La CAM abate más de 800 animales salvajes para controlar el brote de tuberculosis en Colmenar Viejo

La Comunidad de Madrid ha aumentado las autorizaciones de caza en los alrededores de Colmenar Viejo, dentro de las medidas que está adoptando para combatir el brote de tuberculosis bovina —desde finales de marzo las casi 9.000 reses de 143 explotaciones de la localidad están inmovilizadas— y no se extienda a las zonas limítrofes, según ha publicado el diario digital elpais.es

 

Según los datos facilitados por el director general de Medio Ambiente del Gobierno regional, Ricardo Riquelme y Sánchez de la Viña, en la temporada de caza se han abatido a 298 jabalíes, 243 venados y 305 gamos en el área de influencia del municipio, gobernado por el PP y de 46.300 habitantes. Con esta medida el Ejecutivo busca “disminuir la densidad de especies sensibles a la enfermedad que pudieran actuar de reservorios”. De los 51 jabalíes y tres corzos capturados y abatidos en la zona en 2012, ocho ejemplares dieron positivo.

Elpais.es en su nota señala que además de firmar una autorización especial para la caza en la dehesa de Navalvillar —el alcalde de Colmenar, Miguel Ángel Santamaría, emitió un bando para realizar dos batidas de jabalíes y zorros en ella el 22 y 29 de abril—, otra de las medidas adoptadas son la prohibición de alimentar a los animales de caza en aquellos terrenos sin un control sanitario. También se ha intensificado la caza y captura de especies silvestres en el monte de El Pardo, con 13.528 animales censados el año pasado.

“El Pardo lleva ahí toda la vida, si tienen a los animales contados, ¿no los pueden vigilar mejor? ¿O es más importante saber cuántos hay que perjudicar a los ganaderos, que están ahora sin poder movilizar a su ganado?”, critica el diputado regional socialista Eustaquio Jiménez Molero. En la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio replican que se está haciendo una interpretación “mucho más severa” de la prueba de la tuberculina, y señalan que se ha designado un grupo específico de veterinarios para “evitar las posibles interferencias que pudiera haber en los diagnósticos”.

El pasado 19 de marzo la Dirección General de Medio Ambiente publicó una resolución por la que se declaraba zona de especial incidencia a Colmenar. Las medidas de control (también a los animales domésticos) incluían un control exhaustivo de los movimientos del ganado dentro del municipio: hasta que el brote no desaparezca no podrán entrar ni salir de las explotaciones ganaderas de la localidad. Las reses que se libran de la prohibición son las que cuentan con la calificación de T-3 (oficialmente indemne de tuberculosis bovina) y B-4 (oficialmente indemne de brucelosis bovina).

Gabriel López, de UPyD, entiende que la Administración de Ignacio González no hace lo suficiente para atajar los puntuales brotes de tuberculosis en la región. “En las series de 2002 a 2011 en España el porcentaje de rebaños con animales infestados ha bajado del 2,24 a 1,33%, y en Madrid ha pasado del 3,69 al 7,22%, el mayor valor de todas las comunidades autónomas españolas, todos los años, por encima de la media nacional. Respecto a la prevalencia en animales, es decir el porcentaje de animales afectados, en 2011 fue del 0,81%, solo mejor que Andalucía”.

En la Consejería aseguran que el porcentaje de reses con tuberculosis este ejercicio es del 0,66% (seis de cada mil). “Si en 2012 teníamos 13 nuevas explotaciones positivas y 134 animales infectados, en el año 2013 hemos pasado de 13 a ocho explotaciones positivas y de 134 a 20 animales infestados”, afirman desde la Comunidad. “Siendo prudentes, estamos actuando correctamente, el brote está yendo a menos”, afirma Riquelme y Sánchez de la Viña, que opta por la prudencia y no descarta nuevos casos. Hace bien: cada tres o cinco años se producen rebrotes, como el que experimentó Colmenar en 2011.

La tuberculosis se propaga por contacto entre animales domésticos y/o salvajes infectados. La vía más frecuente de infección es la respiratoria. Otra vía de infección mucho menos importante es la digestiva por haber compartido alimento, a través de la saliva o por leche cruda no tratada procedente de vacas infectadas.

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