‘Valtriguero’ en Puebla de Don Rodrigo, si no llega a ser por el mal tiempo… ¡Estuvimos allí!

CRÓNICA

Todas las temporadas, la Asociación de Cazadores de Puebla de Don Rodrigo ofrece alguna(s) montería(s) candidata(s) a la Caracola, lógicamente, en la categoría de sociedades, aunque también se pueden nominar perfectamente en la categoría general de montería en abierto.

La ‘Solana de Valtriguero’ desde el sopié.

En esta ocasión tenían esperanzas muy fundadas en la Solana de Valtriguero (aunque es tan extensa que tiene incluso partes de umbría), una de las manchas de renombre dentro de las 22.000 hectáreas que gestiona la Asociación, de las que esta temporada se montearán 14, con un cupo corrido para los socios de siete venados en las 14 monterías, no hay cupo para los cochinos.

La ‘Solana de Valtriguero’ desde la cuerda.

Hace muchísimos años, ese señor que fue además un grandísimo montero, Bernardo Gibaja, con cuyos hijos, Bernardo y Antonio, excelentes monteros también, guardo una profunda amistad, cazó a última hora en la Solana de Valtriguero un guarro un poco más grande que un bermejo. Ya quitándose, cuando llegaba el compañero del puesto de al lado le preguntó: “¿Qué has hecho, Bernardo?”. “Cazar un ‘conejo’, ahí está delante de ti”, le contestó. “Pues ven a ver el ‘conejo’ que has cazado, ya verás”. Cuando llegó Bernardo vio sorprendido que el cochino de poco más de 50 kilos tenía unas defensas espectaculares, de hecho fue medalla de plata. Un arocho o serrano que se dice. Un poco más adelante entenderán a cuento de qué viene este inciso.

Este cronista viajaba la tarde del sábado 15 de diciembre desde La Vera, después de disfrutar de una mañana muy especial de caza menor, lo digo porque el camino no podía ser más placentero, de Jaraíz a Navalmoral, Trujillo, Herguijuela, Zorita, Madrigalejo, Navalvillar de Pela, Casas de Don Pedro y Puebla de Don Rodrigo. Como ha llovido, el campo no puede estar más bonito, cultivos, dehesas, sierras, monte, ríos, lagunas, embalses, verdes, castaños, ocres, pardos, amarillos, la luz del atardecer… una pareja de gansos cruzó por delante de mi coche en vuelo hacia una de las muchas lagunas cercanas al río Tietar, más tarde, nada más pasar el embalse de Sierra Brava, fueron cientos de grullas las que en formación en V volaban bien bajas camino del dormidero: ¡qué bonita es España!

Carlos, Rubén, Eduardo, Segundo y José Antonio. Excelente ambiente para cenar.

Con la ilusión de encontrarme con la gente de Puebla a la que tanto aprecio, mi buen amigo Eduardo Martín (que es el secretario de la Asociación) y el resto de la junta directiva habían preparado una cena con los rehaleros que montearían al día siguiente, no en vano será Puebla uno de las localidades con más rehalas de España, pero es que además este año se reuniría con nosotros otro poblancho y gran amigo, Ángel Ramírez, un fenómeno que sabe muchísimo de campo, de montería y es un excelente cronista y fotógrafo, también vendría otro tipo estupendo, Rubén del Sol (Producciones Audiovisuales Sol Montero), para grabar un vídeo de la montería, y la guinda al pastel la ponían Felipe Vegue, presidente de ARRECAL y de la Oficina Nacional de la Caza (ONC), y Alberto Sáiz, presidente de ADEMAC y secretario general de la ONC, a los que les había correspondido los puestos en la comida de la gala de entrega de los Premios Caracola, que tan amablemente había donado la Sociedad de Cazadores de Puebla de Don Rodrigo para sortear en la sobremesa.

Como llegué con tiempo saludé a Eduardo y a Daniel Casasola, el magnífico guarda de campo del coto, que estaban preparando todo para la cena en la sede social de la Sociedad. Tras la ducha reparadora y un poco de descanso bajé con Rubén a la sede social, presentaciones y saludos, Santiago Ruiz, presidente de la Sociedad, Carlos Rincón, vicepresidente, Segundo Martín, tesorero… estaban ultimando todo junto a Eduardo y Daniel para la cena, ya habían llegado también los rehaleros, y Ángel y José Antonio Martínez, montero fino y también muy buena gente, y al que acompañaría yo al día siguiente para intentar ‘fotografiar lances’. El ambiente magnífico. ¡Esto es montería!

