Panorama montero

Montería muy entretenida en ‘Cabezo Negro’

CRÓNICA

El cortijo de Dehesa de Solana, se convertía en el punto de encuentro para los cazadores que iban a asistir a la montería que Extremeña de Monterías organizaba en la finca fuera de su calendario de Cabezo Negro.

Con buenas expectativas puestas en esta finca que siempre suele cumplir, con gamos y venados de muy buena calidad, acudían a la cita los monteros.

El toque de queda fue a las 8:30, demorando un poco el sorteo por un pequeño contratiempo con la niebla, que retrasó a los monteros. Aun así, eran las diez menos cuarto cuando rodaba el bombo que repartía en suertes a los asistentes. Y pasadas las diez cuando salía la primera de las armadas, cerrando la parte de Atoquedo, siguiéndole los cierres de la Higuera y el Castelo, quedando blindada la zona a cazar.

Algunos lances se podían escuchar dispersos con la entrada de los vehículos y el movimiento de las armadas por la finca, con lo que hacía presagiar que una vez más la finca tenía caza dentro.

Pasadas las once y media se abría portones a las rehalas, que en esta ocasión iban a cazar a una mano la inmensa mancha de mil hectáreas de jara, con algunos eucaliptos en la parte que pega con Solana y una parte alta más adehesada.

La caza se movió antes de la suelta, y tras ésta y con la conformación de la línea de perreros se fue repartiendo a medida que se fueron adentrando en la parte baja de la finca, mucho más apretada y fortín de los jabalíes.

Muy despacio, fueron trabajando los rehaleros, que veían desesperados como los canes llegaban lejos tras las ciervas y gamas que los cansaban inútilmente, teniendo que esperar su vuelta para intentar sacar los jabalíes de los encames.

Estos avatares provocaron que la línea de perros transitase muy despacio por la caza que encontraban y cuando se dieron cuenta se les echaba la tarde encima.

Muy tarde llegaban los monteros a la comida y comenzaba la organización a sacar la caza, que no era poca y en zonas de difícil acceso, llegando a cobrarse un total de 27 venados, destacando tres de muy buen porte y catorce jabalíes, entre los que había dos navajeros y un tremendo cochino al que cortó la huida Rosa Linares, quedándose también con un venado. Antonio Pinilla se hacía con un bonito ciervo en compañía de su hijo en el cierre de Solana, y un servidor abatía un navajero en el cinco del cierre del río.

Peor suerte, corrieron Paco Sánchez y Cristóbal Piñero, el primero no logró cobrar el venado que dejó pinchado, no pudiendo continuar con su buena racha en esta finca cacereña, y el mejor de los venados era abatido por el amigo José Antonio quien veía como se salía de mancha y tras errar el primer disparo, sorprendentemente el animal decidió desandar lo andado y volver al cobijo de la espesura, por lo que se encontró de bruces con el cazador que lo esperaba atento dejándolo cumplir hacia dentro, consiguiendo abatirlo inteligentemente.

Otro de los navajeros era apresado por los perros de la rehala Borja Salicio cerrando un día estupendo para el joven rehalero.

También comentaba su fortuna el amigo Nacho González que se hacía con un precioso venado de dieciséis puntas en esta jornada de caza entre amigos.

 

Las copas despedían este domingo en el cortijo de Cabezo Negro mientras llegaba toda la caza. A mi partida, faltaba mucha caza por llegar, entre ellos mi navajerete y un buen venado, que irían llegando más tarde hasta completar los 27 venados y 14 jabalíes que finalmente se cobraron.

Crónica e imágenes: Carlos Casilda 

DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Extremeña de Monterías

Fecha: 23 de diciembre de 2018

Finca abierta: Cabezo NegroHectáreas monteadas: 1.000

Término: Valencia de Alcántara (Cáceres)

Puestos: 48 / Cupo libre / Rehalas: 16

Venados: 27

Jabalíes: 14 

 

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