Carlos Chamorro, celador mayor de Gredos, ¡chapeau!

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El 4 de julio de 2015 se jubiló un mito… Han sido más de cuarenta años los que ha invertido en convertir la Reserva Regional de Caza Sierra de Gredos en lo que es actualmente: un referente a nivel nacional y también en el ámbito internacional. La Reserva ha sido su vida y la Reserva le debe la vida.

Han sido más de cuarenta años en los que ha formado y consolidado su ‘otra familia’, la de cazadores y compañeros que le aprecian y respetan como si de un padre o un hermano se tratara y por los que él se ha desvivido igual que con su mujer y sus hijas. Han sido más de cuarenta años en los que, además de ser partícipes del cambio en la Reserva, hemos sido partícipes de la evolución en su vida personal: conocemos el inestimable e incondicional apoyo que supone su mujer, Carmen; hemos visto crecer a las ‘niñas de sus ojos’, Patry y Clara, le hemos visto convertirse en abuelo…

MACHO 285 PTOS

Pero también han sido más de cuarenta años de mucho esfuerzo y renuncia a nivel personal, de noches sin dormir para combatir el furtivismo, de muchas incertidumbres y sinsabores e, incluso, de amenazas e intimidaciones. Sin embargo, todo ello no ha hecho más que reforzar su carácter bravo y templado por naturaleza y avivar su coraje. Es una leyenda dentro del mundo de la caza y fuera de él. Es excepcional como persona, como padre, como marido y como amigo. Es infatigable, voluntarioso y comprensivo como trabajador. Es único e irrepetible. Es Carlos Chamorro Veneros, celador mayor de la vertiente norte de la Reserva de Gredos, uno de los grandes (si no el que más) de Gredos, pues resulta imposible desligar el nombre de la Reserva del suyo propio.

Nacido en 1950 en la localidad abulense de Hoyos del Espino, la Sierra de Gredos ha estado siempre presente en su vida, pues antes de comenzar a trabajar como guarda lo hizo en el Parador de Gredos, desde siempre unido a la historia y desarrollo de la Reserva. Además, algo debía llevar en los genes, ya que su tío fue el legendario Julio Chamorro.

De carácter abierto y afable pero al mismo tiempo serio, sensato y prudente, el recuerdo que ha dejado allá por donde ha pasado es imborrable. Ha cazado con todo tipo de personalidades y de muy diversos ámbitos y estamentos: desde el rey Juan Carlos a los cazadores vecinos de los municipios incluidos en la Reserva, pasando por políticos ilustres, aristócratas de renombre, médicos reconocidos, arquitectos de solera, etcétera… Ha cazado con españoles y extranjeros, con muchachillos de apenas dieciséis años y octogenarios. Y el denominador común en todos los casos ha sido su gran profesionalidad y que el cazador siempre se ha sentido especial, como un ‘maharajá’ (independientemente de que realmente lo fuera o no). Sólo con la excelencia de un grande se puede regalar tu mejor sonrisa y buen hacer todos los días, independientemente de que la meteorología sea adversa o de que el día anterior se haya finalizado la jornada a las diez de la noche para conseguir que otro cliente lograra su objetivo.

CELADORES

No es un trabajo fácil, pues aunque parezca que se nutre de reconocimiento y gratitud, detrás hay grandes caminatas bajo un frío polar o abrasados por los rayos del sol, hay muchos madrugones para localizar las piezas más idóneas que se deben abatir, hay nervios para que cada una de las cacerías sea un éxito, hay preocupación por los compañeros que se retrasan… Sólo unos pocos son capaces de encontrar el equilibrio entre ambos extremos, entre lo grato y lo amargo de ese trabajo y, sin lugar a dudas, Carlos ha sido, es y seguirá siendo un claro ejemplo de ello.

La Reserva de Gredos, cuna de la Capra pyrenaica victoriae, acaba de cumplir 110 años de existencia y es actualmente un ejemplo de buena gestión, debido en gran medida a la impagable labor de personas como Chamorro, que han consagrado su vida a sacarla adelante y a convertirla en la número uno del sector.

HEMBRA

La unidad y compenetración de todo un equipo de excelentes profesionales, guiados por la serenidad, equilibrio e inteligencia de Carlos, ha sido una de las claves para lograr ese éxito. Sin ella hubiera sido imposible llevar a buen término varias operaciones contra los furtivos, sería una quimera garantizar un estándar de calidad en todas y cada una de las cacerías, resultaría inalcanzable conseguir nuevos clientes o mantener la fidelidad de los más veteranos… Sin embargo, podemos presumir de lo contrario y los datos lo avalan: las últimas operaciones contra los furtivos supusieron un gran parón en sus actividades; el número de nuevas empresas cinegéticas que cada año concurren en la Reserva no deja de crecer (en 2014 casi se duplicó el número de 2013); y entre el 40-50% los cazadores que cada año vienen a la Reserva son ‘reincidentes’.

Asimismo, los resultados técnicos se encuentran en un punto álgido, resultado de la cuidada labor de la guardería y especialmente de quien los capitanea. Estos resultados vienen encabezados por el magnífico ejemplar que la pasada primavera logró 285’25 puntos, batiéndose un nuevo récord en la Reserva y en la Sierra (el anterior se había alcanzado –en el año 2013–, con 282 puntos). Y, a pesar de lo espectacular del dato, resulta aún más increíble que en la vertiente norte cada año se cacen más de 40 machos A1 (>230 puntos -oro-), con una puntuación media cercana a los 260 puntos. Y los datos arrojados son aún más impresionantes si los limitamos a los diez mejores, ya que la media se eleva por encima de los 270 puntos. Además, como patrimonio exclusivo de la Reserva de Gredos, debemos señalar la elevada edad con la que se abaten todos los ejemplares, situada en quince años, habiéndose logrado ejemplares de hasta dieciocho. Todo un legado que sus herederos (profesionalmente hablando) deben y tienen que mantener.

Se nos ha jubilado un grande. Cuelga las botas de trecking y los días de inclemencias climáticas y se calza las pantuflas y las tardes al calor de la chimenea disfrutando de su nieto, Roi. Son muchas las personas que tienen algo que agradecer a Carlos. Son tantas que es difícil limitarlas a una enumeración o una lista, pero hay algunas que merece la pena destacar por la enorme ayuda que les ha supuesto contar con él como aliado para el desarrollo de la Reserva tal y como hoy la conocemos: la Asociación de Propietarios, con Mª. Montserrat Bosque Hernández a la cabeza durante más de una década; el propio Servicio Territorial de Medio Ambiente de Ávila, con Manuel Díez Benito como director técnico de la Reserva; y el SEPRONA de la Guardia Civil, para quienes ha sido un compañero más. Sirvan estas líneas como homenaje y reconocimiento hacia quien tanto ha hecho por la Reserva.

ALMANZOR

Por último, me gustaría añadir una nota estrictamente personal, pues para mí Carlos ha sido (y seguirá siendo) como un padre desde el primer momento que le conocí, hace justo siete años.

Para mí es un referente de honestidad, sinceridad y entrega, pero también alguien entrañable y cariñoso en quien puedes confiar. Es un ejemplo de que dignidad y lealtad unidas al esfuerzo pueden llevarte muy lejos. Es mucho más que un amigo y lo único que me resta es desearle lo mejor en esta nueva etapa que ahora comienza y que esperemos se prolongue muchos años. Carlos, simplemente, ¡gracias! CyS

Por Cristina Fernández de Córdoba y Mora

(Asoc. Prop. Reserva de Gredos)

 

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