
Caza, vigilancia y responsabilidad: el papel esencial de los Guardas Rurales de Caza frente a la Peste Porcina Africana

Por Víctor Villalobos
Teléfono: + 34 657 667 133 / Correo electrónico: guardarural-ftsp@usoandalucia.net
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Una imagen que debe hacernos reflexionar
El vídeo que acompaña este reportaje muestra una escena nocturna que puede parecer, a primera vista, una simple imagen de la naturaleza: un jabalí junto a una zona de paso, interactuando con restos animales.
Pero detrás de estas imágenes existe una realidad mucho más profunda.
En un momento en el que la Peste Porcina Africana (PPA) constituye una amenaza sanitaria de enorme importancia para el sector porcino y para la propia actividad cinegética, cada observación en el campo puede adquirir un valor extraordinario.
La PPA no afecta a las personas, pero sí a los suidos domésticos y silvestres y puede provocar consecuencias económicas y sanitarias muy graves.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación mantiene actualmente programas específicos de vigilancia, prevención y control frente a esta enfermedad.
Y aquí aparece una realidad que durante demasiado tiempo no se ha explicado suficientemente: la caza no es únicamente una actividad recreativa. También puede ser una herramienta de gestión, prevención, vigilancia y protección del medio rural.
El cazador como parte de la solución
El cazador que conoce el territorio observa el monte de una manera diferente.
Conoce las querencias, los pasos, los puntos de agua, las zonas de alimentación y los lugares donde habitualmente se concentra el jabalí.
Esa presencia continuada en el medio convierte al colectivo cinegético en un elemento fundamental para detectar situaciones anómalas.
Un animal encontrado muerto, un comportamiento extraño, una concentración inusual de ejemplares o cualquier indicio que pueda resultar relevante debe ser comunicado siguiendo los protocolos establecidos por las autoridades competentes.
La vigilancia sanitaria comienza muchas veces con algo tan sencillo como mirar, reconocer y comunicar.
El propio MAPA considera fundamental la vigilancia sanitaria y la comunicación inmediata a los Servicios Veterinarios Oficiales ante signos compatibles o hallazgos sospechosos.
Guardas Rurales de Caza: ojos permanentes en el territorio
En este escenario, el Guarda Rural de Caza adquiere una importancia extraordinaria.
Su trabajo diario le permite estar presente allí donde muchas veces no llegan otros mecanismos de vigilancia.
No se trata solamente de custodiar un coto o prevenir el furtivismo.
El Guarda Rural de Caza puede contribuir a:
Detectar animales muertos o enfermos.
Identificar concentraciones anómalas de jabalíes.
Informar de incidencias sanitarias.
Vigilar posibles interacciones entre fauna silvestre y ganado.
Colaborar en el control de poblaciones.
Prevenir prácticas que puedan favorecer la propagación de enfermedades.
Informar y concienciar a cazadores y usuarios del medio rural.
Facilitar información a los titulares de los terrenos y a las autoridades competentes.
La propia Junta de Andalucía ha señalado expresamente la importancia de potenciar el papel de los Guardas Rurales en las tareas de detección temprana y transmisión de información en los espacios donde desarrollan su actividad.
Esto demuestra que el Guarda Rural de Caza no debe ser visto únicamente como una figura vinculada a la vigilancia cinegética.
Es también un profesional de proximidad en el territorio.
La gestión del jabalí no es matar por matar
Hablar de control de poblaciones de jabalíes exige responsabilidad.
La gestión cinegética no puede plantearse desde posiciones simplistas.
Ni el jabalí es el enemigo, ni la caza puede entenderse como una persecución indiscriminada de fauna.
El objetivo debe ser mantener unas poblaciones compatibles con la capacidad del territorio y reducir los riesgos que una elevada densidad puede generar sobre el ecosistema, la agricultura, la ganadería, la seguridad vial y la sanidad animal.
Andalucía ha reconocido precisamente esta necesidad. La resolución vigente para la temporada 2026-2027 establece medidas extraordinarias para controlar las poblaciones de jabalí y cerdo asilvestrado ante los daños y riesgos sanitarios, ambientales y de seguridad vial asociados.
Por tanto, una caza bien gestionada forma parte de la solución.
