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CRÓNICA DE EL AHIJÓN
CINEGÉTICA GARRIDO
Continuaba Enrique Garrido su primer fin de semana montero en la mañana del pasado 11 de octubre, todavía con la resaca montera de la jornada anterior en Cantillana La Nueva con sus inseparables Monteros del Hito.

Récord de abates en El Ahijón en 2025-2026
A las ocho de la mañana estaban citados los monteros en el Camping Monfragüe, en Malpartida de Plasencia. La finca elegida era El Ahijón, que el año anterior había batido su récord particular de abates de la mano, también, de Cinegética Garrido.
Era, pues, el segundo año consecutivo en que esta finca se monteaba con dicha organización, por lo que se habían pulido aquellos pequeños flecos que pudieran haber quedado pendientes en la edición anterior.

Puntualidad
Con puntualidad, Enrique comenzó dando las últimas indicaciones antes del sorteo de posturas, insistiendo una vez más en la prudencia a la hora de ejecutar los lances, así como en la necesidad de guardar silencio y mantener el orden durante el cierre del cazadero.
El sorteo se prolongó algo más de lo habitual debido a algunos contratiempos con los monteros que, quizá por encontrarnos aún a comienzos de temporada, parecían andar un tanto fríos y olvidaban la importancia de agilizar la salida hacia el monte.
Sobre las once y cuarto quedaban montadas todas las armadas en esta finca, situada en la zona de pre-parque. Tras una breve comprobación de los permisos por parte de los agentes de la autoridad, se dio el visto bueno para soltar las rehalas.

Presagio de caza abundante
Antes de la suelta ya se escuchaban detonaciones esporádicas en distintos puntos de la finca, lo que presagiaba que la caza estaba inquieta, se movía y, sobre todo, era abundante. Tanto es así que el postor de la primera de las armadas había contabilizado ya 89 detonaciones justo antes de que se abrieran los portones de los perros.
Una vez iniciada la montería y formadas las distintas manos, no tardaron en producirse los primeros lances. Lo que allí se vivía era tal espectáculo que, por momentos, aquello se parecía más a una jornada de palomas o zorzales que a una montería.

Sin tiempo ni para respirar
A un servidor, que por sorteo fue a caer en la traviesa, apenas le daba tiempo a respirar, pendiente de las ladras que llegaban por uno y otro lado del puesto. Cumplían ciervas y varetos, respetando a las primeras por tratarse de los primeros compases de la temporada y disfrutando del tránsito de los segundos, que en numerosas ocasiones hicieron acelerar el pulso en un puesto de los más cerrados de cuantos habíamos transitado.
Ladras, disparos y emisoras que no paraban de cantar caza. Había que mandar callar a algunos para poder enterarse de las indicaciones de otros. Todo era un auténtico atropello de caza que nos mantuvo entretenidos hasta que, pasadas las dos de la tarde, el postor nos retiró, sin habernos dado un solo respiro.
Un venado quedaba marcado en mi postura; una cochina, en la siguiente; tres lances fallados en el puesto uno y otro más en el dos, y otros dos ciervos fallados en el cinco. Y es que mi armada, pese a haber vivido un auténtico bombardeo, no resultó nada fructífera en cuanto a resultados, a excepción del venado de mi puesto, al que le metí en el cuerpo una bala Whitetail de 165 grains, y poco más.

Un recital de caza en un día perfecto
Se falló mucho, pero también se abatió mucho. Había sido todo un recital de caza en un día perfecto: airecillo fresco, nubes que impedían que el sol calentara con demasiada fuerza y perros que despertaban del intenso letargo entre temporadas.
Mientras tanto, nos esperaba la comida, servida, como siempre, con todo lujo de detalles por el catering del amigo David, de La Montería, en Aliseda. Entretanto, la organización seguía dando el callo, sacando la caza del monte.
Aun así, se dio orden a los carniceros de comenzar a trabajar, sobre todo con las ciervas y los jabalíes pequeños, antes de completar el plantel, pues este se encontraba en un solar de cemento sin techar y el calor empezaba a apretar, como suele hacerlo al mediodía.

La inmensa mayoría de los monteros había disfrutado de algún lance
Finalmente, la inmensa mayoría de los monteros había disfrutado de algún lance, tenido caza cerca o decidido dejarla pasar. El plantel se fue conformando por tandas y, al término de la jornada, se cobraron 24 jabalíes, entre los que destacaba uno por encima de otros dos navajeretes que alegraron la mañana a sus afortunados cazadores.
En cuanto a los venados, fueron 43 los ejemplares cobrados, cuatro de ellos sobresalientes por encima del resto. A estos se sumó casi una docena de ciervas, un balance que permite hacerse una idea de la cantidad de machos que había en la finca y de los numerosos lances que los monteros pudieron disfrutar o dejaron pasar.
Una magnífica forma de comenzar la temporada en solitario para Cinegética Garrido.
Crónica y fotografías de Carlos Casilda Sánchez

GALERÍA FOTOGRÁFICA
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DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Cinegética Garrido
Fecha: 11 de octubre de 2026
Finca: El Ahijón / Finca abierta
Hectáreas monteadas: 800
Localidad: Malpartida de Plasencia, Cáceres
Puestos: 55 / Sin cupo / Rehalas: 14
Venados: 43 (4 buenos de montería)
Jabalíes: 24 (1 macho grande y 2 navajeros más)
Ciervas: 11
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