El furtivismo y tráfico de marfil ilegal tocó máximos históricos en 2011

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Salvaje (CITES) dio a conocer ayer un duro informe en el que advierte que el furtivismo de elefantes y el comercio ilegal de marfil ha alcanzado en esta última década máximos históricos, lo que supone un aviso para todos los países sobre la tarea de conservación de la especie.

El informe, que será presentado y sometido a debate entre los próximos 23 y 27 de junio en la 62ª reunión del Comité Permanente de CITES de Génova, ha contado con información facilitada por Gobiernos de distintos países, así como con datos procedentes del Programa de CITES para el control del furtivismo sobre elefantes (MIKE), de la IUCN, así como del Sistema de Información sobre Comercio de Elefantes del programa TRAFFIC y la base de datos de comercio de CITES.

De acuerdo con el documento, el furtivismo sobre los elefantes se encuentra en estos momentos en los niveles más altos desde 1989, y el comercio global de marfil obtenido ilegalmente ha registrado los volúmenes más altos de transacciones en los últimos tres años, es decir, en 2009, 2010 y 2012. Así, parece clara la correspondencia entre la tendencia ascendente en la caza ilegal de elefante y las interceptaciones de grandes cantidades de marfil ilegal.

Sólo en 2011 se llevaron a cabo 14 grandes incautaciones de marfil de origen no legal -es la primera vez en 23 años que se alcanza esa cifra desde que el ETIS registra datos de este fenómeno- con una cantidad total de 24,3 toneladas de marfil recuperadas, que supone una media de 800 kilogramos por cada operación, lo que significa la implicaciones de organizaciones criminales en este negocio, según el informe.

El secretario general de CITES, John E. Scanlon, ha dicho en la presentación de este informe que es necesario «redoblar nuestro trabajo en común entre los países de origen, tránsito y consumo de marfil para revertir la actual situación de furtivismo hacia los elefantes y el tráfico de marfil».  Scanlon también ha señalado que, aunque la detención de los delitos de furtivismo es un aspecto clave, se han de trabajar más «no sólo en las interceptaciones de marfil ilegal, sino también en la persecución y la imposición de penas a los traficantes más duras para detener el comercio ilegal».

China y Tailandia, destinos del marfil
De acuerdo con los datos recogidos en el informe de CITES, China y Tailandia son los dos destinos principales del marfil que sale ilegalmente de África, según el informe, si bien desde 2009 se han venido produciendo distintas incautaciones de cargamentos en Malasia, Filipinas y Vietnam que se cree tenían como destino final China y Tailandia. La mayoría de los contenedores portadores de marfil no legal salen de países del Este del continente africano, fundamentalmente Kenia y Tanzania.

«Las pruebas muestran que los elefantes africanos están afrontando su mayor crisis desde que el comercio internacional de marfil fue prohibido por CITES en 1989». Así de rotundo se ha mostrado Tom Milliken, responsable del Programa TRAFFIC para el elefante y el rinoceronte y director de ETIS.

Y es que los datos proporcionados por el programa de seguimiento de furtivismo MIKE de CITES muestran un crecimiento de la caza ilegal de paquidermos desde 2005 en toda África, y el año pasado se alcanzó el pico más alto desde que ETIS realiza seguimientos de este grave delito, en 2002. Según Julian Blanc, coordinador del programa MIKE, existe además una relación clara entre el incremento de la acción furtiva y la existencia países con gobiernos débiles, una alta inseguridad y un ineficaz Estado de Derecho.

Necesidad de acciones coordinadas e inmediatas
La situación crítica de los elefantes en África demuestra, según CITES, la urgencia de poner el marcha el Plan de Acción del Elefante Africano, creado en 2010 entre todos los países del continente que albergan poblaciones de esta especie bajo la coordinación de CITES. Este programa contempla una inversión de 100 millones de dólares en tres años para tareas de conservación de los elefantes. De hecho, en la última conferencia del Comité Permanente del CITES, celebrado en agosto de 2011, ya se creó el Fondo del Elefante africano.

«Tener poblaciones sostenibles de elefantes en África requiere compartir una visión, una gran estrategia y una inversión cooperativa tanto en tiempo como en recursos por parte de todos los actores involucrados en el marfil. Sin todos ellos perderemos lo que más queremos, los iconos de África», señalaba recientemente Holly Dublin, jefe del Grupo de Especialista sobre el elefante africano del IUCN/SSC, en un encuentro con países africanos.

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