21 ‘Caracolas’, la garantía de Gescaza

La temporada empieza cuesta arriba, y no quiero decir con esto que no hayamos ya dedicado unas horas al gimnasio por si nos toca el 5 de la cuerda de Juansinsesos, magnífico puesto que algunos cambiaron por no ser capaces de subir y, luego, en la junta, se lamentaron amargamente.

Lo digo por la situación de muchos bolsillos y algunas cuentas que, de tan corrientes, se fueron corriendo. La economía está mala para todos y eso obliga a seleccionar con más paciencia que otros años y a hacer ajustes que antes no hicimos.

Es hora de saber con quién vamos a cazar y qué queremos cazar. Con el presupuesto destinado a cacerías sobre la mesa, debemos poner también los programas y decidir con quien queremos salir al campo. Haciendo, sobre todo, una inversión responsable.

Yo, por cercanía geográfica, y por conocimiento de cómo hacen las cosas, este año me apetece salir de caza con la garantía que me ofrece una casa presidida por la seriedad y el buen hacer desde que empezó a montear allá por 1987. Han pasado muchos años desde aquella primera montería en Chozas, en que con treinta y cinco puestos se abatieron treinta y siete venados y doce jabalíes.

Desde entonces, Gescaza no ha conocido otro gerente que aquel que creó la firma, Antonio Vargas, hombre honesto que se ha hecho un prestigio a base de no engañar a ningún cliente, cazar con calidad y con una premisa que para mí es importantísima: nunca se da una mancha sin que haya sido el propio Antonio quien haya indicado la situación de los puestos después de patear la finca, observar las huidas, ver los comportamientos de las reses y analizar los recorridos que habrán de hacer cada una de las rehalas, garantizando, por encima de todo, la seguridad.

El equipo de Gescaza hace que el cazador se sienta seguro y cómodo desde que llega a la finca. Los secretarios son cazadores expertos que llevan muchos años monteando con la casa y que no sólo disfrutan realizando su labor, sino que saben lo importante que son para el cliente esos pequeños consejos, esos silencios cómplices, ese saber estar en el puesto para que no se note su presencia en los momentos cumbre y ser compañeros hasta para pegarse un abrazo, cuando se ha logrado un gran lance.

Los rehaleros son gente de sierra acostumbrados a cazar con la empresa, a conocer sus responsabilidades, sabiendo que quien les dirige en la mancha es un experto que empezó en esto siendo un chiquillo que acompañaba a los perreros hasta que montó su propia rehala. Todos saben que “cualquiera no caza con Gescaza, y que Gescaza no caza con cualquiera”. Se han tenido que ganar su puesto un año tras otro y eso es una garantía para el que espera en los puestos oír romper de jaras.

Antonio Vargas nunca caza durante una montería. Desde el puntal más alto de la finca observa el desarrollo de la cacería, controla los perros, cuenta las carreras, los disparos y se asegura que todo transcurre con arreglo a lo previsto. Si es necesario, se modifica sobre la marcha el recorrido de una rehala o se vuelve a cazar una zona a viento contrario, para que los perros tengan facilidad para detectar las reses en las encames. Hasta en las peores circunstancias meteorológicas las fincas cumplen, porque el equipo de Gescaza sabe cazarlas.

Los resultados están a la vista en las vitrinas que la empresa tiene en el número 35 de la calle Baños, de Linares: diplomas, agradecimientos, fotos de trofeos impresionantes y  animales naturalizados, sirven de marco a una exposición de Caracolas

Los Premios Caracola son los más prestigiosos que se entregan en el panorama cinegético europeo para distinguir a una modalidad de caza única en el mundo: la montería española.  Gescaza acumula en sus vitrinas veintiuna Caracolas, seis de ellas de oro.

En veintiséis años de existencia, sólo en cinco no obtuvo una Caracola. Es un bagaje impresionante y del que, en este momento, sólo esta firma puede presumir en España.

También hay otro detalle que estoy convencido que influye en el éxito conseguido por esta empresa. Además del equipo de grandes aficionados que componen Gescaza, Antonio Vargas cuenta en su organización con su equipo íntimo, su familia. Su mujer, Pilar Martínez Arangüena, y sus dos hijos, Pilar y Antonio, se implican en la organización de cada cacería. Mientras que madre e hija, haciendo honor a su nombre, son dos “Pilares” básicos en la supervisión de la organización del catering, recepción, atención de los clientes y perfecto desarrollo de la jornada, aportando ese toque femenino que tanto encanto otorga a una cacería, Antonio Vargas hijo –uno de las guías de caza más jóvenes del continente africano, a punto de obtener el título de guía de caza en EEUU, cazador desde que lo parieron y acompañante de su padre desde que era capaz de sujetarse sobre las piernas–, aporta ese toque de juventud y entusiasmo que le hacen digno merecedor de seguir la senda marcada por su progenitor cuando el tiempo lo decida, siendo el colaborador necesario para que nada pase desapercibido. 

Por eso merece la pena cazar con este equipo, porque cazar con Gescaza puede marcar un antes y un después en la vida de un montero para convertirse en un “para siempre”.

Si quieren conocer su programa de monterías, pueden visitar la página de Internet www.gescaza.es. Después, no se olviden de darme las gracias: si llegan a tiempo, disfrutarán de una experiencia inigualable.

Por  Carlos Enrique López  

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