Montana: se abre la caza del bisonte con una decisión judicial pendiente

La temporada de caza del bisonte en el estado norteamericano de Montana se ha abierto estando aún pendiente una decisión judicial sobre permitir o no el movimiento de estos animales fuera del Parque Nacional de Yellowstone.  

 

Los ganaderos y los agricultores de la zona han interpuesto una demanda para evitar que los bisontes vaguen libremente fuera de las 70.000 hectáreas de la cuenca Gardiner. El estado de Montana abrió el año pasado estas tierras, al norte de Yellowstone, para favorecer la migración e intentar así frenar el sacrificio sanitario de estos animales, que debe realizarse para evitar que propaguen enfermedades al ganado vacuno doméstico, principalmente la brucelosis, una patología que persiste en Yellowstone y ha afectado también a los elks.

Los cazadores, por su parte, tras obtener alguna de las escasas licencias emitidas –como media se expenden 44 licencias, que son solicitadas por unos 7.000 aficionados–, esperan que el frío y las nieves –que están retrasándose– obliguen a algunos de los 4.200 integrantes de las manadas a salir del Parque Nacional de Yellowstone hacia las comunidades de Gardiner y del oeste de Yellowstone, donde sí pueden ser objeto de caza, en busca de comida y así tener la oportunidad de abatirlos.

El año pasado, los cazadores abatieron 11 bisontes entre mediados de noviembre y mediados de febrero, que es cuando está permitida su caza.

La carga ganadera óptima de bisontes en el Parque Nacional de Yellowstone se ha estimado en 3.000 cabezas, momento en que la presión poblacional obliga a la migración invernal para alimentarse, por lo que los guardabosques opinan que una reducción de la cabaña actual en 400 a 500 ejemplares sería lo ideal (incluyendo las pérdidas caza –con un impacto pequeño, pues en los últimos siete años se han abatido 173 ejemplares–, por predación y por las muertes por los rigores del invierno –que se estiman en 9 de cada 100 bisontes adultos y en 20-40 de cada 100 jóvenes–), pues así los bisontes no se moverían del Parque. 

La decisión judicial se espera a finales de diciembre. Si se cerrara la cuenca Gardiner, el área de caza del bisonte quedaría notablemente reducida.

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