El vínculo entre el monte y el sector porcino
Existe otro colectivo que debe formar parte de esta conversación: los ganaderos y profesionales del sector porcino.
La PPA demuestra que la frontera entre el mundo cinegético y el ganadero no puede entenderse como una separación absoluta.
El jabalí y el cerdo doméstico pertenecen al mismo grupo de especies susceptibles a la enfermedad. Por eso resulta fundamental reducir las posibilidades de contacto y mantener unas estrictas medidas de bioseguridad.
El MAPA dispone específicamente de guías de bioseguridad para explotaciones porcinas intensivas y extensivas destinadas a prevenir el contacto entre jabalíes y ganado.
La protección del sector porcino también pasa, por tanto, por una adecuada gestión de la fauna silvestre.
Una responsabilidad compartida
Cazadores, Guardas Rurales de Caza, titulares de cotos, ganaderos, veterinarios, agentes de la autoridad y administraciones tienen un objetivo común: proteger nuestro campo.
No puede existir una estrategia eficaz contra una amenaza sanitaria de estas características si cada colectivo trabaja por separado.
El cazador debe actuar con responsabilidad.
El Guarda Rural debe observar, prevenir e informar.
Gestionar correctamente el territorio corresponde al titular cinegético.
El ganadero debe extremar la bioseguridad.
Y las administraciones deben proporcionar medios, formación, coordinación y protocolos claros.
El mensaje del vídeo
Por eso, aquella imagen del jabalí junto a los restos animales no debería quedarse simplemente en una curiosidad grabada durante la noche.
Debe servir para lanzar una pregunta:
¿Estamos realmente preparados para detectar y prevenir una amenaza como la Peste Porcina Africana?
La respuesta pasa necesariamente por incrementar la concienciación.
Porque cada persona que sale al campo puede convertirse en un primer observador.
Y cada Guarda Rural de Caza que conoce el terreno puede convertirse en un primer punto de alerta.
La prevención comienza mucho antes de que aparezca un foco.
La caza también es conservación, gestión y prevención
Durante años se ha reducido el debate sobre la caza a una cuestión exclusivamente deportiva o ideológica.
La realidad del campo es mucho más compleja.
Cuando se practica de manera legal, responsable y técnicamente planificada, la actividad cinegética puede contribuir a gestionar poblaciones, reducir daños, mejorar la vigilancia del territorio y colaborar en la prevención de problemas sanitarios.
En el caso de la PPA, el propio MAPA señala que la caza puede ser una herramienta fundamental para el control de poblaciones de jabalíes en determinadas circunstancias, siempre dentro de las autorizaciones y bajo la supervisión de la autoridad competente.
Por eso debemos cambiar la mirada.
El cazador responsable no es el problema. Es parte de la solución.
El Guarda Rural de Caza no es simplemente un vigilante del coto. Es un profesional que puede desempeñar un papel esencial en la protección del territorio.
Y el sector porcino no es un mundo separado del monte: su futuro también depende de que sepamos gestionar correctamente nuestra fauna silvestre.
Una última reflexión
El campo necesita menos enfrentamiento y más colaboración.
Necesita profesionales formados, cazadores responsables, ganaderos comprometidos y administraciones que escuchen a quienes conocen el territorio.
Porque frente a una amenaza como la Peste Porcina Africana, la prevención no entiende de ideologías.
Entiende de vigilancia, conocimiento, coordinación y responsabilidad.
Y en esa cadena de protección, desde el monte hasta la explotación ganadera, la figura del Guarda Rural de Caza y el cazador responsable tienen mucho que aportar.
Cuidar la caza es cuidar el campo.
Cuidar el campo es proteger nuestra ganadería.
Y proteger nuestra ganadería es responsabilidad de todos.
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Víctor Villalobos es presidente de la Asociación Hermandad de Guardas Rurales, director de seguridad, guarda rural de caza y técnico de seguridad y medio ambiente

«Frente a una amenaza como la Peste Porcina Africana, la prevención no entiende de ideologías. Entiende de vigilancia, conocimiento, coordinación y responsabilidad.
Y en esa cadena de protección, desde el monte hasta la explotación ganadera, la figura del Guarda Rural de Caza y del cazador responsable tienen mucho que aportar»