Eduardo Martín presentando a Felipe Vegue.

Entonces, Felipe, que es un gran orador, antes de comenzar a cenar, dirigió unas palabras a los presentes: “Para el mundo de las rehalas están viniendo tiempos fatales, malísimos, es como si nos estuvieran intentando extinguir de la faz de la tierra y desde luego nosotros no nos vamos a dejar. Si nuestra asociación tiene al final una palabra que es libertad, es porque los cazadores es lo último que debemos de perder, nuestra libertad, lo que sentimos al cazar con nuestros perros, creo que no hay sentimiento más grande que ese…”. Un aplauso cerrado dio paso a las ensaladas, productos de barbacoa y otras ricas viandas, en una estupenda velada. Nos fuimos pronto a dormir, aunque no había que madrugar mucho porque el sorteo se celebraría al lado, en el bar-terraza Génesis, ya que en cada montería, excepto en la primera y en la última que se realizan en la sede social, se va rotando el local para el sorteo, las migas y la comida entre los restaurantes de la localidad. Estaba nublado, pero las previsiones para el domingo daban, si acaso, llovizna, pero…

Rubén del Sol, María López, Carlos Rincón, Nuria Díaz Fernández, Felipe Vegue y Alberto Sáiz. ¡Todos con Nuria!

Todo conforme a la previsión, llovizna. ¡Qué ricas las migas! Carlos nos dijo que montearía con nosotros Nuria Díaz Fernández, una de las jóvenes cazadoras que está sufriendo un acoso inmisericorde en las redes sociales por el mero hecho de cazar, recibió, como no podía ser de otra forma, el apoyo de todos para seguir en la brecha, ella desde luego no piensa abandonar. ¡Mucho ánimo, Nuria, estamos contigo! De pronto se cerró y arreció la lluvia, malo burra… De hecho, Rubén tuvo que grabar la presentación de la montería por parte de Segundo y Santiago protegidos por los paraguas.

Rubén del Sol acompañó a José Ribero al nº 1 de ‘El Patatal’.

Sorteo. Carlos dio todas consignas oportunas, explicando las condiciones de la mancha y haciendo especial hincapié en la seguridad. Se cerraría esta gran mancha de 850 hectáreas con 75 posturas y se montearía con 18 rehalas. En esta ocasión se podrían tirar dos ciervas por puesto. A José Antonio (Jose) le correspondió el nº 5 de la armada de la Cuerda de la Torreta, mientras que Rubén acompañaría a José Ribero, otro montero de reconocido prestigio, al nº 1 de la traviesa de El Patatal, por la que suspiraban todos los presentes antes del sorteo a pesar del nombre. ¡Aguacero!

José Antonio Martínez, un gran montero.

Precioso el 5 de la Cuerda de la Torreta, lo único malo es que cada vez hacia peor, aunque, eso sí, se veía lo suficiente como para tirar con seguridad y el ventarrón soplaba a favor, esto es, en caso de volarnos lo haríamos hacia fuera de la mancha. Bromas y exageraciones aparte, Jose lamentaba esta situación porque le gusta mucho montear de oído, y en esas condiciones era imposible, aunque como conocedor que es de los montes de su municipio y después de tantísimos años monteando allí, me dijo que esas cuerdas las toman muy bien los venados y también los guarros, sobre todo los grandes. Por lo que en ningún momento bajó la guardia. A mí personalmente, pocas cosas me gustan más que un venao o un cochino zorreado cumpliendo a una cuerda.

Hasta el paraguas de Jose cedió antes las inclemencias del tiempo. Parecíamos unos convidados de piedra, porque sí que se escuchaban tiros y ladras, pero es como si la cosa no fuera con nosotros. Un disparo del compañero del nº 4 nos alegró un poco, pero bastante teníamos con aguantar. Jose demostró lo gran montero que es, siempre atento, sin guantes, que le molestan, y eso que daba por hecho que las reses y cochinos se habían guarecido en la parte baja de la mancha.

