Informe sobre el corzo en Portugal, por SCI Lusitania Chapter

Un corzo lusitano medalla de oro

¡A la una, a las dos y a las tres,  adjudicado el permiso de un corzo a Nicolás Franco!

En ese preciso momento es cuando se cumplía la primera parte de un sueño que, como cazador, había tenido siempre: cazar un corzo en Portugal.

Éste era un permiso muy especial para mí, el que se subastaba en la cena anual del SCI Lusitana Chapter.

Sería la primera vez que se adjudicaba a un extranjero la posibilidad de cazar el ‘duende del bosque’ en nuestro vecino, y hermano, país, una tierra muy querida por mí, pues en ella viví los primeros 16 años de mi vida. Llegué con seis meses al ser nombrado mi padre embajador de España.

Premios y subasta

Cuando era joven acompañé a mi padre a alguna cacería, pero siempre como observador.

He cazado sin excepción en todos los países europeos, grandes y pequeños. En seis de Asia. En catorce de África. En siete de América, incluyendo cuatro provincias canadienses y cinco estados de EE.UU. ¡Pero me faltaba mi querido y vecino Portugal!

El presidente del SCI Lusitania Chapter, Joâo Corceiro me pidió, en la cena del SCI, en Cinegética 2016, que acudiera a su feria Expocaça en Santarém y, al mismo tiempo, a la cena anual, que con motivo de la feria celebra el capítulo.

Eduardo Romero Nieto, presidente del SCI Iberian Chapter –y de la sección SCI Castilla y Picos de Europa–, con otros amigos españoles del SCI y nuestras esposas, fuimos a la cena, que otorgaría el Premio a la Conservación de la Naturaleza, al prestigioso ingeniero forestal y gestor de recursos naturales Pedro Vaz Pinto, conservador en Angola de la famosa palanca negra gigante (royal sable), cuyo récord del mundo, cazado por el conde de Yebes, se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Un premio muy especial por la labor que ha realizado para conservar este emblemático animal.

Pudimos también ver una interesante película de su trabajo de conservación de este bello animal. Yo había intervenido, al principio del proyecto, con el presidente Dos Santos, de Angola, para concienciarle de la importancia que tenía salvaguardar las pocas palancas gigantes existentes.

Después se procedió, como es habitual en las cenas del SCI, a recaudar dinero vía una subasta, entre ellas la del primer corzo autorizado en Portugal a un extranjero.

El primer corzo portugués

Joâo Corceiro abatió el primer corzo en abierto en Portugal después de muchas décadas.

El primer corzo cazado por un cazador portugués lo abatió justamente Joâo Corceiro (ver Caza y Safaris nº 379), quien me honraría siendo mi organizador y guía en mi cacería.

Mi mujer María Luisa y yo nos trasladamos en automóvil a Galveias, cerca de Avis, en el Alentejo, albergándonos en casa de Jorge Vallejo, marqués de Carvalho, quien, junto a su hijo Francisco, nos atendieron magníficamente.

Al día siguiente nos trasladamos a la finca Monte Novo, en Aldeia Velha, propiedad de Antonio José García de Almeida Garret y su esposa, María Teresa, y sus padres, Gonzalo y María Antonia de Almeida Garret. Junto al fotógrafo Pedro Manuel Lopes Vitorino y al guarda de caza Luis Alexandre Nascimento fuimos a la zona que esperábamos estuvieran los corzos.

Allí hicimos un puesto donde, sentados, esperaríamos a que entrara mi codiciado corzo. Y así fue, el capreolus, desde una parte más baja de donde estábamos, se dirigió hacia nosotros y, cuando estuvo a tiro, le disparé con mi Remington 7 mm. No cayó fulminado como yo hubiera querido y corrió hacia la izquierda de mi puesto. Le seguí y rematé esta vez de un certero disparo.

¡Medalla de oro!

El animal, como se puede ver, era realmente bello, muy perlado y con enormes rosetas en la base de sus simétricos cuernos. Un trofeo magnífico y un lance que recordaré toda mi vida. En el umbral de mis ochenta años he completado un sueño que ansiaba desde hacía muchos años.

Después, los abrazos y las correspondientes fotos de rigor.

Unos meses después, Joâo me trajo el trofeo con la medición oficial y la medalla de oro y diploma acreditativos de sus 127,43 puntos.

Un relato de Nicolás Franco

Fotografía de apertura: Licinia Machado

Informe. La vuelta de los pequeños duendes

El corzo estaba casi extinguido en Portugal durante las primeras ocho décadas del siglo pasado, pero, como otras especies de caza mayor, los ‘pequeños duendes’ están de vuelta.

Son muy pocos los lugares en los que se pueden cazar corzos en este país, pero su presencia en algunas zonas comenzó a justificar que fuera permitida su caza en áreas abiertas. Actualmente se cazan corzos, en áreas abiertas, en la Sierra da Lousã y en Trás-os-Montes.

Pero también se puede cazar en zonas de caza privadas en el sur del país. Gracias a una excelente gestión y a la abundancia de agua, existen zonas de caza turística cerca del bello pueblo de Avis, en el Alentejo, donde se caza este pequeño cérvido.

Cuando un cazador piensa en los corzos, piensa en prados verdes, algunas zonas de montaña y grandes sembrados junto a bosques frescos y húmedos.

El Alentejo es la provincia portuguesa donde los veranos son más calientes y secos y esos escenarios citados antes no existen. Asociamos esta región portuguesa a la caza de venados, gamos, muflones y jabalíes, pero lo que muchos no saben es que también podemos encontrar corzos entre los alcornoques y las encinas.

Los corzos tienen una capacidad de adaptación notable, aquí, en los días más calientes, con temperaturas por encima de los treinta y cinco grados, hasta beben agua en una charca, algo muy difícil de ver en otros parajes.

El corzo se adaptó muy bien a estas áreas, donde el sosiego y la buena gestión hacen que sea posible cazar magníficos trofeos de este animal extraordinario, en un escenario muy diferente.

Un informe de Joâo Corceiro

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