Chamocho y López Ojeda cazaron el ‘Barranco de los Chopos’

Fíjense bien, desde 1949, ¡sí, en 1949 fundó don Antonio Chamocho Moreno, Monterías Chamocho! Tras casi 70 años de andadura, y con muchas Caracolas en su zurrón, ahora es su hijo Luis Miguel Chamocho Estepa el encargado de mantener vivo su legado, de tal manera que para esta temporada 2017-2018 preparó un programa muy completo, que precisamente se cerraba con una de las monterías que fueron clásicas de Chamocho y que Luismi ha recuperado, Barranco de los Chopos. Contando esta vez con la colaboración de otra organización de renombre, López Ojeda Servicios Cinegéticos, ya con casi 20 años de singladura; aunque para ellos no finalizaba la temporada ese día.

Situada en el corazón de la sierra de Andújar, Barranco de los Chopos es una finca preciosa, quebrada, aunque la parte de la dehesa antes comentada es más suave, y además de los chopos que le dan nombre, hay zonas de pinos, otras amplias de encinas con chaparro, coscoja, madroño… hasta mejorana o romero, una rica variedad vegetal con las umbrías más cargadas de monte; por lo que además del cervuno suele ser muy cochinera. La orografía y la vegetación permiten que los puestos sean naturales, normalmente con bonitos tiraderos y muy monteros, y las armadas con nombres tan cinegéticos como Conejitos, Jabalíes o Perdices.

Una de las señas de identidad de Monterías Chamocho es su salón de monteros, donde Luis Miguel recibe a éstos en vísperas de la montería. Lugar idóneo para crear ambiente, para la tertulia… ¡historia de la montería! Allí nos comentó Luis Miguel lo divertida que había salido la mancha La Casa de El Risquillo.

Las previsiones meteorológicas no eran las mejores, no sólo en la sierra de Andújar, la nieve era el común denominador para ese 4 de febrero en gran parte de la Península. Llovía al salir del hotel, casi aguanieve, aunque no mucho. Ya en la junta en la finca, estaba muy cerrado, pero ya no llovía, pero había niebla en la parte más alta. “Esto levanta seguro”, comentó quien sabe, a la gente de campo siempre que hay que hacerle caso en estas circunstancias.

Luis Miguel me presentó a sus hijos, Luis Miguel, Javier y Pilar, ¡qué majos son! Ya ayudan a su padre en no pocas tareas. También conocí a Antonio Granero, que hace fotos, vídeos, lleva la web de la organización… Pase un rato muy agradable hilando la hebra con él al amor de la lumbre, que se agradecía. Sin más dilación, se organizó el sorteo y la salida de las armadas. Todos los puestos que se sortearon (46) podían tirar cochinos, gamos y gamas sin cupo, y 36, de los cuales, además, tenían un cupo de dos venados. A la vez que se colocaban los últimos puestos levantaban los jirones de nube, aunque seguía muy encapotado.

Luis Miguel no caza, al igual que hacia su padre y su hermano Bernardino, que hasta hace poco y durante mucho tiempo también compartió con él la organización de monterías, le gusta rodearse de su gente de confianza, y poder controlar la batida desde un lugar discreto, donde no se moleste a ningún montero, pero con la mayor visibilidad posible. Y allí nos plantamos, en una atalaya espectacular, dominando mucho pero pasando desapercibidos, además del organizador y este cronista, Práxedes Flores, Tomás Bárcenas, Paco Chanchán, Miguel Bárcenas y Paco Naranjo.

Antes de llegar a nuestra posición ya se estaba tirando, sin solución de continuidad, los disparos arreciaron cuando soltaron las 20 rehalas, que montearon muy bien. Ladras continuas. No parecía ni que hubiera el típico receso después del arreón inicial. Se tiraba por toda la mancha, y por las características de ésta, aquello era pura sinfonía montera. Prácticamente ninguna carrera se cerraba con un tiro, tres, cuatro o incluso más, lo que acrecentaba más aún la algarabía.

Desde la atalaya vimos bastante caza. Lo más destacable fue, casi al llegar, un vareto muy grande, tras el que iba un venado joven y tras éste otro muy bueno que empujaba a ambos hacia la parte más alta de la mancha. Otro, herido, que aunque sólo tenía 10 puntas era largo y aparatoso, y que aguantó durante muchísimo tiempo –una lástima– el empuje de los perros muy cerca de las camionetas de la suelta, hasta que un perrero lo pudo rematar. No muy lejos de éste, y cerca de la junta, una collera de venados de muy buenas hechuras se amagaron sin romper a las escopetas. También un venado pequeño que ya había tirado la cuerna izquierda, después otros cinco o seis de los cobrados también estaban desmogando. Lo demás ciervas y venados chicos, y es que además de porque sean jóvenes, es obvio repetir lo malo que vino el año climatológicamente hablando para la calidad del cervuno, y que es algo que ha notado sobre manera en esta zona.

A todo esto salió incluso el sol, y el paisaje que se abrió ante nosotros era espectacular, hacia el norte el Real Santuario de la Virgen de la Cabeza, al noreste el embalse del Encinajero. El cronista disfrutando de la compañía y aprendiendo. Por ejemplo, Tomás, me enseñó un dormidero de perdices.

Obviamente la cadencia de los tiros remitió, aunque parecía que la montería no quería acabar. La labor de recogida de las reses es complicada en una finca tan abrupta. Aun así, y poco a poco, comenzaron a llegar completando el tapete a una hora más que aceptable. Allí llegaron medio centenar de venados, 25 marranos y cinco gamos, curiosamente no se cazó ni una sola gama. Ya lo he comentado antes, poco que reseñar en cuanto a la calidad, el venado de 10 candiles antes citado, sólo le faltaban puntas, otro precioso de 14 y un navajero con mucho cuerpo.

Montería, montería, muy divertida, de lance, que es lo que siempre ha sido la montería, tendremos que dejar las medallas para otra temporada en que la climatología ayude un poco más, que estos montes siempre han dado grandes venados.

Una crónica de Adolfo Sanz

 

DATOS DE LA MONTERÍA
Organiza: MONTERÍAS CHAMOCHO y LÓPEZ OJEDA SERVICIOS CINEGÉTICOS
Fecha: 4-II-2018
Finca: Barranco de los Chopos
Término: Andújar (Jaén)
Finca cerrada
Puestos: 36 con cupo 2 venados, jabalíes, gamos y gamas sin cupo + 10 sólo a jabalíes, gamos y gamas sin cupo
Rehalas: 20
Venados: 50
Jabalíes: 25
Gamos: 5

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