Cuando por fin levantó, algo así como tres horas más tarde de lo previsto, estábamos como una sopa, y sólo nos libraba de estar ateridos de frío la fabulosa ropa técnica que hoy en día usamos, en algo hemos mejorado, pero como es normal Jose tenía las manos heladas.

Los perros cruzando por donde poco antes cruzó una pelota de unas 40 reses.

Dejó de llover pero el viento, molesto él, se creció aún más. Se abrió ante nosotros un precioso panorama de la parte baja de la solana, el sopié, los valles y vallejos con monte, las siembras. Hasta entonces sólo habíamos visto un corzo ganar la espesura de la umbría. Con una luz formidable, las jaras goteando el agua reciente, una cierva recelosa tomó con mucha precaución los dominios del 5, escapó indemne, se lo ganó, era complicado hasta encararse el rifle. Tiró el 6. Por una lengua de siembra cruzó una pelota de unas 40 reses, demostrando la teoría de Jose de que sobre todo el cervuno estaba abajo, este cronista boquiabierto viendo cruzar tan numerosísimo grupo de ciervos, fue incapaz de hacer una foto aunque fuera tirando del máximo zoom porque estaban muy lejos.

A pesar de todo, se había tirado bastante, aunque estaba claro que las inclemencias meteorológicas habían estropeado en gran parte una mancha que estaba atestada, una lástima. Los compañeros de 4 y del 6 se habían hecho con una cierva cada uno.

Paco Sánchez con el arocho medalla de oro de sus Rehalas Dibe de perros naveños.
Carlos Rincón con la cochina que cobró.

Al llegar a la junta de carnes vimos hasta 14 venados otras tantas ciervas y 18 cochinos. Un resultado que perfectamente se podía haber doblado de haber hecho un día bueno en lo climatológico. Había dos venados muy bonitos, de 13 puntas los dos, cuatro o cinco jabalinas de buen porte, muy grandes, y por encima de todo destacaron dos cochinos, uno ya más que navajero, de unos 80 kilos, bronce prácticamente seguro y lo mismo si la longitud acompaña más que bronce, y otro de apenas 60 kilos, típico arocho, de cuartos traseros recogidos y los delanteros muy potentes, ¡y que ya se ha medido y ha sido oro! Lo agarraron las Rehalas Dibe, de perros naveños, y lo remató su propietario Francisco Javier Sánchez, Paco, al que casi siempre acompaña su hija Pilar que ya es una rehalera reconocida. Por cierto, excelente trabajo de las 18 rehalas en un día tan malo para su trabajo.

Entre los puestos más destacados estuvo el de Francisco Vera con dos venados y un cochino, en el nº 5 de la traviesa de El Pinar; José Ribero se hizo con un venado pero no tuvo suerte con otro de muy buenas hechuras que prácticamente no dio la cara; Carlos Rincón, por su parte, cobró una cochina muy grande.

El domingo siguiente, 23 de diciembre, se monteó la mancha de Los Ancares, y aquí sí, el tiempo acompañó y se cobraron 22 venados y 24 cochinos, pero eso será motivo para otra crónica.

Y recuerden, Puebla de Don Rodrigo, cazar, pescar y tener amigos.

Una crónica de Adolfo Sanz. Fotografías: Rubén del Sol y Adolfo Sanz

DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Asociación de Cazadores de Puebla de Don Rodrigo

Fecha: 16 de diciembre de 2018

Finca: Montes de Puebla de Don RodrigoMancha: Solana de Valtriguero

Finca abierta / Hectáreas monteadas: 850

Término: Puebla de Don Rodrigo, Ciudad Real

Puestos: 75 / Rehalas: 18

Cupo: 7 venados en 14 monterías. 2 ciervas. Jabalíes sin cupo

Venados: 14

Jabalíes: 18 (1 oro y 1 bronce)

Ciervas: 14

GALERÍA FOTOGRÁFICA EN CAMPO Y JUNTA DE CARNES

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GALERÍA FOTOGRÁFICA EN CENA DE HERMANDAD Y SORTEO

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