiere venir conmigo para verme y enseñarle todo lo que sé, y mi madre sacó tiempo de donde pudo para acompañarme el día que me saqué el permiso de armas y tranquilizarme.

-¿Perteneces a alguna peña o cuadrilla? ¿Cuál?

Formo parte de la Asociación Nacional Jóvenes por la caza, y en Madrid tenemos un grupo de cazadores que, aunque cada uno sea de una zona, hacemos proyectos en defensa de la caza y de los jóvenes

-¿En qué lugares sueles cazar?

Cazo en el coto del sur-este de Madrid, en la Sociedad de cazadores Virgen de La Soledad, la más antigua de la comunidad de Madrid.

-¿Qué le dirías a los anticaza?

Que no juzguen algo que no conocen, que es muy fácil llamar a alguien asesino desde el desconocimiento, pero lo que no saben es todo lo que hace en realidad un cazador por la naturaleza, que no deberían meternos a todos en un mismo saco por gente a la que ni si quiera nosotros mismos consideramos cazadores por ciertos actos, y que si, a pesar de todo, eso siguen sin compartir nuestro pensamiento al menos que nos respeten y no impongan su mentalidad urbanita a base de insultos y protestas sin argumentos

-¿Qué les dirías a otras mujeres que se muestren interesadas y aún no se decidan?

Que no se lo piensen, que vayan a acompañar un solo día y vivan esas emociones en su propia piel, que las mujeres tenemos un aire fresco y que al igual que todo la caza debe evolucionar igual que hacemos nosotros o los animales y que las mujeres también tenemos mucho que decir en el ámbito cinegético

-¿Qué te aporta la caza?

Vitalidad, fuerza, libertad y sobre todo mucha felicidad, casi todos los mejores momentos de mi vida los he vivido en la naturaleza y lo mejor de todo es que nunca dejas de aprender cosas, y los valores que te aportan la caza y los que te rodean.

-Alguna anécdota o vivencia que quieras contar.

Tengo muchos buenos recuerdos y anécdotas de la caza, al fin y al cabo cada vez que salimos al campo siempre es diferente, no hay un lance igual que otro.

Por Ángeles Marcos Alonso

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