El turismo cinegético apunta al extranjero ante la caída del mercado nacional

Fuente: LaRazon.es – 13/08/2012
Buscar una imagen de unidad y de calidad para atraer a España a los aficionados extranjeros a la caza, especialmente británicos y franceses; este es uno de los objetivos del sector cinegético para compensar la caída de clientes nacionales a causa de la crisis.

Según el presidente de la Federación de Propietarios rurales, productores de caza y conservación del medio natural (Aproca), Luis Fernando Villanueva, 2012 “está siendo un año duro para todos, especialmente para el ocio”, ya que ante las “dificultades económicas” actividades como la caza “es la primera en la que se recorta”.

Por ello, “aprovechar otras oportunidades que llegan” como el creciente interés de turistas extranjeros por el ejercicio de la caza en España, supone “un nuevo nicho de empleo”.
Aunque no hay datos fidedignos sobre la relevancia de los cazadores foráneos en el cómputo total de la práctica de la caza en España, los comercializadores de paquetes cinegéticos han constatado la llegada, cada vez más frecuente, de árabes e incluso de rusos.

Pese a la “competencia” en el sector de caza mayor que existe en los países de Europa del Este, señala Villanueva.

De hecho, uno de los atractivos cinegéticos de España, en su opinión, es el “ojeo de la perdiz”, una modalidad que sólo se practica en este país y que supone un gasto diario por cazador de entre 2.000 y 3.000 euros, con todos los servicios incluidos.

Según los últimos datos de la Federación Española de Caza (RFEC), el sector cinegético facturó el pasado año en torno a 4.000 millones de euros y generó unos 80.000 empleos estables.

El sector, para Villanueva, es fundamental en el desarrollo rural, ya que esta actividad “crea un vínculo muy fuerte” con el territorio que permite fijar población.

Y sin embargo, “está falto de cariño” de la sociedad urbana, a la que “no se ha sabido trasmitir sus valores”.

Aunque el otoño es la época más activa para este sector, en verano hay diferentes posibilidades para los aficionados, como el descarte del conejo, una especie que “causa muchos problemas en la agricultura”, y que ya ha comenzado en algunas comunidades autónomas, que son las competentes en cuestiones de caza.

Además, este agosto se abre lo que se conoce como “media veda”, en la que se permite cazar la codorniz, la tórtola común y la paloma torcaz.

Según Villanueva, la media veda fluctúa cada año porque se trata de aves migratorias, pero genera una “actividad comercial” muy importante que se cubre con demanda nacional.

En cuanto a la relación del sector con las organizaciones de ecologistas, cree que hay algunas con las que el diálogo es “estupendo” e incluso se firman convenios de colaboración.

El problema, a su juicio, es que hay organizaciones “radicalizadas” con las que “nunca se llegará a ningún acuerdo”, porque “lo que realmente plantean es que se prohíba la caza y, ante eso, no se puede hablar más”.

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