Panorama montero

Emoción en la última e irrepetible montería de Encinar de San Martín (adelanto)

Encinar de San Martín
Las expectativas eran máximas, el Encinar de San Martín llevaba tres años sin montearse.

ADELANTO DE CRÓNICA

Encinar de San Martín

Había algo en el ambiente de la fría y despejada mañana de invierno, un algo mitad expectación, mitad melancolía o incluso tristeza.

Antonio Nieto hijo nos saludaba uno a uno antes de pasar al espectacular salón de caza del Encinar de San Martín.

Claro, entras en el salón de caza del Encinar de San Martín y ves esos ‘venadetes’ y se te caen los palos del sombrajo.

Salón plagado de magníficos trofeos y de buen gusto.

Fue el mismo Antonio quien comunicó antes del sorteo que era la última montería en Encinar de San Martín.

Después de muchísima inversión, de años y años sin cazar antes de dar la primera montería, concretamente 17, de haber conseguido la Caracola de Oro en cada una de las cuatro monterías allí celebradas… la familia Nieto ha dicho «¡basta!».

Gabriel Municio con Marco, Felipe y los hermanos Nieto poco antes de sortear, ya se sabía que era la última montería en Encinar de San Martín.

Hartos de tantos sinsabores por el mero hecho de gestionar una finca con venados ibéricos enormes, foco de atención de los amigos de lo ajeno, de los furtivos.

Tristeza por lo que acabo de contar.

Encinar de San Martín
Cada rincón está lleno de buen gusto.

Enorme expectación porque el Encinar de San Martín llevaba tres años sin montearse –la última fue aquella que quedará para los anales de la montería –de la caza–, ¡en la que se cobraron 50 venados medalla de oro!–, y aunque en esta ocasión el cupo de venados era más bajo, por otro lado, después de tanto tiempo la mancha estaba hasta arriba de cochinos.

¡50 venados medalla de oro en el ‘Encinar de San Martín’! Sí, ha leído bien

Melancolía al echar la vista atrás, sin embargo, por el mero hecho de ser la última montería en este coto, todos los que estábamos allí sabíamos que era un momento histórico para nuestra montería. ¡Escalofríos!

La montería

La propiedad organizó la cacería contando como capitanes de montería con los que siempre han sido sus asesores en materia cinegética, Marco Antonio Martín y Luis Felipe Romero, una garantía.

El cronista esta vez en la mano baja en una de las sueltas de las rehalas pero solo durante trecho cómodo, por aquello de los restos del cansancio provocado por el COVID.

No niego que estaba nervioso.

Montear el Encinar de San Martín no es nada sencillo.

Las reses se organizan en pelotas y son muy ariscas, por lo que es bastante complejo si la pelota le cumple al montero tirar el venado adecuado y, por otro lado, lo es poder romper esas pelotas.

Estamos hablando además de una extensión de mancha de prácticamente 800 hectáreas.

En cuanto barruntaron montería, algunos cochinos no dudaron en vaciarse de la mancha por el barbecho o la dehesa.

Eso lleva mucho trabajo a las rehalas, no solo romper los grandes grupos, antes hay que conseguir meterlos en la mancha.

Para cuando esto sucede los perros ya están exhaustos, por eso se montea con rehalas de mucha categoría.

Con todo, cuesta mucho hacer cumplir a la caza.

Y eso que ahora la densidad de cervuno es más baja, aun así, los ciervos barruntan cuando hay montería y se organizan en grandes grupos.

Por encima de mí, Felipe daba el tiempo justo a la montería, las rehalas iban cazando muy despacio.

Otra vez un estruendo estremecedor

Pude ver perfectamente esa estratagema de las pelotas de reses, incluso una pasó a escasos metros de mí y pude comprobar in situ lo dificilísimo que es jugar el lance en estas circunstancias, a pesar de llevar algunos venados formidables.

El estruendo que producen es estremecedor.

Los cochinos aprovechan la circunstancia para escapar de rositas. Pero es que había muchísimos.

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No cesaban los tiros y poco a poco se iban completando los cupos, aunque por eso de ser la última, Antonio permitió cierta flexibilidad.

Ver algunos de los grandes venados cobrados en el monte imponía, solo faltaba corroborar el resultado…

Encinar de San Martín
La montería había concluido, rehaleros y guías de recogida. Se mezclaban la alegría por haber participado en una montería enorme y la tristeza de saber que era la última. Aunque se marchaba con la satisfacción del deber cumplido.

La emoción

Los equipos trabajaban sin descanso, el plantel se exponía en un patio perfectamente situado, muy cerca del salón de caza donde el Catering Cristina hacía las delicias de los asistentes.

Con luz, ya estaban todas las reses en el patio, pero colocarlas adecuadamente y según calidad y especies, llevaba su tiempo.

Encinar de San Martín
Felipe y Marco con un venado corto, pero de un grosor increíble sobre todo en rosetas.

Encinar de San Martín

¡¡Qué venados, qué calidad!! No solo había oros, muchos, había venados de más de 200 puntos.

Cochinos llegaban sin cesar, con un buen número de navajeros, con varios medallables.

Además, 2 gamos y 4 muflones de calidad completaron el plantel.

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Se colocaron como corresponde, magníficamente presentados, 46 venados, 103 cochinos, con 24 navajeros, y la media docena de gamos y muflones. Un total de 155 piezas…

Entonces llegó la emoción.

Encinar de San Martín

Encinar de San Martín
La familia Nieto, gente buena.

Don Antonio Nieto se acercó a ver el último plantel de Encinar de San Martín, acompañado de su esposa, Sabi, y de sus hijos Carolina y Antonio.

Todos nos abrimos, a modo de media luna alrededor del plantel, para que pudiera disfrutar con tranquilidad del fruto de sus desvelos y de su familia.

Entonces, espontáneamente, mucho más fuerte que el estruendo de una pelota de reses rompiendo monte, surgió un aplauso ensordecedor.

Muy emocionada la familia Nieto, y casi puedo garantizar que todos los asistentes teníamos un nudo en la garganta mientras aplaudíamos.

No conozco mucho a los Nieto, pero se ve que según te miran, se portan o te dan la mano, que son gente de bien y sencilla…

Encinar de San Martín

Dejemos que cintas y calibres hablen y pongan puntuación a los trofeos, será entonces cuando hagamos la versión extendida de la crónica de esta montería irrepetible, la última en el Encinar de San Martín.

Crónica y fotografías: Adolfo Sanz Rueda

Los cochinos también aportaron calidad al plantel, 24 de los 103 cobrados fueron navajeros, con varios candidatos a medalla.

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